Un argentino en Brasil: Habitantes primitivos

Arte y presencia humana de cuarenta y ocho mil años. Por Alberto Curia, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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No existe nada mejor para un ser humano que conocer los orígenes de sus ancestros en la tierra donde nació. El verdadero comienzo de lo que son hoy los países más importantes del mundo y, dentro de los estudios primitivos desarrollados en América del Sur, Brasil otorga una significativa contribución que proviene de los distintos sitios arqueológicos, donde hay diversos estados que presentan vestigios de presencia humana. Se destacan, Piauí –en la región nordeste- y Minas Gerais -en el sudeste-, junto a otros sectores del territorio brasileño.

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En São Raimundo Nonato (Piauí), un grupo de arqueólogos liderado por la licenciada Niède Guidon, notificó la presencia de cuchillos, hachas y restos de una hoguera de cerca de cuarenta y ocho mil años de existencia. Entre las principales conclusiones de estos estudios, se destacó la presencia de comunidades colectivas que cazaban para alimentarse y que utilizaban el fuego para protegerse de animales, cocinar víveres y calentarse.

La región de “Lagoa Santa” (Minas Gerais), es el lugar donde se registraron los más notorios descubrimientos de la arqueología nacional y es el sitio donde se encontró al fósil más antiguo de América. Se trató de un cráneo femenino que existió hace aproximadamente once mil quinientos años.  Investigaciones realizadas de ese fósil le abrieron las puertas a nuevas teorías acerca del proceso de ocupación humana en el continente.

Los trazos negroides presentados en la calavera hallada, hicieron suponer a los científicos que una onda migratoria de Oceanía fue la responsable de la ocupación en este territorio.

Cerca del litoral brasileño existe, también, otro conjunto de rastros prehistóricos. En estos lugares, montones de conchas marinas y esqueletos de peces adjudican la existencia de comunidades enteras que vivían de la pesca. También conocidos como “Sambaquis” (monumentos realizados por los hombres primitivos con esqueletos de peces y conchas), estas comunidades estuvieron asentadas en Río de Janeiro, Santa Catarina, Rio Grande do Sul, y San Pablo. En el poblado de “Ribeira”, se localizó el más antiguo “Sambaqui” de Brasil.

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En otras comarcas del interior, también fueron revelados importantes sitios arqueológicos, como los llamados “Cementerios indígenas”, verdaderas fuentes de aprendizaje de las civilizaciones primitivas. Allí se encontraron grandes aldeas en las que se realizaban sofisticados rituales funerarios, que databan de cerca de mil años. Estos pueblos poseían una cultura bien diferente a los “Sambaquis”.

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En la actualidad, en la región del Amazonas, existen relatos de otro conjunto de aldeas pre-históricas, pertenecientes a los “Marajoara”, etnia que dejó interesantes huellas materiales de su existencia. Su legado es el arte de la cerámica ricamente tallada. Ellos forman parte de uno de los más importantes grupos que vivieron en estas tierras.

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Con el pasar de los años, las civilizaciones amerindias fueron desenvolviéndose en el territorio de Brasil, diseminadas en distintas tribus. Los indios brasileños integraron la parte más reciente de la historia de los pueblos originarios del país. A partir del siglo XV, con la llegada de los europeos, se transformó radicalmente la situación de los aborígenes en el territorio nacional. La intolerancia religiosa y cultural, sumada a las epidemias traídas desde el viejo mundo, fueron las responsables del casi exterminio de los naturales de estas tierras.

Históricamente, la situación de los aborígenes se fue debatiendo entre un cuadro de completo abandono, persecución y miseria. Hasta mediados del siglo XX, algunos especialistas creyeron que las etnias existentes y diezmadas llegarían a extinguirse. Estimados en, aproximadamente, un millón de individuos, los indígenas buscan el reconocimiento del estado y luchan por lo que creen son sus derechos pero, una vez
más, sufren con el obstáculo burocrático del tratamiento de su legalización como única huella de una civilización originaria de estas tierras.
albertoantoniocuria@hotmail.com