Ricardo Darín y Mercedes Morán: la pareja más deseada de la pantalla grande

MIRÁ EL TRÁILER. Se estrenó "El amor menos pensado". La película trata sobre el dilema que sufre un matrimonio luego de que el hijo deja la casa: seguir o no juntos.

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Afuera el clima es hostil. Adentro no hay electricidad. Los dos charlan mientras fuman y ella se toma un té. Parece una escena de una película, pero están acá para hablar de El amor menos pensado, una de las películas argentinas más esperadas del año.
Sus protagonistas no necesitan presentación. En este bar de Colegiales, Ricardo Darín (61) y Mercedes Morán (62) se ponen al día, se elogian mutuamente, comparten impresiones y expectativas sobre el filme, y dejan evidencias de por qué hay una química que traspasa la pantalla. En clave comedia romántica, la película -ópera prima de Juan Vera, ver El amor…- se centra en un matrimonio que tras la partida de su único hijo -el famoso nido vacío- se enfrenta al dilema de permanecer o no juntos, de descubrir si queda algo de amor en ese vínculo luego de tanto tiempo.

Taquilleros. Ricardo Darin y Mercedes Moran estrenan “El amor menos pensado”, pero no sienten que por ser quiénes son van a llenar sí o sí los cines. Foto: Mario Quinteros

Morán y Darín vuelven a trabajar juntos después de quince años. La última vez que compartieron set fue en la comedia dramática de Juan José Campanella, Luna de Avellaneda. Acá, como en aquella, hay tanto de humor como de reflexión. Ambos dejan en claro que no es una comedia liviana.

“La película juega un poco con la fantasía de qué ocurre con tu vida cuando te separás. Pero no por eso esquiva reflexiones o análisis más profundos. Ahí es donde está la clave de la posible identificación con la audiencia. Normalmente cuando la gente se separa, pasan a odiarse o a hablar mal uno del otro; y a pelearse por pelotudeces materiales. Acá se flirtea un poco con eso humorísticamente, pero la mirada está puesta en otro lugar”, analiza Darín, que aquí se estrenó también como productor.

“A mí me interesa la pregunta que se hace la película. Todo aquel que ha tenido una relación larga, hay un momento donde se pregunta si lo que los une es amor, si es una amistad íntima, si son los hijos. Y en la contestación de esa pregunta está el humor presente todo el tiempo, está corrida de cualquier tipo de solemnidad, o de indicar cómo deberían ser las cosas”, agrega Morán.

Ricardo Darin y Mercedes Morán, los protagonistas de "El amor menos pensado", de Juan Vera. Foto: Mario Quinteros

Ricardo Darin y Mercedes Morán, los protagonistas de “El amor menos pensado”, de Juan Vera. Foto: Mario Quinteros

-¿Cómo trabajaron el vínculo entre ustedes?

Darín: Todos hablan de la química que hay entre Mercedes y yo, cómo se llevan, cómo están en pantalla y demás. Más allá de que químicamente podemos tener afinidades, eso también merece un trabajo.

Morán: Teníamos clarísimo que si no podíamos construir ese vínculo, la película no podía existir. Y para construirlo, intervenimos en las escenas, en la respuesta del otro. Hay un ida y vuelta muy horizontal al cual Juan (Vera) también se mostró permeable, lo cual es fundamental.

-Darín: Sí, lo volvimos loco.

-¿En qué sentido?

-Darín: En el sentido de que hay una distancia entre la palabra escrita del guión puesta en pie con los actores. A veces las frases sobran porque basta con una mirada, sobre todo si tu objetivo es construir una relación. Entonces hicimos un trabajo de afinar la credibilidad, la verosimilitud de una situación. Porque de eso se trata que finalmente creas o no en el vínculo.

-¿Cuánto dirían que hay de Marcos y de Ana en ustedes?

-Darín: Yo creo que este libro ha sido escrito para ella…

-Morán: Algunas partes (risas). Creo que en todos los trabajos que hacemos hay mucho de nosotros. No hemos tenido que construir personajes tan en las antípodas. Aún cuando sucede eso, uno siempre tira de la piola de aquello que no desarrolló, que dejó escondido, que oculta.

-Se podría pensar en que conforman una dupla que asegura un éxito. ¿Creen en ese axioma?

-Darín: Yo no.

-Morán: Si fuera así…

-Darín: Sería una ciencia exacta. Y nunca lo es. Hay sobrados ejemplos de que no funciona así. Lo que pasa es que los dos tenemos un camino andado. Si se alinean los planetas y tenés una historia como esta, todo te hace presuponer injustamente que tenés un plus, un handicap. Y está bien que sea así, porque es una puesta a prueba más. Siempre estamos dando examen, tratando de no defraudar esas expectativas que sabemos que se generaron.

-Morán: Eso a veces te pesa un montón. Sabés que el cine es eso: generar expectativas.

-Son los primeros en estrenar en un mes plagado de tanques nacionales como “El Ángel”, “Mi obra maestra”. ¿Es contraproducente que haya tantos estrenos en un mismo mes?

-Darín: Sí, profundamente contraproducente. Mirá el caso de Mercedes, que estrena ahora y a la semana estrena El Ángel, fantástica película, por otra parte. Te toca lidiar con ese tipo de cosas y es lamentable, pero es como están dispuestas las cosas.

-El lado positivo es que son películas muy distintas entre sí.

-Morán: Yo creo que las tres películas no compiten entre sí. Son muy diferentes. Tengo la esperanza de que esta inercia que tiene el espectador argentino de ver películas nacionales se pueda romper. Si va a ver una y le gusta, tal vez quiera ir a ver otra.

-Darín: En ese caso se van a beneficiar mucho los que vengan detrás nuestro… que son todos (risas). Lo que se complica es el tema del espacio y el bolsillo. Pero ojalá se dé ese axioma que se produce también en el teatro, cuando salís de ver una obra que te gustó y querés ver otra. Ese es el único aspecto positivo de una cosa un poco traumática.

-¿Creen que hay un espectador argentino de comedia romántica?

-Darín: No precisamente. No es un género muy curtido. Por eso nos movilizó mucho la posibilidad de hacer esta. Además, si hay un género romántico, normalmente estás hablando de gente de entre 30, 35 como tope. Los de 40 ya son otra generación. Y en este caso, ni hablar. Es poco frecuente el caso.

-¿Cómo están viviendo este momento del cine argentino, en este contexto de disminución de espectadores y de cambios en las políticas del INCAA y en el sistema de subsidios?

-Darín: No sé. Hay que interiorizarse bien. Por supuesto que todo lo que sea recortar presupuesto en términos de cultura, no cuenten con mi voto. No sólo en el cine. Y ni hablar de lo que significa la ciencia. Yo entiendo la actualidad económica de un país y puedo estar o no de acuerdo. A lo que no adhiero es a que el recorte vaya por el lado de la cultura. Porque eso es lo que va a quedar, es lo que nos muestra en el mundo mucho más que otras cosas. Y porque, además, hay una cantidad de gente que se queda sin trabajo.

-Morán: Es un sentimiento raro el ser tan reconocido, que las películas y el talento argentino tengan presencia en festivales, y que acá se siga pensando en que no es una inversión redituable. Cuando en realidad, lo cultural es la base de todo.

El amor y el matrimonio después de los 50

“¿Cuál es el próximo gran evento de nuestras vidas? ¿Ser abuelos?”, le pregunta Ana (Morán) a Marcos (Darín). Casados hace más de 25 años, la partida de su hijo Luciano (Andrés Gil) a España lleva a este matrimonio a plantearse ciertos dilemas usuales de las parejas de largo rodaje. Cuando decidan separarse, probarán nuevas experiencias y relaciones mientras lidian con sus recuerdos y la distancia de su hijo. El amor menos pensado se plantea como una comedia romántica profunda y actual con la que muchas -en especial los de más de 50 años- se sentirán identificados.

Juan Vera, productor de más de 30 títulos argentinos (entre ellas Elefante Blanco2 + 2, Me casé con un boludo Zama), debuta como director con un guión propio.

“Cuenta una historia que él necesitaba contar. Nos dábamos cuenta en el rodaje, porque estuvo muy conmovido todo el tiempo. Y eso para mí es fundamental. Podría haberse quedado con su handicap de productor. Pero obedeció a ese principio de necesidad de contar una historia con la que él se siente expresado”, asegura Morán. “Eso es una tranquilidad. Porque cuando tenés al tipo que lleva adelante las acciones tan convencido de la historia que tiene entre manos, vos podés cabildear un poco, discutir algo, pero él tenía muy claro qué quería y qué no quería. Al principio nos causaba gracia que (Vera) quedaba conmovido después las escenas no tan cómicas. Después nos pareció fantástico”, agrega Darín.

Coproducida por Patagonik y Kenya Films (la productora que creó Darín junto a su hijo el “Chino” y Federico Posternak) ala solvente dupla protagónica se suman buenas participaciones secundarias de Luis Rubio, Claudia Fontán, Jean Pierre Noher, Norman Briski, Juan Minujín y Andrea Politti, entre otros. “Otra de las muchas virtudes que tiene el guión y las elecciones de Juan es que los personajes no protagónicos tienen carnadura. Entonces se armó un equipo con actuaciones muy sólidas que a nosotros nos sostienen”, dice Morán.

El sueño de dirigir teatro y cine

En Karlovy Vary, Mercedes Morán y la directora Ana Katz. El filme "Sueño Florianópolis" fue premiado allí.

En Karlovy Vary, Mercedes Morán y la directora Ana Katz. El filme “Sueño Florianópolis” fue premiado allí.

Alejada hace rato de la televisión, Mercedes Morán filmó varias películas entre 2017 y parte de este año. “Ahora me voy a Locarno con Familia sumergida, de María Alché, otra opera prima”, cuenta quien viene de ganar el premio a mejor actriz en el festival checo de Karlovy Vary por su trabajo en Sueño Florianópolis, filme de Ana Katz.

Además, la actriz planea viajar a fin de año a Madrid para debutar como directora de teatro de una obra italiana. “Dirigir cine jamás me lo planteé, no me siento capaz”, aclara. “Yo tampoco, pero lo voy a hacer”, asegura Darín, sobre la posibilidad de dirigir. “Me gusta mucho. Todo esto es un camino de aprendizaje. Lo que pasa es que creo que es fundamental tener una historia que sientas que tu aporte va a ser significativo, o sea, que la pueda hacer mía. Sólo de esa forma me atrevería a dar un paso que es titánico: significa mínimo dos o tres años con un súper objetivo en la cabeza y no pensar en otra cosa. Pero me interesa, me gusta, me moviliza”.

Fuente: Clarín