Alumnos de secundario crearon una mano con impresora 3D para un joven que nació sin dedos

studiantes de cuarto año de un colegio de Bragado, Provincia de Buenos Aires, crearon una mano mecánica con una impresora 3D que donarán a un adolescente que nació sin dedos, en lo que es la primera prótesis de este tipo desarrollada en la provincia en un establecimiento que no es de especialidad técnica.

ALUMNOS Bragado

La iniciativa fue concretada por alumnos de la Escuela Secundaria 4 a instancias del profesor de Nuevas Tecnologías de la Información y la Conectividad, Patricio Gómez, a partir del proyecto Limbs de Atomic Labs, una ONG que brinda a sus voluntarios archivos con diseños y plugins para que hagan las prótesis.

Atomic Labs es una entidad argentina sin fines de lucro que tiene por objetivo crear mediante impresoras 3D prótesis de manos y brazos de bajo costo, que funcionan con la flexión de la muñeca o el codo.
Los diseños están publicados de manera libre y gratuita en la web de la ONG para que cualquier usuario que cuente con una impresora 3D pueda bajarlos, imprimirlos y desarrollarlos.
El docente que impulsó la iniciativa contó a Télam que “dentro de los contenidos informáticos y tecnológicos, en la escuela enseño sobre impresoras 3D. En una clase les pregunté a los chicos si se animaban a hacer una prótesis para ayudar a alguna persona mientras aprendían y enseguida se engancharon”.
El profesor dijo que se inscribió como voluntario en www.atomiclab.org y que se les asignó el pedido de prótesis de Fernando, un joven de 35 años oriundo de Temperley que nació sin los dedos de su mano derecha.
“Nos dieron sus datos y qué tipo de prótesis necesitaba. Como en la escuela no contábamos con impresora, llevé a clase la mía. Doné el material para poder llevar a cabo la mano y los chicos lo hicieron con un costo total de 700 pesos en 12 horas de impresión”, precisó Gómez.
El material que se utilizó para la mano mecánica, que se sujeta a la muñeca con velcro, es el PLA (acido poli-láctico), un polímero biodegradable derivado del ácido láctico, altamente versátil y realizado a partir de recursos renovables como el maíz, la remolacha y el trigo, que no genera rechazo ni picazón en el cuerpo.
Gómez destacó que la impresora 3D utiliza un sistema “en múltiples capas, que permite reproducir diseños tridimensionales creados digitalmente” .
“Se dibujó la figura en la computadora en un programa de diseño, luego se dividió toda la figura en triángulos y se generó un archivo con los parámetros de impresión”, detalló el docente.
El material, explicó, se fundió a 200 grados y se depositó en finas capas que fueron enfriadas instantáneamente al tocar la superficie, generando las formas deseadas.
“No sólo ayudamos a alguien con limitaciones físicas, sino que aprendimos el funcionamiento de las impresoras 3D, que son nuestro futuro para crear y construir de manera rápida lo que nos propongamos”, dijo a esta agencia Guadalupe Celis, una de las estudiantes que participó del proyecto.
Su compañero Tobías Díaz también expresó su entusiasmo con esta posibilidad que brinda la tecnología: “En el futuro nos gustaría seguir realizando prótesis para ayudar a muchas más personas”.
José Borrell, otro de los chicos que trabajó en el proyecto, apuntó que “sería muy importante poder conseguir una impresora, porque tenemos nuevos proyectos pensados”.
“Hoy estamos en condiciones de entregar la mano a Fernando y de cumplir el sueño de ayudar a alguien que lo necesita”, dijo el profesor que guió a los chicos y destacó que es la primera escuela secundaria no técnica de la provincia en desarrollar ese tipo de trabajo en 3D.