Un argentino en Brasil

TIM MAIA: UN TALENTO CARIOCA COMPLICADO PERO NO IGUALADO – Por Alberto Curia para DiariodeCultura.com.ar

Tim Maia fue un gran personaje del cancionero popular brasileño. Nació en Rio de Janeiro con el nombre de Sebastiao Rodríguez Maia, el 15 de Marzo de 1942. Fue cantor, compositor, maestro, productor musical y empresario.

Tuvo una infancia muy pobre en el barrio carioca de la Tijuca, donde creció y vivió en un conventillo de la zona norte de Rio de Janeiro. Era el menor de 12 hermanos.

De pequeño, trabajó como entregador de viandas en marmitas, para ayudar a su familia. A los 8 años cantaba en el coro de la iglesia y a los 12 su papá le regalo una guitarra.

Tim comenzó en la música tocando batería en un grupo llamado ¨Los Tijucanos do Ritmo¨, formado en la iglesia de los capuchinos muy cerca de su casa. Tiempo después, la guitarra pasó a ser el instrumento predilecto y en esa época lo llamaban ¨Babulina¨. En el año 1957 formó el grupo vocal ¨The Sputniks¨, del cual participaba Roberto Carlos, entre otros componentes.

Luego de golpear varias puertas en búsqueda de una oportunidad, se presentaron en el programa ¨Clube do Rock¨, conducido por Carlos Imperial en la entonces Tv Tupí. Allí se conocieron con Erasmo Carlos que pertenecía al grupo ¨The Snakes¨ y que más tarde acompañaría a Roberto Carlos.

En 1959, Tim Maia viajó a los Estados Unidos donde además de trabajar como ayudante de cocina en pequeños bares, estudió inglés y como sus ambiciones de ser cantante estaban intactas, entró en contacto con el sello ¨Soul Music¨ y fundó la banda musical ¨The Ideais¨, con la que grabó la canción ¨New Love¨, en un disco.

La estadía de Maia en el país del norte tuvo muchas idas y venidas y cuatro años después fue deportado a Brasil, luego de estar preso por drogas y robo de automotores.

En 1968 Tim Maia comenzó a hacer sus primeras presentaciones en San Pablo, donde Roberto Carlos -su ex compañero-, comenzaba a tener mucho suceso debido a que la insipiente ¨Joven Guardia¨, traía consigo la renovación de la música brasileña y dejaba de lado a la Bosa Nova y, en gran parte, a la tradicional Samba Carioca.

Tim Maia intentó en varias oportunidades aproximarse a Roberto Carlos, pero el cerco que rodeaba a la nueva figura de la canción, no le permitió entrar en contacto y, cuando lo hizo, Roberto no lo ayudó, hasta que un buen día se encontraron circunstancialmente en un bar nocturno donde actuaba Maia, Roberto Carlos se interiorizó por algunas canciones y emprendieron una nueva ¨amistad¨, que más que nada era un interés fructífero para ambos. Esto le sirvió a Tim, que comenzó a desplegar su talento por los distintos escenarios donde se presentaba y fue responsable por la introducción del estilo soul en la variedad musical del Brasil.

Su particular manera de interpretar, marcada por el ronquido característico de su voz, grave y cargada, lo consagró con muchos éxitos.

En realidad, la vida de este genio de la música, nunca estuvo rodeada de situaciones fáciles; su mal carácter, las amistades que no fueron del todo buenas, el uso de cocaína, marihuana y el exceso de whisky antes de cada actuación, forjaron una personalidad difícil de aceptar.

Entre de sus desenfrenos emocionales tuvo varias mujeres e hijos. Y producto de una vida rodeada de vicios, que acrecentó su desequilibrio, ingresó en una secta religiosa donde tiempo después se dió cuenta de que era manipulado por el líder de la cofradía que le sacaba dinero. Al alejarse, retornó a su vida anterior e intentó una carrera política; se afilió al PSB y en octubre de 1997 fue candidato a Senador Nacional por el estado de Rio de Janeiro a las elecciones de 1998, pero falleció antes.

Tim se tornó tristemente notable por llegar tarde o no aparecer a sus shows, agregando a ello –cuando se presentaba-, los reclamos permanentes por la calidad del audio.

En el final de su vida sufrió dificultades relacionadas con obesidad, diabetes y problemas respiratorios.

Durante la grabación de un espectáculo para la TV en el Teatro Municipal de Niteroi, intentó actuar, aun sabiendo de su débil estado de salud. No lo consiguió, ya que sufrió dos infartos, fue llevado de urgencia al Hospital Universitario donde falleció una semana más tarde, a los 55 años, con un peso de 140 kilos y con una infección generalizada.

De esta manera, se apagó la vida no solo de un hombre joven que había pasado por muchas situaciones difíciles de sobrellevar, sino también de un talento ¨Carioca¨, no igualado y añorado hasta la actualidad.

albertoantoniocuria@hotmail.com