Ni una (película) menos

Métodos en el mundo para achicar la brecha entre el hombre y la mujer en la industria cinematográfia. El INCAA anticipa medidas en la Argentina- Por Tatiana Beer y Lara López Calvo, especial para DiariodeCultura.com.ar

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La desigualdad de la mujer en el cine es un problema global. Recién en 2010 la Academia de Hollywood otorgó el primer Oscar a una directora, la californiana Kathryn Bigelow (con la película Detroit), y quedó patente lo que las mujeres pelean día a día en un ámbito complicado: llegar a la estatuilla de Mejor Película. En los Premios Goya, los más importantes del cine en España, hubo que esperar a 2018 para que dos directoras, Isabel Coixet y Carla Simón, ganaran Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Dirección Novel.

Aunque no existen muchos estudios de organizaciones oficiales sobre la brecha entre el hombre y la mujer en la industria cinematográfica, ONU Mujeres, en una investigación del año 2014 de ámbito mundial, mostró cómo el cine refleja la realidad, donde las profesionales no quedan en una buena posición a nivel estadístico. Por ejemplo, 30,9% de los personajes con líneas de diálogo son mujeres, solo hubo un 7% de directoras, un 19,7% de guionistas y un 22,7% de productoras de la totalidad investigada. La sexualización es la norma para las actuaciones femeninas en todo el mundo. A lo largo del tiempo, distintas agrupaciones internacionales, estatales o independientes tomaron conciencia de la magnitud del problema y aplicaron distintas medidas al respecto.

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 En 2015 se implementó en Suecia el programa ‘Towards a GenderEqual Film Production’, una política estatal que creó un amplio catálogo en la industria con los proyectos de las profesionales para visibilizarlas. Su propuesta ‘Moviement’ busca que directoras con trayectoria compartan su experiencia con mujeres principiantes. Además, se proyectan estrategias y se organizan festivales. El TGEFP tuvo resultados rápidos y efectivos, ya que en solo un año el número de directoras en actividad pasó del 33% al 50%. “Estamos convencidos de que es clave controlar cuántas películas con hombres y mujeres, en posiciones clave, reciben financiamiento a lo largo del tiempo, porque eso es lo que hace la diferencia. Trabajamos con estos enfoques para ayudar a crear una industria del cine con igualdad de género”, comunicó el sector de prensa del instituto.

 Año a año se incrementa la tendencia de realizar festivales exclusivos de mujeres en distintos países, como el Festival Internacional del Cine de la Mujer (CINEFEM) en Uruguay, el Festival Exclusivo de Mujeres (FEMCINE) en Chile, el Festival Cine por Mujeres en España, el Women in The Director’s Chair (WIDC) en Estados Unidos y el Bordeaux International Festival of Women in Cinema en Francia, entre otros.

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 Sin embargo, no todos los organismos están tan seguros de esta metodología. “En este momento dudoso no queremos un evento exclusivo para mujeres, sino que buscamos competir en igualdad con los otros festivales, porque da miedo que se forme un ghetto donde al ser apartadas no se genere competitividad. Creo que una película dirigida por un hombre también puede representar la igualdad, por eso, lo que buscamos es que en el futuro haya equidad de películas entre ambos géneros con un jurado paritario”, mencionó Cristina Andreu, actual presidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales (CIMA), una organización española dedicada a esta problemática.

 Con respecto a los resultados de las distintas acciones, en 2009 casi no había mujeres en la Academia de Cine, sin embargo, CIMA consiguió ese año que las profesionales ingresaran en todas las especializaciones como fotografía, edición y sonido. En la actualidad, hay más de 37% de presencia femenina, gracias a organizaciones como ésta y a los fenómenos sociales, como lo fue la primera huelga feminista en España el pasado 8 de marzo, en el que se manifestaron cientos de miles de mujeres con el lema “si paramos, el mundo se detiene”.

 El primer paso para visibilizar la problemática y poder accionar para erradicarla es tener datos precisos como lo son las estadísticas, donde el principal actor debería ser el Estado y su involucramiento. Este fue el caso de la Agencia Nacional del Cine de Brasil (ANCINE), el INCAA brasileño, que desde 2007 reaccionó, cuando comenzó una investigación para conocer la realidad de las mujeres en la industria con el fin de lanzar políticas claras que generen mayor inclusión.

 Sin embargo, en la Argentina recién este año se iniciaron algunas iniciativas de esta magnitud. “Está por implementarse el primer Observatorio de Cine y Género junto con el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) y la presentación del Woman Audiovisual Market (WAM)”, anticipó Mercedes Funes, coordinadora de prensa del Instituto Nacional del Cine Argentino (INCAA). La única medida previa fue la primera Semana de las Directoras Argentinas, en el contexto del Día de la Mujer, que no tuvo demasiada difusión.

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Por otro lado, Fernando Juan Lima, Vicepresidente del INCAA, adelantó a Diario de Cultura: “Estamos proponiendo y estudiando medidas para que todo órgano colegiado que actúe en la órbita del Instituto esté conformado en partes iguales por representantes de los distintos géneros. Al momento de decidir a quiénes fomentar queremos otorgarle mayor puntaje a los proyectos que respeten la diversidad”.

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  Por su parte, Teresa Costantini, directora y productora audiovisual opinó que “El INCAA podría impulsar un proyecto en el que se regule un porcentaje mínimo de mujeres que debería haber en cada equipo, recordemos que hay directoras de fotografía, editoras y sonidistas mujeres, roles donde no es común verlas” .

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 Annamaría Muchnik, directora de la ONG ‘La Mujer y el Cine’ que este año cumple 30 años, aclaró que más allá de recibir apoyo económico del INCAA, hubo que esperar a que se produjera una revolución social para que se tomaran medidas, y agregó: “En los países donde hay apoyo del Gobierno, como Francia, el cine es floreciente y filman mucho, además de participar las mujeres. En la Argentina no es así, tuvimos 30 años de sacrificio y hay que luchar tanto para conseguir avances que cada paso es impactante. Requiere sacrificio y energía, realmente hay que tener aguante. Por ahora nos mantenemos y seguimos adelante, pero si nos la hicieran menos difícil sería más fructífero”.

 Diversos métodos se probaron en el mundo para intentar erradicar las desigualdades en el cine, con mejores o peores resultados, a través de los últimos años y adaptándose a los avances de la sociedad. Sin embargo, hay algo que es seguro: este problema no se resolverá por sí solo.