Crucigrama: La pasión por el café

¿En el ADN? - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

ca1
ca2
ca3
ca4
ca5
ca6
ca7
ca8
ca9
ca10

La agencia informativa italiana ANSA, hace horas, en un despacho, informó sobre un estudio realizado por el Instituto australiano QIMR Berghofer y su publicación original en la revista especializada “Live Science” y, rápidamente, también, difundida por “Scientific Reports”.

Un equipo de investigadores, guiados por Jue-Sheng Ong y Daniel Liang-Dar Hwang, analizó más de 400.000 genomas conservados en una de los más grandes bancos genéticos del mundo, el británico Biobak.

¿Cuál era la búsqueda?

Examinar variantes del ADN (Ácido desoxirribonucleico) asociadas a las percepciones de tres diversas sustancias amargas: el propiltiouracilo o Prop, usado también como fármaco antitiroideo; la quinina, que tiene propiedades antimaláricas, antipiréticas y analgésicas, y la cafeína. El objetivo fue evaluar los efectos de la distinta percepción del sabor amargo sobre determinados consumos.

Pese a que el ser humano está programado para asociar el gusto amargo como un potencial peligro, algunos genes son más o menos sensibles a este sabor y modifican las preferencias por el café, el té o el alcohol.

Los científicos descubrieron que una mayor sensibilidad del amargo de la cafeína, debida a la presencia de genes específicos, está asociada con un mayor consumo de café y, más aún, con una mayor probabilidad de ser bebedores apasionados del mismo.

Por otro lado, la sensibilidad más alta por el Prop o la quinina lleva a consumir más té, o simplemente menos café.

Hay una aclaración relacionada con el alcohol. La investigación reveló que la mayor percepción del Prop está asociada con consumos más bajos, mientras las otras dos sustancias parecen no tener influencias particulares.

¡Mirá!

La pasión por el café está escrita en el ADN…

Ahora me explico tantas cosas…

Que no esté despierto hasta después de tomar el café por la mañana.

Porque me encantan las charlas con amigos alrededor de  pocillos de café que se hacen cómplices de las palabras…

Entiendo esa frase, que alguna vez leí sin saber a quien pertenece, “no se puede entender la verdad antes de tomar un café espumoso”.

¡Ojalá!

Norberto Tallón

@betotallon