Gina Lollobrigida, gran diva italiana, cumplió 90 primaveras

MIRÁ LOS VIDEOS DE "ZINGARELLA" Y "TRIBUTO" CON SUS MEJORES ESCENAS EN EL CINE. La actriz italiana, famosa y popularmente conocida como "La Lollo", cumplió 90 años este martes 4 de julio, luego de una prolongadísima carrera cinematográfica en Italia y otros lugares, incluido Hollywood, que entre los años 50 y 60 la tuvo como justificada rival de Sophia Loren, en épocas en que los físicos contundentes eran esenciales para el gusto del público.

Ganadora de cinco David de Donatello y un Globo de Oro de la crítica extranjera hollywoodense y de temprana fama por películas como “Pan, amor y fantasía” (1953), “Pan, amor y celos” y “La romana” (1954), visitó por primera vez la Argentina para participar del Festival de Cine de Mar del Plata 1954.

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En la ocasión, se hizo famosa una foto trucada en la que aparecía junto al entonces presidente Juan Domingo Perón y su comitiva, desnuda, aunque con zapatos de tacos altos y un cinturón, en la conjetura de que algún inventor lugareño habría ideado una particular máquina fotográfica con rayos X que la habría revelado sólo a ella, ya que sus acompañantes iban perfectamente vestidos.

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Nacida el 4 de julio de 1927, en el latino y pintoresco pueblito montañoso de Subiaco, atacado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, emigró a Roma con su familia y mientras estudiaba pintura y escultura -disciplinas que practica aún hoy-, participó en desfiles de ropa, apareció como modelo en revistas femeninas y, a los 20 años, fue tercera en el concurso Miss Italia, detrás de Lucia Bosé y Gianna Maria Canale.

Lejos del registro trágico de Anna Magnani y lo provocativo de Silvana Pampanini, Gina fue una buena actriz con un físico muy privilegiado, muy a la italiana, y aunque trabajó fuera de su país y aun en Estados Unidos jamás pudo alcanzar el Oscar de la Academia que sí obtuvieron Magnani y la Loren.

Su vida privada estuvo -por lo menos al principio-, alejada de los escándalos y en 1949 se casó con Milko Skofic, un médico esloveno del que se divorció tras 22 años, en 1971, y con el que tuvo a Andrea Milko, su único hijo.

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Entre 1946 y 1947 tuvo pequeños papeles en películas como “Águila negra”, “L’elisir d’amore”, “El delito de Giovanni Episcopo” o “El secreto de Don Juan” -en varias ni siquiera figura su nombre en los créditos-, y en 1950 viajó a Hollywood convocada por Howard Hughes, un magnate vinculado al cine y conquistador de actrices que se había obsesionado con ella.

El hombre la trató como a una reina y la ubicó en los mejores hoteles, pero ella hablaba muy poco inglés y pronto se cansó de las atenciones de su anfitrión y, sin mediar ninguna oferta para trabajar en alguna película, poco tiempo después estuvo de vuelta en casa.

En Italia apareció en “Vida de perros”, de Steno y Mario Monicelli; “Mujer por una noche”, de Mario Camerini; “La ciudad se defiende”, de Pietro Germi; “Corazones sin fronteras” y “La romana”, de Luigi Zampa; “Otros tiempos”, de Alessandro Blasetti, y en Francia en “Beldades nocturnas”, de René Clair, y más tarde “Fanfan la Tulipe”, de Christian-Jaque, lo que significaba que esos directores de primera línea le daban su aval.

Su debut en idioma inglés se dio con “La burla del diablo”, dirigida nada menos que por John Huston en Gran Bretaña, junto a Humphrey Bogart, pero su primer gran éxito en Estados Unidos fue con “Trapecio”, del inglés Carol Reed, en la que estuvo acompañada por Burt Lancaster y Tony Curtis.

Hubo un filme anterior, “La mujer más hermosa del mundo”, de Robert Z. Leonard, en el que fue acompañada por Vittorio Gassman, que, aunque basada en la vida de la actriz y cantante de principios de siglo Lina Cavalieri, de algún modo convenció a las plateas de que ese título era cierto y contribuyó a su naciente leyenda.

En su etapa de esplendor tuvo compañeros como Anthony Quinn en “Notre Dame de Paris”; Vittorio De Sica en “Anna de Brooklyn”; Marcello Mastroiani e Yves Montand en “La ley”; Yul Brynner en sustitución de Tyrone Power en “Salomón y la reina de Saba”; Frank Sinatra en “Cuando hierve la sangre”; Rock Hudson en “Tuya en septiembre” y “Marido a medias”; Jean-Paul Belmondo en “Mar loco”; Sean Connery en “La mujer de paja”; Jean-Louis Trintignant en “La muerte puso un huevo”, y David Niven en “El rey, la reina y el caballero”, en una lista que sigue.

A principio de los 70 su relación con el cine fue aminorando, hizo algún “spaghetti western” en España y dio impulso a sus tareas como escultora y fotógrafa, que redundó en famosas instantáneas de Fidel Castro, Salvador Dalí, Paul Newman, Audrey Hepburn y otros famosos.

En 1984 intervino en la serie de TV “Falcon Crest”, en la que ocupó el papel que iba a hacer la Loren y, de paso, demostró una belleza madura pero intacta. Luego apareció en pocos episodios de otras series, tanto en Italia como en Estados Unidos.

En 1999, fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), intentó sin éxito ingresar por Italia al Parlamento Europeo y trabajó para una empresa de cosméticos.

En declaraciones a una revista parisina dijo entonces: “Estoy muy cansada, he tenido en mi vida muchos romances y muchos amantes; el problema de los hombres es que es muy fácil conquistarlos, pero lo difícil es después sacártelos de encima”.