Cada vez más jóvenes eligen mentores antes de iniciar un proyecto de estudio o trabajo

Son personas que les transmiten su experiencia en ámbitos educativos y empresas, los acompañan en sus primeros pasos y los ayudan a tomar decisiones clave.

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Aunque está en pleno auge, la palabra “mentor” tiene sus orígenes en la mitología griega, más específicamente en la Odisea de Homero. El personaje llamado Méntor fue elegido por Ulises como persona de confianza para educar a su hijo, Telémaco. A través de sus conversaciones, Méntor ejerció de maestro, guía y consejero.

Marcelo Dutra, mentor de la Fundacion Impulsar, y la emprendedora Cintia Chantada (David Fernández).

Marcelo Dutra, mentor de la Fundacion Impulsar, y la emprendedora Cintia Chantada (David Fernández).

Hoy en día, los mentores proliferan en los ámbitos educativos, empresas y organizaciones. Son profesionales con amplia experiencia y con habilidades comunicacionales. En forma voluntaria, acompañan a quienes dan sus primeras pasos — como estudiantes o emprendedores– para ayudarlos a cumplir sus objetivos.
Marcelo Dutra, mentor de la Fundación Impulsar (David Fernández).

Marcelo Dutra, mentor. Colaboró con una ONG (David Fernández).

¿Qué los lleva a ofrecer tiempo y conocimientos sin recibir un peso a cambio? “Los emprendedores muchas veces tienen grandes problemas para iniciarse. De hecho, en Argentina, 8 de cada 10 no terminan el primer año, desaparecen. La mentoría es una oportunidad importante para ayudar a alguien que está en sus inicios”, cuenta Marcelo Dutra, mentor profesional, que colaboró con una fundación.

“Como consultor de empresas, vengo del mundo muy racional, orientado a resultados. Y Cintia venía con la idea de crear un emprendimiento que era la organización de eventos infantiles. Sacó mi parte más emocional y más sentimental. Aprendí a desarrollar y a entender los negocios desde otro lugar, no solamente desde los números”, continúa Dutra.

Cinthia Chantada, emprendedora(David Fernández).

Cintia Chantada, emprendedora(David Fernández).

Se refiere a Cintia Chantada, vecina de Barracas, clown y fundadora de Universo bellotas, donde organiza eventos de arte y sustentabilidad para chicos. “Empezamos desde la nada. En 2010, cuando arranqué, mis viejos me apoyaron a pesar de no tener la capacidad económica. Hasta que mi pareja leyó un aviso de una fundación, llevamos la propuesta y gustó. Entré en un plan de capacitación, me dieron un préstamo y tenía dos años para saldarlo”, cuenta. Ese préstamo venía acompañado con un mentor, Dutra, “que ahora es un amigo”, dice.

“Planteábamos diferentes temas: un mes con marketing, otro con la página web”, explica Cintia. “Para que funcione se necesita apoyo. Mi primera inversión era una cámara de fotos y para mí era mucha guita. Me preguntaba: ‘¿si no tengo material fotográfico, cómo hago?’ Marcelo manejó el trabajo de las emociones, me apoyó para tomar decisiones”. Hasta que se tiró a la pileta: dejó su trabajo en relación de dependencia y se abocó 100% al proyecto.

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Yamila Carrizo, mentora (Julio Juarez).

Para los aprendices o emprendedores, los beneficios son múltiples. Reciben capacitación y conexiones. Aprenden a fijar objetivos y a trabajar sobre aspectos específicos de su vida profesional. En algunos casos, la experiencia es “vivencial”: observan cómo trabaja el mentor en su día a día, desde una reunión de directorio, hasta una charla con su equipo.

Esa cuestión “práctica” es uno de los fuertes de la comunidad de emprendedores INICIA, que cuenta con mentores que abren la ‘cocina’ de sus actividades. Por ejemplo, muestran a los participantes los procesos de su trabajo, les hacen “vivir” una semana en sus oficinas, o los llevan a presentaciones en ferias y eventos.

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Santiago Centurión recibió una beca de BisBlick (Julio Juarez).

También entre las “mujeres líderes” proliferan los programas de mentoreo, como en la fundación Voces Vitales. La iniciativa tiene una duración de 6 meses en las que las aprendices reciben capacitación, mentoreo y conexiones. En la edición 2017, unas 30 jóvenes de Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia fueron mentoreadas por 30 mujeres con amplia experiencia.

Dentro del área educativa, la Fundación BisBlick otorga becas a los alumnos. Con ayuda económica y tutorías, busca que los jóvenes con alto potencial y bajos recursos económicos puedan estudiar una carrera universitaria o terciaria. Actualmente hay 59 duplas de tutores y becados.

Carina Morillo es mentora del fundación Voces Vitales (Archivo/Gerardo Dell'Oro).

Carina Morillo es mentora del fundación Voces Vitales (Archivo/Gerardo DellOro).

En el ámbito oficial, si bien el Ministerio de Educación Nacional no tiene un programa de mentoreo, sí hay distintas políticas que buscan garantizar la continuidad de los chicos en los estudios. La secretaria de Políticas Universitarias, Danya Tavela, explica a Clarín que en el Programa Nexos –que se lanzó en 2017– se trabaja con “tutores pares”. Por ejemplo, estudiantes avanzados de la Universidad de Córdoba van en grupos a colegios secundarios y trabajan en talleres. Además, dentro de las universidades hay programas de apoyo donde alumnos avanzados hacen de tutores de chicos de años anteriores, algo habitual en las carreras de Ingeniería.

Por otro lado, existe en los colegios secundarios el llamado “Acompañamiento a las trayectorias escolares”. Incorpora la función del tutor, entendido como un docente que tiene la función específica de escoltar a los alumnos en su recorrido por la escuela, desarrollando estrategias para garantizar su permanencia y desempeño académico.

Requisitos para ser un mentor

* Ser una persona con experiencia, que ya tenga un camino recorrido.

* Estar en puestos de conducción en las empresas, las pymes, el gobierno y/o como emprendedor.

* Tener habilidades de comunicación y escucha.

* Estar comprometido con el proyecto, para brindarle tiempo y conocimientos en forma voluntaria.

* Promover un liderazgo colaborativo.

* Estar dispuesto a aprender del otro (más joven e inexperimentado) en un “ida y vuelta” que enriquece a ambos.

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Yamila Carrizo acompaña en su carrera a Santiago Centurión (Julio Juárez).

“Lo acompaño en sus primeros pasos”

“Para mí es inspirador. Soy una agradecida de las oportunidades que tengo y quiero aportar mi grano de arena”, cuenta Yamila Carrizo, psicóloga especializada en Recursos Humanos y jefe de selección en AXION Energy. Es la tutora de Santiago Centurión. “Lo acompaño en sus primeros pasos en el mundo universitario y su inclusión en el mundo laboral. Lo ayudo desde cuestiones administrativas hasta el seguimiento con los parciales”, detalla. Además de experiencia, le regala su tiempo: se juntan una vez por mes, a almorzar, durante dos horas. Y lo hacen en Campana, lo que implica para Yamila una hora y cuarto de viaje (ida y vuelta). Santiago cursa Ingeniería Química en la UTN de esa ciudad. Recibió fondos económicos, pero la ganancia es aún mayor: “BisBlick nos trasmite valores de compañerismo y solidaridad, que nos inspiran a ser profesionales responsables y a trabajar por un mundo más justo”, subraya.

Los mentores proliferan en empresas y organizaciones. Carina Morillo ayuda a su aprendiz, Ivana Kukuriczka (gentileza Voces Vitales)

Carina Morillo ayuda a su aprendiz, Ivana Kukuriczka (gentileza Voces Vitales)

“Sueño con llevar adelante una organización”

“Cuando empecé mi carrera tuve otras personas que me ayudaron y ésta es una forma de devolver lo que recibí”, sostiene Carina Morillo, presidenta de la fundación “Brincar x un autismo feliz” y mamá de Iván, un adolescente con autismo. “Las mujeres tenemos el poder de transformar las cosas porque tenemos sobre todo pasión y convicción, que es lo más importante”, continúa. Fue la mentora de Ivana Kukuriczka, y juntas formaron “una dupla que funcionó muy bien”, confían a Clarín desde Voces Vitales. El programa tiene una duración de 6 meses donde las aprendices reciben capacitación, mentoreo y conexiones. “Me interesan mucho los primeros pasos de Carina, cómo es llevar adelante una organización. Sueño con eso algún día”, agregó la aprendiz, que es coordinadora del Hogar de día de CILSA en Rafael Calzada. De su experiencia, le interesó crear vínculos con las otras mujeres que participaron. Además, el programa incluyó dos días de “shadowing”, donde la aprendiz se sumó a la agenda de su mentora.

Fuente: Diario Clarín