Crucigrama: Muy triste…

Un sentimiento de muchos - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

A Augusto Gibim.

El video que acaba de ver, posiblemente alguno lo haya hecho en su momento en los noticieros de televisión, marca una tragedia ocurrida en San Pablo hace casi un mes, el 11 de febrero, cuando un helicóptero se estrelló entre las autopistas de la ciudad.

Sobre ella me hizo pensar un amigo brasileño, que me escribió hace un par de semanas y decía “hace algunos días perdimos al mayor periodista brasileño de la actualidad (quizá de todos los tiempos)”.

Se refería a Ricardo Boechat, según las palabras de mi interlocutor “muy querido por su programa de radio en la “BandNewsFM”, además presentador de un telediario en “TV Band” y “BandNews” y agregaba “La repercusión fue inmensa, tanto en sus oyentes como colegas. Era muy combativo y su pérdida fue sentida aún por aquellos que criticaba”.

Ricardo (Eugenio) Boechat, tenía 66 años, había nacido en Buenos Aires, hijo de un diplomático brasileño y una argentina.

Periodista, presentador y locutor de radio. Estuvo presente en los principales periódicos de Brasil, como “O Globo”, “O Dia”, “O Estado de São Paulo” y “Jornal do Brasil”.

Su último trabajo en la comunicación fue en el “Grupo Bandeirantes de Comunicação”, cuando comenzó comentando las noticias de la mañana, allá por 2005, en “BandNews FM”, inicialmente en el segmento local de la filial de Río de Janeiro, para pasar el año siguiente a transmitirlas para todo el país desde São Paulo.

Recibió tres veces el premio “Esso”, considerado uno de los más importantes del periodismo de ese país.

Sé, claramente, que la noticia no es nueva (Que, tal vez, ya no es una noticia en lo que hace al lenguaje puro). Pero, debo decir que redacto cada frase de esta columna conmovido por lo uno de sus oyentes que, seguramente representativo de muchos, me cuenta afectado: “Para mí, personalmente, una pérdida irreparable”.

Cada mañana, se puede ver y escuchar al pie, además de la información, que forma parte de nuestro trabajo, también estaba la gracias en sus comunicaciones telefónicas cotidianas con el humorista José Simão, en las que la realidad se mezclaba con la ironía, la crítica sumaba una sonrisa o carcajada.

En síntesis, repito lo que por distintos motivos he expresado muchísimas veces: cuando alguien, desde un lugar trascendente y público cualquiera sea o hubiese sido su tarea, ingresa en forma plena en el corazón de la gente.

Nada, nada en absoluto puede quitarlo de allí. Y desde ese corazón lo tiene y tendrá siempre, ya sea para alegrarse, disfrutarlo, respetarlo o, como en este caso… sentirse muy triste.

Norberto Tallón

(Twitter) @betotallon