Vuelve Esculapio, pero esta vez sin canal de aire

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El fantasma de Chelo Esculapio seguirá sobrevolando la segunda temporada de la serie creada por Bruno Stagnaro y producida por su empresa Boga Bogana, en conjunto con Undground y Flow. Con estreno el martes próximo a las 23 por TNT y disponible completa en Flow al día siguiente, “Un gallo para Esculapio” no saldrá esta vez por Telefé u otro canal de aire “por cuestiones de costos”, según indicaron los productores asociados.

La serie se destacó por retratar con factura cinematográfica una historia que combinó la delincuencia en el conurbano “profundo”, de la mano de piratas del asfalto y riñas de gallos. Paisajes sórdidos y personajes entre atemorizantes y queribles construyeron la trama centrada en Nelson (excelente Peter Lanzani), un pueblerino que llegó a Morón en busca de su hermano y terminó involucrándose con la mafia de los ladrones de camiones liderada por Chelo Esculapio en la piel del siempre impecable Luis Brandoni. Con la incorporación de Juan Leyrado como “El coronel” y sin Brandoni, continúan en el elenco Luis Luque, Julieta Ortega, Andrea Rincón y Ariel Staltari, también guionista de la serie. Dialogamos con Stagnaro y Staltari.

Periodista: ¿Cómo seguirá esta segunda temporada a nivel historia?

Bruno Stagnaro: Barajamos varias hipótesis y advertimos que lo más importante era la ausencia de Chelo Esculapio, cómo influía en todos los personajes y cómo se reacomodaban a partir de esa ausencia.

Ariel Staltari: Además de hablar de delincuentes, empezamos a valorar a cada individuo más allá de lo que hiciera; pasó a ser una historia de vínculos y de personajes. Se mueven en el mundo del hampa, pero lloran, ríen y les duelen las mismas cosas que a cualquiera.

P.: ¿Por qué sólo seis capítulos? ¿Falta de ideas o de costos?

B.S.: Si eran ocho hubiera estado bien, pero por cuestiones de producción y presupuesto tuvimos que ceñirnos a seis, así que digamos que menos es más.

P.: Esta semana desbarataron un reñidero en el conurbano. A poco del estreno, una buena estrategia publicitaria.

A.S.: ¡No tuvimos nada que ver! En la etapa de investigación para escribir la serie nos metimos en los lugares más inhóspitos del conurbano, en las entrañas de los reñideros, donde conocimos gente muy amable, que mostraba pasión por las riñas, algunos de hecho participaron en la serie, por ejemplo, el entrenador. Nos ayudaron a contagiarnos de ese sentimiento genuino que sienten por estos bichos, que quizá uno no entiende, pero es algo válido. También hay gente que llena un estadio y mata a otro porque tiene la remera de otro color. El fútbol aprobado y legal a veces conduce a un índice de mayor locura que el de los gallos, y no lo digo en defensa de nada porque si hay algo que mantuvimos siempre fue no emitir juicio a cerca de nada, sino dejar que la historia mandara.

P.: La trama funciona muy bien a nivel verosímil gracias al léxico, esa suerte de lunfardo bonaerense; ¿cómo lo captaron para luego volcarlo en el guión?

A.S.: Bruno me cargaba y me decía ‘decodificame’. Teníamos un lenguaje que podíamos potenciar y también nos encargamos de poner en el personaje de Brandoni alguien que no habla así, que se queja porque no lo entiende y también dice algunas veces ‘traducime’.

P.: ¿Cómo tomaron que la serie no se emita por ningún canal de aire?

B.S.: Me hubiera gustado, pero no se dio por cuestiones de costos.

A.S.: Me da un poco de tristeza, pero ya hice el duelo, siento y confío en que va a explotar, es una serie más de culto, más artesanal, hay que ir a buscarla, tiene un trabajo de ingeniería, no es fácil desde su concepción y tampoco lo será esta vez para el televidente que tendrá que buscarla un poquito más. Me da lástima por quien no tiene para pagar el cable y no la va a poder ver pero de alguna forma la encontrará.

P.: ¿La suba del dólar afectó a la producción?

B.S.: Teníamos tantos líos por cuestiones de producción que el dólar fue el menor problema. Es una serie con muchas pretensiones en cuanto a recursos, el día a día es bastante estresante, todo el tiempo estamos tarde y mal, respecto de plazos y de plata.

P.: ¿Cómo afecta la crisis a la industria audiovisual?

B.S.: Nos sentimos en una isla porque podemos lanzar una serie, pero está muy complicado, lo veo con los allegados y colegas.

A.S.: Pega duro como en cada rincón. Es una industria que cuesta mucho hacer. Y para el Estado no es prioridad, es más, siento que si el arte fuera una persona, le pegarían un tiro para sacarlo del medio.

Fuente: Ambito