Crucigrama: El canon vive

Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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Hay escritores y periodistas especializados que han tratado, y tratan, de lo que designan como el “Nuevo Hollywood”. Un movimiento cinematográfico estadounidense que tiene sus orígenes a fines de la década del 60 y se extiende hasta mitad de los 70, influido básicamente por las formas del cine europeo y que, aseguran, renovó el cine clásico de la “Meca” de esa actividad y lo liberó de convenciones surgidas prácticamente junto con el cine sonoro, o quizás antes, muchas veces denominado “Canon”.

Aseguran que ese período de no muchos años consagró a muchos directores y estos, desde entonces, tuvieron una mayor “libertad” sobre todo en el “Corte final” de las producciones, hasta allí manejado, salvo excepciones, por las decisiones absolutas de los Estudios (Los llamados Realizadores o Directores autores que no dejan de ser una élite también condicionada, tal vez, a través de los presupuestos y la taquilla).

Esto se ejemplifica con films como “El Graduado” del EGOT Mike Nichols o “Bonnie and Clyde” de Arthur Penn que conquistaron al público, sumando también nuevos nombres de promisorios actores en los repartos.

Pero si se recorren los distintos géneros desde la comedia, el ya mencionado western, los musicales, los policiales, el terror, la ciencia ficción y cada asunto llegado a la pantalla, se seguirá encontrando, más allá de los cambios técnicos y/o estéticos, más o menos y con el similar tratamiento de siempre.

Este es un simple y conciso relato para señalar que los “buenos” y los “malos” fueron, y son, según la circunstancia, los que el Canon indicó desde los inicios, así como la “receta” para los desarrollos y sus conclusiones.

Una muestra que todo está igual o casi, más allá de las declaraciones y el make-up, se brindó hace unos días cuando uno de los productores de la película “Mujer Bonita”, Jeffrey Katzenberg, reveló a The New York Post detalles de la versión original con un final más dramático donde la protagonista muere de una sobredosis y los intentos de convencer a la productora al respecto, lo que deja claro explicita o implícitamente. Solo hay que ver la película para comprobar quién ganó la pulseada.

Tal vez quede una pregunta ¿Cuál hubiera sido la canción principal, en vez de la de Roy Orbison, con el “The End no feliz” escrito en el primer guión?

Y resta una conclusión, que nunca será feliz para los creativos, El Canon vive…

Norberto Tallón
@betotallon