Crucigrama: Cortázar

El escritor porteño - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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“Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida”.

Cuando se comienza a leer “Continuidad de los parques”, difícilmente pueda suponerse que en su extensión dos páginas y con este comienzo, suceda el final que el narrador decidió.

Ese escritor es Julio Cortázar, hijo de argentinos, nacido en el distrito sur de Bruselas, en Bélgica. Desde la infancia hasta el comienzo de su madurez vivió primero en Banfield, luego estudió en Buenos Aires, dictó clases en distintas ciudades bonaerenses, se mudó a Mendoza, retornó a la capital y eligió París, allá por 1951, para su vida futura.

No se pretende aquí hacer una biografía sino recordarlo, a 35 años de su muerte. Al siempre prolífico escritor de cuentos, varios llevados al cine, desde Manuel Antín hasta Michelangelo Antonioni, algunas novelas de éxito, también poeta y traductor.

En los años sesenta, tras visitar Cuba, tomó una posición política pública cercana a la revolución de Fidel Castro y distintos movimientos vinculados con causas populares en diferentes lugares del mundo. Donó derechos de autor para muchas causas de sostenimiento social y de militancia.

Se mostró solidario con el gobierno chileno de Salvador Allende, el Sandinismo en Nicaragua y la defensa de los Derechos Humanos. Pasó por la Argentina un par de veces, la última tras la vuelta democrática del 83.

No pudo superar la muerte de su última esposa y la leucemia lo llevó de la existencia terrenal el 12 de febrero de 1984, en París, en la Francia que había elegido para ser ciudadano. Descansa en el Cementerio de Montparnasse.

Escribió hasta el final y pese al manejo absoluto de otras lenguas y su andar por incontables países del mundo, Julio Cortázar realizó toda su obra con un solo idioma “el porteño de Buenos Aires”…

Norberto Tallón
@betotallon

IMPORTANTE: Si se pudo leer al comienzo de la columna el primer párrafo de “Continuidad de los parques” y hacer mención del final: Ahora la voz del propio Julio lo “cuenta” todo: