Tres series para maratonear: Sally4ever, Beat y Transferencias

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Sally4ever (Gran Bretaña, 2018)

Creada por la excelente comediante Julia Davis (protagonista de la Camping inglesa), Sally4ever condensa en su apariencia brutal y desatada una de las observaciones más agudas sobre la pareja y su ardua cotidianidad, sobre los horrores que habitan bajo la superficie de la vida familiar, sobre el revés absurdo de la lógica doméstica a la que todos parecemos acostumbrados. Su humor es tan afilado que por momentos resulta incómodo, rayano en lo insoportable. Pero allí está su mérito: en sortear a fuerza de atrevimiento todo pudor y corrección, haciendo que su pesadilla resulte tan bestial como divertida.

La vida de Sally (Catherine Shepherd) transita del hastío a la indolencia, entre un trabajo opaco sobre marketing avícola, un novio esperpéntico que parece aceptar como un castigo, y una familia ridícula y maliciosa. En ese panorama desalentador, un viaje en subte la lleva al encuentro con Emma (Davis), una cantante seductora y descarada que tomará por asalto su vida. Lo que más le interesa a Davis es el juego con los matices de la voluntad de Sally (o su falta), la emergencia de sus indescifrables emociones, y las tensiones (y risas) que ese estallido provoca en una vida mortuoriamente apacible. Disponible en HBOPLUS y HBO Go.

Beat (Alemania, 2018)

En lugar de comenzar como una serie de intrigas y espionaje convencional, la alemana Beat se presenta a partir de su personaje principal. Beat (Jannis Niewöhner) es el alma de la movida tecno berlinesa, es el más cool de los promotores de DJ y clubs de moda, es el que todos buscan, todos envidian. Lo conocemos después de una fiesta, al amanecer: todavía hay rastros de locura, drogas y sexo en su aturdido deambular y su mirada extraviada. Pero inmediatamente se integra de nuevo a su ambiente, llega al Club Sonar y sigue con su intrépida jornada habitual.

Ese héroe atípico y reticente es el objetivo del misterioso Servicio de Inteligencia europea que intenta detener a un peligroso criminal y resolver una serie de macabros asesinatos. Las claves de ese juego del gato y el ratón, y el descubrimiento de por qué Beat puede ser soplón de la inteligencia y desenterrar con ello su oscuro pasado, es lo que tenemos que seguir atentamente. Opaca y envolvente, la serie alemana producida por Amazon Prime Video es localista e internacional al mismo tiempo: combina los tópicos de un policial sórdido, al estilo nórdico, con el ambiente tecno de la Berlín contemporánea, sin perder la fuerza del relato en la construcción de esa alquimia. Disponible en Amazon Prime Video .

Transferencias (Francia/Bélgica, 2017)

El mundo de Transferencias se parece aterradoramente al mundo actual. La única diferencia es que los desplazados y perseguidos no son migrantes sino “transferidos” ilegales. La ciencia ha conseguido sobrevida para el alma y la mente, pero en un nuevo envase. Sin embargo, cuando esa “usurpación” de un nuevo cuerpo no está autorizada, el transferido es sospechoso de esconder fines malévolos y criminales, y es perseguido por la BATI, especie de policía de esos nuevos delitos.

Transferencias se apropia de la ciencia ficción como metáfora política sin demasiada sutileza pero con efectividad: esta Europa de un futuro cercano es un hervidero de sospechas, persecuciones e ilegalidades. Lo más interesante es el tono paranoico que elige, similar al de los clásicos de la ciencia ficción de los 50 al estilo La invasión de los usurpadores de cuerpos de Don Siegel, con la que tiene más de una nota en sintonía. Esa falta de pretensión, esa rusticidad en la puesta en escena, le da un aire de placer culposo, casi como esas fantasías científicas que se leían a escondidas. Disponible en Netflix .

Fuente: Paula Vázquez Prieto, La Nación.