Guillermo Francella y Luis Brandoni: Dos amigos, entre el arte y la comedia

MIRÁ EL TRÁILER. Protagonizan "Mi obra maestra", filme que se estrena este jueves, antes de presentarse en el Festival de Venecia a fin de mes. Forjaron una amistad, se admiran y vuelven a trabajar juntos.

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Dos grandes. Francella le había ofrecido trabajar en el exitazo “La cena de los tontos”, pero Brandoni era diputado y no aceptó. En TV hicieron “Durmiendo con mi jefe” y “El hombre de tu vida”.
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 -¿Qué nos pasará como espectadores cuando estamos delante de un cuadro de alguien vivo o muerto?

-Brandoni: Yo veo un cuadro de Van Gogh y me dan ganas de llorar. La injusticia que se produjo con ese hombre me parece increíble. Van Gogh es apenas una muestra de lo efímero que es el hombre. El tipo se murió sin haber vendido un puto cuadro, nunca disfrutó de nada y ahora es un artista de enorme reputación, conocido en todo el mundo. Una injusticia total…

-Francella: Bueno, Andrea Frigerio hace de marchand en la película y ella duda del valor que pueda tener la obra del personaje que hace Luis. Duda de que pueda ser comercial tanto vivo o muerto. Con esto quiero decirte que dos más dos no es cuatro, y mucho menos tratándose de arte. Ahí es donde aparece el gran conflicto de Mi obra maestra.

-Vos, Luis, sos un actor emblemático, es decir, alguien que está más allá de los afectos. Distinto a Guillermo: él es querido, popular y está en una búsqueda constante de prestigio.

-Brandoni: “Más allá de los afectos”, pero para qué lado, che…

-Incluso parecés estar hasta de moda. Tele, cine, teatro, mucho laburo…

-Brandoni: Bueno, yo por la grieta estuve bastante marginado y son las cosas que a uno le pueden pasar. Es la vida y son las ideas de cada uno. Yo estoy de moda, decís. Quizá sea por lo que se dio con la serie ésta (Un gallo para Esculapio) o por el próximo lanzamiento de esta película con mi amigo…

-¿Amigo?

-Brandoni: Amigo, claro. Yo lo quiero y lo admiro mucho a Guillermo. En un momento de su vida él me ofreció una obra que iba a ser un batacazo seguro, La cena de los tontos, y yo me permití decirle que no porque era diputado nacional y no podía hacer funciones de noche faltando a la sesiones del Congreso. Después nos tocó trabajar juntos y me encontré con un hombre de un prestigio extraordinario.

“Mi personaje es un tipo que toca fondo. Pero no hace lo que hace por la plata, sino por la vida”.

Luis Brandoni

-Francella: Cuando me convocan para esta película y sale el tema, yo sugería a…

-A Brandoni…

-Francella: Bueno, ellos también querían a Beto.

-La película se enoja un poco, entre comillas, con esa idea del arte contemporáneo…

-Brandoni: No, perdoname, el personaje mío se enoja…

-Sí, bueno, la película a través de tu personaje.

-Francella: El hace de un artista reconocido en los ’80 que cae en desgracia ante el advenimiento de las vanguardias. A partir de eso se plantea la relación entre un galerista, que soy yo, y un artista pasado de moda. El se pondrá duro, antisocial, no le gustará lo que ocurre en el ambiente, detestará que se expongan un botín de fútbol con dos medias usadas como obras de arte…

“Yo me formé viéndolo a él (por Brandoni). Era de los que lo esperaba en la puerta del teatro.”

Guillermo Francella

-Pareciera que en el mundillo, de Duchamp para acá, el arte importa más por el discurso que por la obra en sí misma. ¿Ustedes advierten esta canallada?

-Brandoni: Las miserias humanas están en cualquier actividad humana, no forzosamente en una obra de arte. Puede ser en un libro, en una película, en cualquier lado.

-Francella: Andrés Duprat, el guionista de Mi obra maestra, es además director del Museo Nacional de Bellas Artes.

-Eso es fantástico para la ironía que se plantea…

-Francella: Seguro, él conoce muy bien de lo que está hablando. El mismo llevó estas miserias del mundo del arte a la película, donde se da que uno pasa a ser descartable en un segundo. El dice que las estafas existen y que se sobredimensionan las obras o los precios por temas próximos al marketing (…) El personaje de Luis es ninguneado porque no se aggiornó y ahí es donde aparece mi estrategia para que él vuelva ser quien fue cuando estuvo en la cresta de la ola.

"Mi obra maestra" se estrena el jueves, dos semanas antes de exhibirse en la Mostra de Venecia.

“Mi obra maestra” se estrena el jueves, dos semanas antes de exhibirse en la Mostra de Venecia.

-Brandoni: Hay cosas que se pueden sostener en el tiempo y hay cosas que son pasajeras. De eso también habla la película. En la tarea de un pintor queda la obra, pero el que vive el esplendor es el autor. Lo que se sostiene a través de la película, y de estas dos vidas contadas en 90 minutos, no es más que la relación de afecto entre los dos personajes.

-Francella: Y lo interesante es que se sostiene pese a que uno y otro son muy distintos.

-Bueno, la ética también se mete entre los amigos de la ficción al punto de que uno de los dos deja de ser íntegro e intachable…

-Brandoni: Es que mi personaje es un tipo que realmente toca fondo. Pero no hace lo que hace por la plata sino por la vida.

-Es una comedia. ¿Será Mariano Cohn, el otro 50 % de la dupla, el encargado de aportar las célebres dosis de oscuridad en los personajes que llevan el sello en películas anteriores como “El hombre de al lado” o “El ciudadano ilustre”?

-Francella: Siempre era Cohn-Duprat, es la primera vez que se separan para dirigir. El año que viene se estrena la de Cohn. La modalidad en esta película es que uno dirige y otro produce.

Francella viene de protagonizar dramas en cine, como "Animal" y "Los que aman, odian". A Brandoni lo veremos el año próximo en los nuevos filmes de Campanella y de Mariano Cohn.

Francella viene de protagonizar dramas en cine, como “Animal” y “Los que aman, odian”. A Brandoni lo veremos el año próximo en los nuevos filmes de Campanella y de Mariano Cohn.

-Brandoni: En El hombre de al lado yo diría que hay un equívoco extraordinario: a los espectadores nos engañan totalmente sobre la personalidad del personaje que hace (Daniel) Aráoz. Eso es fascinante…

-Hemos visto, hace años, un ensayo de Guillermo con Alfredo Alcón en “Los reyes de la risa” y resultaba llamativo que fuera él quien manejara todo lo que estaba pasando alrededor. Era Guillermo el que sabía la letra de los dos y uno advertía que Alcón se sentía muy contenido por él…

-Brandoni: ¡Es que es un gran compañero Guillermo! Si me preguntás, yo firmaría con él contrato hasta el 2036.

-Jajajajá…

-Francella: Yo me formé, y él lo sabe porque tuve la posibilidad de exteriorizarlo, yo me formé viéndolo a él. Era de los que lo esperaba en la puerta del teatro. Lo admiraba, pero no sabía cómo podía ser como persona. Nos conocimos en 2003 haciendo una tira, Durmiendo con mi jefe. Antes de empezar fuimos a comer, salimos a tomar un whisky, a charlar. Yo quería conocerlo. Me intrigaba saber si era buen tipo, si sería una persona generosa…

-O sea que se ven más allá del trabajo.

-Francella: Generamos un amistad auténtica e indescriptible. En la primera escena que tuvimos que hacer en la serie donde nos conocimos, él me tira un parlamento largo y yo tenía que recibir lo que me estaba contando. Me hablaba de un hijo gay, y me explicaba que el nene no quería saber nada con la pelota. La escena era muy larga y me hablaba de que el chico tenía como sueño convertirse en Maya Plisétskaya, y se empieza a quebrar. Yo lo miraba, lo miraba, lo miraba, lo miraba. Termina la escena y todos dicen “muy bien”, “muy buena escena”, “estupendo, genial”. Yo no había abierto la boca. Ni una palabra. Lo primero que él dice de mí es: ”¡¡Qué bien sabe escuchar!!”. No me lo olvido más.

En escena. El personaje de Brandoni está en bancarrota, y el de Francella es su amigo y su marchand.

En escena. El personaje de Brandoni está en bancarrota, y el de Francella es su amigo y su marchand.

Francella vuelve a la comedia y Brandoni se confiesa 

 -¿Cómo te sentiste con este regreso a la comedia?

-Francella: Muy bien. Pensá que venía de papeles duros en AnimalLos que aman, odian y El Clan.

-Brandoni: Lo que hizo Guillermo en El secreto de sus ojos es un trabajo extraordinario.

-¿Es el papel de tu vida?

-Francella (asintiendo): Es muy importante. Un enorme respaldo.

-¿Cuesta mucho sacarse de encima un personaje?

-Brandoni: No me pasó, incluso no me pasó con algunos personajes que, como el de Cantalapiedra en Mi cuñado, duró seis temporadas. No me quedé pegado nunca. En el Conservatorio nos enseñaron que no es sano eso. Si uno tiene diez de expresividad, hay que usar hasta nueve. Si das el diez es posible que te creas Napoleón.

-Francella: A veces es más fácil salirse porque no comulgás en lo más mínimo con el personaje que te toca hacer. Me pasó con los Puccio en El Clan.

-Brandoni: Este oficio hace que uno tenga la obligación ética de defender sí o sí el personaje por más que sea el mayor hijo de puta de la humanidad.

-Tu interpretación en esta película muestra entre bronca y desinterés por la crítica de arte. ¿Cómo sos al respecto en la vida real?

-Brandoni: El crítico tiene un tarea que consiste en orientar al espectador. Yo tuve diferencias con críticas, pero nunca llamé al tipo ni para putearlo ni para agradecerle. Empecé en el teatro en 1962 y desde entonces lo sigo haciendo.

-¿Qué cosa seguís haciendo?

-Sigo recortando las críticas a todos mis trabajos.

En solitario. Gastón Duprat esta vez dirige sin la compañía de Mariano Cohn, con quien había sido responsable de, entre otros, un éxito como "El ciudadano ilustre". FOTO: DIEGO WALDMANN

En solitario. Gastón Duprat esta vez dirige sin la compañía de Mariano Cohn, con quien había sido responsable de, entre otros, un éxito como “El ciudadano ilustre”. FOTO: DIEGO WALDMANN

Duprat: “Vamos a seguir trabajando juntos”

-Por primera vez desarman la dupla creativa de tanto años. Acá vos dirigís y Mariano Cohn, produce. ¿Qué pasa? ¿Se están por separar? 

-Desde principios de los ’90 hacemos cosas juntos. Somos amigos, hicimos mucho video experimental, cine experimental, luego hicimos ese programa llamado Televisión Abierta, que estaría cumpliendo exactamente 20 años, y después tele, pelis, diez películas… En este caso yo dirijo y Mariano, produce.

Decidimos hacerlo de este modo para poder tener más abarcada el área de producción, que es muy importante. Cuando uno dirige está absolutamente metido en el rodaje sin poder seguir el ritmo de la producción, la coproducción, el lanzamiento de la peli y el armado. Y el resultado de esta experiencia, para mí, fue relativamente cómodo, placentero y relajado. Tuve casi todo resuelto.

-¿Van seguir haciendo cosas juntos?

-Si, de hecho tenemos un proyecto muy grande de película para 2019 en España. Y la vamos a dirigir los dos. Así que nada, esto es sólo una manera de repartirse el trabajo para focalizar mejor cada proyecto.

-Pero se inventaron una competencia. Lo saben…

-Jaja, sí.

Fuente: Hernán Firpo, Clarín.