Crucigrama: San Martín

Don José, el Libertador… - Por Norberto Tallón, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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En este fin de semana, desde la fecha del aniversario hasta la que el almanaque establece para su conmemoración es, tal vez más que nunca, el momento de encontrar, girándolo, a San Martín y su historia en un caleidoscopio vital, con posibilidad de indeseadas omisiones.

El niño correntino de Yapeyú, según algunos historiadores, con mezcla de sangre indígena.

Cadete del Liceo español. Combatiente de Bailén contra los franceses. Misterioso oficial que desde Londres, con sus compañeros, emprendió un viaje al futuro del Río de la Plata.

Creador de los Granaderos a Caballo. Vencedor de San Lorenzo, a orillas del Paraná. Marido de Remedios de Escalada. Padre de Mercedes.

El militar, escapando de la política interna en la que nunca se agitará su espada, en pos de un objetivo de Libertad. Abrazado en Yatasto con otro luchador, el abogado devenido general llamado Manuel Belgrano.

Cerebro de la estructura de organización para transponer los Andes gigantescos, con la claridad de objetivo.

El de Chacabuco. Cancha Rayada. Los llanos de Maipú, liberando con el “Colorado” O’Higgins a Chile. Luchador de la independencia del Perú, su organización nacional y su bandera.

El encuentro en Guayaquil con Simón Bolívar dejando una posta, tal vez en sentido opuesto a su deseo, e irse a Europa. Esa vuelta en que siquiera desembarcó Buenos Aires para no formar parte de la división de otros.

El definitivo exilio francés, con su más íntima familia, hasta el día final.

Una herencia: su sable, el de grandes luchas, para don Juan Manuel de Rosas. Un deseo: descansar en el suelo de la Patria, que la politiquería tardó tres décadas en “conceder”.

Su descanso eterno en un “toma y daca” controvertido de versiones entre los que nunca perdonaron su idea de Nación. El lugar, la posición de su cuerpo, tal vez un negado castigo y presagio por formar parte de la Masonería.

Cuando, no hace mucho, “perdió”  el derecho que sus ojos nos miraran, cada vez, desde un billete o una moneda.

San Martín. No uno, montones de San Martín transformados en esa unidad paternal sobre un pueblo, que aunque a veces olvide, no perderá la admiración y respeto, por haber pensado en su tierra, América en definitiva, y no en ser un “bando”, porque tenía claro el sentido inmenso de la Unidad.

Tantos San Martín para ser, en definitiva, uno solo.  San Martín… Don José, el Libertador.

 Norberto Tallón

@betotallon