Da Vinci tour: cinco lugares para recordar al genio del Renacimiento

En Italia y Francia, los mejores destinos para redescubrir a Leonardo cuando se cumplen 500 años de su muerte.

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1. Anchiano. Toscana

La casa en la nació Leonardo

  • La casa en la nació Leonardo

Leonardo da Vinci nació (como su nombre no lo dice) en Anchiano, una pequeña fracción a tres kilómetros del municipio de Vinci, cercano a Florencia. Las crónicas consignan que el futuro genio del Renacimiento vio la luz en una granja el 15 de abril de 1452.

Hace pocos años este lugar fue restaurado y se abrió un museo que propone un encuentro especial con Leonardo y su obra pictórica con tecnología multimedia. La granja, cuya existencia está documentada desde 1427, fue donada a mediados de los años 50 para ser convertida en museo y hoy presenta un itinerario dividido entre la Casa Natal propia-mente dicha y lo que se conoce como “casa colonica”, la propiedad rural que una familia solía alquilar para ocuparse de la explotación agrícola a cambio de la mitad de la cosecha.
La Casa Natal presenta una narración audiovisual sobre la relación de Leonardo con el territorio toscano, a través de sus numerosos dibujos y un holograma que le da voz al artista ya anciano, recordando el pasado desde su morada francesa de Amboise.
A través de una app interactiva, Leonardo Touch, se pueden descubrir todos los detalles y secretos de cada pintura. A su vez, la “casa colonica” adyacente expone una réplica digital en HD de La última cena, proyectada en la pared a escala 1:2. Mediante gestos y pantalla táctil se activan diversos abordajes temáticos, desde el histórico al artístico, o el dedicado a la restauración.
La Casa Natal es accesible en auto y bus desde Vinci, o bien por la Strada Verde, un sendero de tres kilómetros que se puede recorrer a pie. Abre todos los días de 10 a 19 o de 10 a 17, según la estación.

2. Vinci. Toscana

Vinci: un punto ineludible del tour

  • Vinci: un punto ineludible del tour

Se encuentra a los pies del macizo de colinas del Montalbano, que presenta el típico paisaje toscano de viñedos y olivares. Este año recibirá al Giro d’Italia en homenaje a los 500 años de Leonardo y desde 1954 exhibe el título de “ciudad” que le otorgara el presidente Luigi Einaudi debido a su importancia histórica.
Ya desde las murallas da la bienvenida L’Uomo di Vinci, una escultura de Mario Ceroli que evoca al célebre Hombre de Vitruvio dibujado por Leonardo.
Son tres los lugares que remiten al artista, empezando por el Museo Leonardiano, que funciona en dos sedes: la Palazzina Uzielli y el Castello dei Conti Guidi. Aquí, la óptica elegida para recordar a Leonardo es su faceta de arquitecto e ingeniero, en el marco de la historia de la tecnología durante el Renacimiento. Por eso se exponen más de 60 modelos de maquetas junto a los bocetos y anotaciones originales, que se completan con aplicaciones interactivas y animaciones digitales. También se recuerda el interés de Leonardo por la tecnología textil y por los relojes e instrumentos de medición.
Otro lugar ineludible es la Biblioteca Leonardiana, un importante centro de estudios que
conserva el facsímil de todos los manuscritos y dibujos de Leonardo, así como sus obras literarias. El triángulo leonardiano de Vinci concluye con el Museo Ideal Leonardo da Vinci, que profundiza en la complejidad de su figura.
Museo Leonardiano : Piazza dei Conti Guidi, Vinci. Abre de lunes a domingo de 9.30 a 18.15. Biblioteca Leonardiana :Via Giorgio La Pira 1, Vinci. Abre de lunes a viernes de 15 a 19. Museo Ideal Leonardo da Vinci: Via Montalbano 2, Vinci (este año varias de sus obras se prestan al Clos Lucé, en Francia, en ocasión del quinto centenario de la muerte de Leonardo).

3. Museo del Louvre. París

La Gioconda, un ícono del museo francés

  • La Gioconda, un ícono del museo francés

La archifamosa Gioconda, el retrato de una dama florentina de identidad no del todo segura – aunque se cree que se trata de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo- es la gran joya del Louvre. Una italiana que reina en Francia y que convierte al antiguo palacio real francés en una escala ineludible al cumplirse 500 años de la muerte del gran hombre del Renacimiento.
Entre el 24 de octubre de este año y el 24 de febrero del que viene, el Louvre prepara, debajo de su célebre pirámide, un gran homenaje a Leonardo con préstamos de Italia y de otros países.
Sin embargo, el actual gobierno italiano quiere renegociar los préstamos ya pactados: “Aunque murió en Francia, Leonardo es un genio italiano, no vamos a regalarles todo a cambio de nada”, dijo Lucia Borgonzoni, subsecretaria de Bienes Culturales. Hasta The New York Times se hizo eco de sus acusaciones a Francia de haber intentado “apropiarse culturalmente de Leonardo” y haber cometido “una falta de respeto” a Italia al tratarla como un “supermercado” cultural “enviando una lista de compras” de las obras que quería recibir en préstamo.
El Louvre se mantiene sin comentarios, mientras persisten las dudas sobre las dimensiones que tendrá su muestra homenaje. Al menos, no faltará su colección permanente de Leonardo: además de La Mona Lisa, el museo posee La anunciación; La virgen de las rocas; La virgen, el niño Jesús y Santa Ana; y La Belle Ferronnière.
Museo del Louvre: Rue de Rivoli, 75001, París. Abre todos los días salvo los martes de 9 a 18; miércoles y viernes de 9 a 22. Entrada gratuita el primer domingo de cada mes de octubre a marzo y el 14 de julio.

4. Florencia. Italia

En Florencia el joven Leonardo comenzó su formación como artista

  • En Florencia el joven Leonardo comenzó su formación como artista

Aunque derramó su genio también en Milán (donde se encuentra La última Cena), en Venecia y en Roma, es la Florencia vecina a su Vinci natal la ciudad para siempre asociada con el artista, y donde el joven Leonardo comenzó su formación en el taller de Verrocchio.
Aquí existe un Museo Leonardo da Vinci que es una buena opción -sobre todo con chicos- para conocer su obra sin salir del casco histórico florentino (está a 200 metros de la catedral).
Se organiza en una Sala Principal con más de 40 máquinas construidas a tamaño natural siguiendo los proyectos de Leonardo; la Sala de las Pinturas, con reproducciones de las obras principales del artista; y la Sala Anatómica, que recuerda los importantes trabajos leonardianos sobre el cuerpo humano y la anatomía.
Lo cierto es que su relación con Florencia fue fluctuante: nunca concretó la primera obra que se le encargó públicamente; tampoco concluyó La batalla de Anghiari -hoy perdida- en el Palazzo Vecchio y no logró desviar el curso del Arno en las batallas contra Pisa. Pero en Florencia Leonardo pintó La Mona Lisa, su obra más célebre y un auténtico mito del arte mundial.
Recientemente, la Galleria degli Uffizi inauguró una sala dedicada a Leonardo, la 35 del ala oeste, con sus obras de juventud: El bautismo de Cristo, realizado en 1475-1478, en colaboración con Verrocchio; La anunciación de la iglesia florentina de San Bartolomé, en Monte Oliveto; y La adoración de los magos, para la iglesia de San Donato en Scopeto.
Museo Leonardo da Vinci : Via dei Servi 66, Florencia. De domingos a sábados de 10 a 18. Galleria degli Uffizi: Piazzale degli Uffizi, Florencia. Abre todos los días menos los lunes de 8.15 a 18.50. Entrada entre 12 y 20 euros, según la temporada.

5. Amboise. Francia

Junto a este castillo del Loire se encuentra la que fuera la última residencia de Leonardo.

El ClosLucé, una mansión situada a solo medio kilómetro del Castillo de Amboise, fue utilizada por el rey Francisco I y su hermana Margarita de Valois: pero sobre todo es el lugar donde Leonardo vivió sus últimos tres años, entre 1516 y 1519, precisamente bajo la protección del monarca que levó el Renacimiento italiano a Francia.
En la cabecera de su cama colgaba el retrato de La Mona Lisa, que tras su muerte quedó en manos de Francisco I y así terminó en el Louvre.
El Clos-Lucé es actualmente un museo con réplicas de las maquinarias ideadas por Leonardo, exhibidas en el interior y también en los jardines de la mansión. Durante la recorrida se pueden escuchar los pensamientos de Leonardo y visitar la habitación que ocupó en aquellos años.

Fuente: Pierre Dumas, La Nación.