Tom Hanks presentó su primer libro

El actor, productor, director y autor publicó "Tipos singulares", su primera compilación de relatos; dice que no tiene ganas de leer novelas de asesinatos y cuenta qué aprendió de Tienes un e-mail.

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No es una novedad que a los actores les gusta escribir. A fuerza de repetir letras ajenas, se convencieron de que pueden firmar las propias. Tom Hanks fue pionero y pasa al frente con Tipos singulares, su libro de cuentos.

El actor, productor, director y autor publicó Tipos singulares,su primera compilación de relatos; dice que no tiene ganas de leer novelas de asesinatos y cuenta qué aprendió de Tienes un e-mail
Crédito: NYT

Marte verde y Marte azul, de Kim Stanley Robinson, y April 1865 de Jay Winik, y Notes of a Native Son, de James Baldwin.

-¿Cuál es el último gran libro que leyó?

Sapiens, de Yuval Noah Harari. En esa obra, la verdad que Harari logra relacionar y unir una gran cantidad de puntos. Pensé que iba a ser denso de leer, que cada página se me iba a hacer cuesta arriba. Me había preparado un resaltador para marcar los párrafos más pedregosos, para volver a leerlos y pensarlos más tarde. Pero no hizo falta: volé por las páginas como si fuese una versión no-ficción de El pájaro canta hasta morir.

-¿Qué influye en lo que decide leer?

Lo único que me importa es el tema. Lo que sé de ese tema, lo poco que sé de ese tema, o lo que quiero saber sobre ese tema. Eso, y ciertos autores que nunca me decepcionan: Sarah Vowell, Ada Calhoun, Bill Bryson, William Manchester, Dave Eggers. Y el gran David McCullough. Y cuando alguien me cuenta que se topó con un libro con el que finalmente no pudo, lo tomo como un desafío. Así fue que terminé leyendo Moby Dick, el libro que todo el mundo finge haber leído…

-¿Qué es lo más interesante que aprendió de un libro últimamente?

-Este resumen de todo el budismo que dice: “La persona que no ansía nada no sufre”. Lo aprendí de Harari, en Sapiens. Me quedé helado, porque ahí no hay nada sobre Dios, ni sobre la indiferencia del universo, sino sobre nuestra necesidad de conectarnos más con la humanidad. Es algo tan simple como “si no lo comprás, nunca lo vas a necesitar”. ¡Resultó ser que Buda sí estaba despierto!

-Si pudiese interpretar en el cine o en el teatro al personaje de una novela, ¿qué personaje elegiría y por qué? ¿Y a qué persona de la vida real a la que conoció a través de un libro de no-ficción?

-Todavía tengo edad para interpretar a Dean Reed, el cantante que a partir de la década de 1960 fue considerado como la gran estrella de la canción norteamericana, pero solo en el mundo comunista. Era actor, trabajaba en películas, y era amado por muchos y rechazado por muchos, era increíblemente bello, y llegó a lo más alto del mundo comunista. Esa vida y toda esa atención lo llevaron inevitablemente a la tragedia. Del mundo de la ficción, me gustaría probar el personaje Lloyd Hopkins, de la trilogía de James Ellroy, un tipo tan inteligente que el único lugar donde puede trabajar es en la policía.

-Usted ya protagonizó varias películas adaptadas de novelas. De esas novelas que sirvieron de material de origen, ¿cuál es su favorita?

-Milagros inesperados fue una adaptación perfecta de La milla verde, de Stephen King. El guion logró englobar las seis novelas de la saga. Forrest Gump fue una osada interpretación del libro de Winston Groom. Y en mi opinión, Cloud Atlas vuela muy alto, tan diferente en su forma y en su funcionamiento del libro de Mitchell, y al mismo tiempo exacto hasta el más mínimo detalle.

-¿Qué le interesa encontrar en una novela?

-Autenticidad. Me gusta que el mundo esté mostrado con precisión, y examinar la historia es buscar los detalles de la verdad.

-Acaba de publicar su primera recopilación de ficciones cortas. ¿A qué cuentistas admira más? ¿Qué define un gran cuento?

-Los relatos de Cheever, de Vonnegut, de Salinger, especialmente esos que solo se encuentran en internet, de antes de que Salinger llegara a ser Salinger. Bukowski escribió cuentos que son poemas en prosa, pero yo los leo como si fuesen viñetas de la vida, y eso para mí vale como si fuese un cuento por derecho propio.

-¿Cuál es el último libro que lo hizo reír?

Wedding Toasts I’ll Never Give, de Ada Calhoun’s. Estallidos de risa con el resaltador en la mano.

-¿Y el último que lo hizo llorar?

Hué 1968, de Mark Bowden. Mi Dios, qué horror y qué desperdicio. Y lo peor es que conozco a gente que estuvo ahí…

-¿El último libro que lo enfureció?

La próxima vez el fuego, de James Baldwin. Nada parece haber cambiado. Cuenta la historia de cuando tenía 10 años y fue a la Biblioteca Pública que está en la Quinta Avenida, en Nueva York. Un policía le dijo cuando estaba cruzando la avenida: “Por qué ustedes no se quedan en Harlem, que es donde pertenecen”. Descorazonador y enloquecedor…

-¿Qué géneros trata de evitar?

-Las novelas de asesinato y conspiraciones.

-¿Cómo le gusta leer, en papel o en digital? ¿Un libro por vez o varios al mismo tiempo? ¿A la mañana o a la noche?

-En papel. Un libro por vez. En cualquier momento del día.

No tengo más remedio que preguntarle: ¿qué es lo más interesante que aprendió del mundo de los libros durante el rodaje de Tienes un e-mail ?

-Que vender café en las librerías sirve para enganchar compradores a través de un estimulante adictivo legal.

-¿Qué tipo de lector era cuando niño?

-Recién me convertí en lector en la secundaria, cuando leí AeropuertoRuedas y Hotel, de Arthur Hailey.

-Si pudiera recomendarle un libro al presidente Trump, ¿cuál sería?

Gloria y ensueño, de William Manchester.

-Si tuviera que organizar una cena literaria con tres escritores, vivos o muertos, ¿a quiénes invitaría?

-David McCullough. Nora Ephron. Bill Bryson.

-¿Quién le gustaría que escriba la historia de su vida?

Nadie. La conozco solo yo.

Tipos singulares

Autor: Tom Hanks

Editorial: Roca

Páginas: 398

Traducción de Jaime Arrambide

Fuentes: New York Times y La Nación.