‘La forma del agua’, de Guillermo del Toro, ganó el León de Oro del festival de Venecia

MIRÁ EL TRÁILER Y LA LISTA COMPLETA DE GANADORES. La Mostra encumbró a la pelíccula del cineasta mexicano, un extraño cuento de hadas en tiempos de Guerra Fría en el que resuenan los Estados Unidos de Donald Trump. 

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El director mexicano Guillermo del Toro se alzó con el León de Oro a la mejor película en la Mostra de Venecia por La forma del agua, magistral fábula de ciencia ficción con mensaje político encubierto. El premio, concedido por un jurado presidido por la actriz Annette Bening, resultó coherente: había sido una de las películas más aclamadas de este festival. “Tengo 52 años, peso 130 kilos y he rodado 10 películas. Pero hay un momento en la vida de todo narrador en que lo pones todo en riesgo para hacer algo diferente”, expresó Del Toro al recoger el premio. La forma del agua es el resultado de esa voluntad.

La vencedora del León de Oro describe la alianza entre distintos personajes situados en los márgenes de la estricta cultura oficial durante la posguerra estadounidense: una mujer discapacitada, su compañera de trabajo afroamericana, un vecino homosexual y un espía ruso con agenda oculta, que maniobraran para salvar a ese monstruo. En la película se percibe también un paralelismo indisimulado entre los tiempos de la Guerra Fría y la actualidad en la América de Trump, que Del Toro no negó. “El cine fantástico es un género político. En este momento, nuestra primera acción política debería ser escoger el amor por encima del miedo. Vivimos en tiempos en que el odio y el cinismo son usados de forma penetrante y persuasiva. Nuestra primera misión cuando nos levantamos tiene que ser creer en el amor”, había explicado Del Toro a principios del festival.

El jurado optó por un palmarés justo y equilibrado, en el que aparecieron casi todas las películas más aplaudidas durante los últimos diez días, en una de las ediciones de mejor nivel en los últimos años. Por ejemplo, el Gran premio del Jurado fue para Foxtrot, del director israelí Samuel Maoz. Se trata de un retrato de una familia que encaja con desesperación la noticia de la muerte de su hijo, soldado en el ejército israelí. La película se distingue por su narración fragmentada y sus admirables contornos formales, aunque también resulte algo pretenciosa y enamorada de sí misma.

Mayor sorpresa causó el León de Plata al mejor director para el francés Xavier Legrand por Jusqu’à la garde, que describe la guerra de un matrimonio divorciado con el objetivo de obtener la custodia de su hijo. Legrand, con una larga trayectoria como actor en el teatro público, debuta con este cruce de thriller y cine social, que afronta con valentía el espinoso problema de la violencia de género y sus consecuencias en el seno de la familia. Legrand, que recogió su premio muy emocionado, sale de Venecia catapultado: también se llevó el premio Luigi de Laurentiis a la mejor ópera prima.

El premio al mejor guion fue para Martin McDonagh por Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Missuri, otro de los títulos más aplaudidos en el certamen. McDonagh, que despuntó como dramaturgo en los noventa con celebradas obras irlandesas como La reina de belleza de Leenane, apuesta ahora por reinventar el género del western, colocando en el centro de su relato a un forajido distinto a los habituales: una madre que aspira a vengar a su hija violada y asesinada, interpretada con fulgor por Frances McDormand.

Los premios de interpretación fueron para dos veteranos de la actuación. La Copa Volpi a la mejor actriz fue para Charlotte Rampling, protagonista absoluta de Hannah, profundo retrato de la esposa de un hombre que ha cometido una infracción imperdonable. El premio vuelve a coronar a una de las mejores actrices del continente, aunque su interpretación tenga cierto regusto a déjà vu: ya realizó interpretaciones parecidas en Bajo la arena o la reciente 45 años. El mejor actor fue el palestino Kamel El Basha, por la francolibanesa L’insulte, su primera película tras muchos años trabajando en el teatro. Por su parte, el actor Charlie Plummer, de 18 años, se llevó el premio Mastroianni al mejor intérprete emergente por su papel de adolescente huérfano en Lean On Pete.