Julien Temple, el documentalista que mostró las intimidades del rock

El cineasta británico que filmó a The Sex Pistols, The Clash y Keith Richards fue una de las principales visitas del Bafici. Julien Temple dio una charla gratuita en el Belgrano Multiplex. Y durante el Bafici se vió una retrospectiva con ocho de sus películas.

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Como en 2008, Julien Temple fue uno de los visitantes ilustres de este Bafici 2019. En sus años de estudiante de cine, el británico registró los albores del punk, con filmaciones de los primeros conciertos de The Sex Pistols o The Clash, y a partir de 1979 desarrolló una carrera donde se destacaron sus documentales sobre músicos.

En la retrospectiva que le dedicó el festival, se vieron Keith Richards: The Origin of the Species (2016), Ray Davies: Imaginary Man (2010), y Dave Davies: Kinkdom Come (2011).

Además, se vieron cuatro de sus documentales sobre ciudades: London: The Modern Babylon (2012), Requiem for Detroit?(2010), Rio 50 Degrees: Carry on CaRIOca! (2014), y Habaneros (2017). Y también su primera ficción, el musical Absolute Beginners (1986).

"London: The Modern Babylon", documental sobre la ciudad de Londres.

“London: The Modern Babylon”, documental sobre la ciudad de Londres.

Dio una charla gratuita titulada Something Else: El cine según Julien Temple. Desafíos, peligros y razones para hacer no solo documentales, sino cualquier clase de película.

“Siempre empiezo a hablar y no sé dónde termino. Tengo una pequeña empresa llamada Nitrate Film, cuyo eslógan es ‘Esta película es peligrosa’. Es un juego de palabras, porque el nitrato es muy inflamable y si fumás en el cuarto de montaje puede explotar todo. Pienso que las películas deben tener algo de eso en su adn creativo”.

"Ray Davies: Imaginary Man", documental sobre uno de los líderes de The Kinks.

“Ray Davies: Imaginary Man”, documental sobre uno de los líderes de The Kinks.

-Desde el comienzo de su carrera concibió al cine como algo inseparable de la música. ¿Por qué?

-Por el lugar y el momento en los que nací. Cuando tenía diez años, en 1963, Londres era musicalmente un lugar extraordinario: tenías a los Rolling StonesThe Kinks, The Who, Small Faces. Tenías todo un espectro de música para jóvenes que parecía haber sido diseñada para hablarte a vos. Estaban abriendo formas de ver el mundo, diferentes de las que conseguías en la escuela y de tus padres. La música te iluminaba, era una excitante banda de sonido de la vida. Londres volvía a la vida, despertándose después de la era victoriana y la guerra. Empezó a llegar inmigración caribeña y por primera vez la música empezó a sonar en las calles, acompañando eventos asombrosos que ocurrían en la ciudad en esos años.

-¿Cómo ligó a la música con el cine?

-Estaba enganchado con la música mucho antes de estarlo con el cine. Vi su combinación como una manera de asombrar al mundo. La música disparaba respuestas visuales y el resto del mundo también le prestaba atención, así que usar la música me pareció era una buena manera de transmitir la cultura de Londres y llegar a todo el mundo.

-¿Quería ser una estrella de rock?

-Supongo que brevemente. La mayoría de los chicos de esa edad lo quería. Tuve una banda llamada The Boomers cuando tenía 16, 17 años. Tocaba mal el saxo, pero me veía más como un jazzero como John Coltrane que una estrella de rock. Tuve suerte de ir a la escuela en Hampstead Heath, en el norte de Londres. Había un pub al otro lado de la colina en el Heath, The Flask, donde The Kinks solían juntarse a tomar. Estaban en el pico de su carrera, y yo me trepaba a una ventana y me pasaba el resto de la tarde afuera de este pub mirándolos beber. Me parecía una mejor educación que tomar lecciones en la escuela. Aprendí mucho de verlos beber.

-¿Cómo retrata a un músico que admira manteniendo cierta distancia y sin caer en la complacencia?

-Es difícil, pero al mismo tiempo no haría una película sobre alguien que no admirara a cierto nivel. Por ejemplo, una película sobre alguien como Joe Strummer siempre será una celebración de quien era, pero yo no quería que fuera algo que él odiara. El no hubiera querido tener una hagiografía, habría estado muy incómodo si no hubiera mostrado sus contradicciones, porque sin contradicciones no habría habido Joe Strummer. Así que hay que encontrar un equilibrio. Lo último que querrías hacer es Being Mick, una película sobre Mick Jagger que es dolorosa, porque está claro que es todo lo que él quería que se dijera de él. Y el resultado es embarazoso para él y los directores. Tenés que evitar eso a toda costa: lo que querés es provocar distintos sentimientos hacia una persona, porque es lo que hacen en vos. Si sólo adorás ciegamente a una pop star, no sirve.

"Rio 50 Degrees: Carry on CaRIOca!", documental de Julien Temple sobre la ciudad brasileña.

“Rio 50 Degrees: Carry on CaRIOca!”, documental de Julien Temple sobre la ciudad brasileña.

-Una adoración contra la que, en principio, lucharon los punks.

-Claro. Los Sex Pistols querían destruir esa idea. En esa época, las compañías discográficas eran vistas por los adolescentes como las grandes pirámides, y arriba de todo estaban las estrellas de rock como grandes figuras que se elevaban sobre la humanidad. La idea de los Pistols era volar todo eso: no sólo los posters de la pared del dormitorio, sino todo el dormitorio. Si no te arrodillás y le rezás a un rock star antes de irte a dormir, creés más en vos mismo.

"Habaneros", documental de Julien Temple sobre la ciudad de La Habana.

“Habaneros”, documental de Julien Temple sobre la ciudad de La Habana.

-Hablemos sobre los documentales de ciudades. ¿Cómo filmás una ciudad en la que no viviste?

-Una ciudad es una criatura enorme, monstruosa. Tenés que perderte en ella y la clave para encontrar un hilo es la música, que es la memoria de una ciudad. Busco ciudades con una dimensión musical poderosa y entro al espacio a través de la música. Toda mi vida escuché música de Detroit, de La Habana, de Río. Es al revés: te ayuda no ser de la ciudad, porque no sabés lo suficiente como para abrumarte. Londres fue más difícil porque es mi ciudad y sabía que había millones de maneras de abordarla, estaba consciente de demasiados detalles. Me sobrepasó: mientras hacía esa película estuve deprimido, con colapso nervioso.

David Bowie en "Absolute Beginners", musical de Julien Temple.

David Bowie en “Absolute Beginners”, musical de Julien Temple.

-En 1986 filmó “Absolute Beginners”, su primera ficción, que resultó un fracaso crítico y comercial estrepitoso. ¿Cómo se recuperó?

-Nunca me recuperé. Todavía me cuesta conseguir trabajo en la industria de cine británica. En ese momento pensaron que yo solito destruí la industria cinematográfica británica, y es una cruz que sigo cargando. Es algo que está muy vivo y me impide filmar ficción más seguido en Inglaterra. Y me gusta estar en Inglaterra, así que… Creo que finalmente lograré que me perdonen por Absolute Beginners y volveré a hacer películas de ficción. Por otra parte, si Absolute Beginners hubiera sido un gran éxito, probablemente hubiera aparecido muerto en un jacuzzi un par de años más tarde.

-Pero después filmó ficciones como “Running Out of Luck”, con Mick Jagger, o “Hay un marciano en mi vida”.

-Pero me tuve que ir de Inglaterra a Estados Unidos. Ahí pude hacer unas películas, pero no me siento cómodo en Hollywood, soy un cineasta europeo. Así que volví a Inglaterra, pero fue muy muy difícil superar el sentimiento de la gente por Absolute Beginners, así que no financiaban mis películas. Probablemente yo sea difícil, además. Lo que me gusta de los documentales es que podés hacer lo tuyo sin tener que enfrentarte a cientos de banqueros sentados alrededor de un monitor diciéndote lo que tenés que hacer.

-¿Por qué “Absolute Beginners” hoy es una película de culto?

-Porque es hermosa. Leí críticas que decían que cada fotograma era un cuadro y esas boludeces. Tuve un gran equipo, con un gran director de arte y de fotografía, así que tiene un look muy poderoso. Es un interesante intento de filmar un musical en los ’80, cuando el género estaba en desuso.

-Dirigió unos 75 videoclips. ¿Cómo lidió con el ego de las estrellas del rock y el pop?

-Algunos me aterraban. Después descubrí que muchos de ellos eran cálidos, generosos, amables, sin complejo de superioridad. Hubo excepciones que no nombraré, pero con la mayoría tuve buenas experiencias. Bowie era muy colaborativo, cargado de ideas pero muy respetuoso de las de los demás. Neil Young fue maravilloso, me dio total libertad. Y tuve un gran momento con los Stones: pensé que serían difíciles pero nos llevamos muy bien.

"Keith Richards: The Origin of the Species", documental de Julien Temple sobre el guitarrista de The Rolling Stones.

“Keith Richards: The Origin of the Species”, documental de Julien Temple sobre el guitarrista de The Rolling Stones.

-¿Cómo fue esa historia?

Pensé que no debía trabajar con los Rolling Stones, porque yo estaba acostumbrado a los punks, que atacaban todo en lo que ellos se habían convertido: habían dejado a los fans de Londres atrás y eran celebridades del jet set de Los Angeles que salían con modelos. Tenía que hacer un video sobre Undercover (Of the Night) que era una canción que me intrigaba porque hablaba de Guatemala y El Salvador, pero después pensé en escribir algo muy extremo para que no lo aceptaran y no tener que trabajar con ellos. Entonces se me ocurrió escribir algo sobre escuadrones de la muerte que secuestraban a Richards y Mick. Les mandé el guion pensando que no había modo de que quisieran filmarlo, y me contestaron ¡sí, nos encanta! 

Fuente: Clarín