Crucigrama: El amor…

En una pintada - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

A Juan Sasturain y su cuento “Mujer Ducha”.

Pintada o graffiti, son palabras que provienen del italiano en lo más cercano y del latín en el origen. Refieren al estilete o punzón con que en la antigüedad se escribía en las tablas.

Más acá es una forma de pintura libre, generalmente ilegal y realizada en espacios urbanos. En lo contemporáneo, aunque algunas vienen de “muy atrás” se pueden encontrar, en muchos casos, “trabajos” y realizadores que han alcanzado cierta fama, las de pertenencia política, artística, humorística, irónicas, de protesta social, de recordación y homenaje como aquella de “Bird Lives”, tras la muerte del saxofonista Charlie Parker, por ejemplo, y también las privadas de distinta extracción; desde el “¡Sos un Chanta!” a las de amor, aunque algunas llegan al sexo explícito…

Y a éstas, las románticas, es la referencia…

En este tiempo en que estas “comunicaciones” pasan, en su mayoría, por un dispositivo digital. Cuando ya casi ni se verbaliza para que el otro, en la realidad, escuche la idea, este es el rescate del lirismo, la improvisación, el apuro de tantas ocasiones para no ser atrapado con las “manos en la masa” y, después, aquello que queda para ser leído por un sinnúmero de personas que, obviamente, ignoran la motivación de esa frase, dibujo, signo, etc. por más que lo literal sea muy simple y comprensible a cualquiera.

Una forma de declaración de sentimientos, intenciones, admiración, que el creador delineó en un impulso o meditó y diseñó durante tiempo y con la esperanza de que la ubicación elegida hiciera que se convierta, rápidamente, en visible para la “otra parte”.

Quizás, en oportunidades, sin conocer directamente el resultado, por la falta de la lectura esperada o no “animarse” a firmarla, ya para recibir un beso inolvidable o una cachetada espectacular.

Sin dudas, no hay estadísticas en este plano de las pintadas, sobre la eficacia en el objetivo buscado, ya que si existió la “conexión”, no dejó de ser algo íntimo.

Lo que sí es seguro, al menos en mi creencia, es el encanto de esa “aventura” desde la idea y la decisión, hasta la concreción y el potencial resultado.

Está mal pintar las paredes, debe declararse para ser correcto; sin embargo, prefiero una buena frase a la vista de todos que 140 caracteres de los que se ignora, también, el efecto conseguido.

Parafraseando, por oposición, aquel “Prohibido prohibir”, en un muro de la Sorbona de París, en 1968, dejo en una imaginaria pared: “Permitido pintar el amor”…

Norberto Tallón
@betotallon