Crucigrama: Miguel

El abuelo de la nada... - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

Abuelo 1
Abuelo 2
Abuelo 3
Abuelo 4
Abuelo 5
Abuelo 6
Abuelo 7
Abuelo 8
Abuelo 9

Este domingo (26 de marzo) se cumplieron 29 años de la muerte de Miguel Ángel Peralta, el Miguel Abuelo del Rock Nacional y hacedor de Los Abuelos de la Nada. Ariano (mi mismo signo zodiacal), se “fue” cinco días después de cumplir 42 años en una clínica de Munro. Este no va ser un relato de su vida, sino del Miguel que conocí y de los momentos en que interactuamos, al margen de presenciar sus conciertos.

Allá por 1981 una nochecita, a la radio (FMR, la entonces Frecuencia Modulada de Radio Rivadavia) arribó alguien (una figura pequeña, delgada, piel cetrina, pelo enrulado) que me presentaron para grabar una entrevista. En ella, me contó que acababa de regresar de Europa donde se había ido en épocas de Onganía para “respirar”, que estuvo en uno y otro país, en Ibiza conoció a la mujer con la que, en Londres, tuvo a su único hijo, Gato Azul, y detalles del antes, después y lo que venía: el retorno de Los Abuelos.

Tomamos un café después, charlamos y se hizo una presencia frecuente, no solo para hablar de sus realizaciones artísticas, sino también para llegar cuando sabía que estábamos (Con Liliana Daunes, la co-conductora, con quien firma de la trasnoche de “Ovni Bus”), preguntaba si había un operador que pudiera grabarlo o preparar para poder hacerlo él solo, llenó cintas (Grabadores de cinta abierta) de poemas, canciones (Mayormente inéditas en ese momento o una “vuelta de tuerca” a las ya conocidas) acompañadas por la percusión de sus manos o el scat de su voz, reflexiones, cuentos, tantísimas cosas.

Una noche apareció en el estudio casi desesperado porque se había quedado sin lugar para vivir, estaba buscando con urgencia un refugio para su vida y creyó, con acierto, que el micrófono iba a ayudarlo en su necesidad.

Otras tantas veces solo era el compartir el mate durante la transmisión, en ocasiones acompañado por Andrés Calamaro, que de alguna manera se había integrado a los encuentros.

Luego, por un tiempo, con un cambio de emisora de mi parte, la cercanía de vernos se espació y quedó el teléfono de vez en cuando (no había celulares y menos smartphones).

Un domingo a la mañana, el 27 de marzo de 1988, llegué a Radio Continental para hacer mi programa “Un domingo de primera” y los diarios me dieron la mala noticia: El día anterior nos había dejado Miguel, el Abuelo de la Nada…

Un melancólico, un soñador, un creador, un artista con una impronta absolutamente irrepetible.

Miguel, donde estés, otro día, tal vez, cuente tu historia artística, pero siempre te tendré en el corazón.

Norberto Tallón
@betotallon