La “máquina de volar” que imaginó el gran Leonardo da Vinci, inspirado en los pájaros

Con una experiencia multimedia, se exhibe en Roma por primera vez el Código sobre el vuelo de los pájaros, una obra del genial artista italiano en la que anticipó el avión y el helicóptero

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Volar es un sueño de la humanidad desde el mito de Dédalo e Ícaro. Pero para alcanzar la mejor síntesis entre esa atávica ambición de levantarse en vuelo y los primeros objetos para prototipos de máquinas voladoras, concebidas de modo científico, hay que llegar a Leonardo da Vinci y a sus experimentaciones. Éstas fueron fruto de largas y pacientes observaciones del vuelo de los pájaros, registradas en apuntes recolectados, en su mayoría, en el Código sobre el vuelo de los pájaros. El original de esta maravilla -custodiado desde 1893 en la Biblioteca Real de Turín-, desde el viernes pasado se exhibe por primera vez en Roma, en una muestra que se destaca por ofrecer una sobrecogedora experiencia multimedia y 3D. Más allá de poder admirar el original del manuscrito, en la exhibición -que tiene lugar en los salones de los Museos Capitolinos y durará hasta 17 de abril-, el visitante puede vivir qué imaginó Leonardo para la dinámica del vuelo.

foto: LA NACION

Como explicó en su inauguración Pietro Folena, uno de los organizadores de Leonardo y el vuelo, la gran novedad de la muestra es la posibilidad de animar el pensamiento de Leonardo sobre el vuelo a través de experiencias sensoriales de vanguardia “que conjugan rigor filológico y espectacularidad, con un estilo de edutainment aún no conocido en Italia”.

Gracias a nuevas tecnologías digitales, al comienzo de la exhibición, mientras se percibe el sonido de pájaros de fondo, en un ambiente oscuro sorprende encontrarse con una suerte de “pinacoteca virtual” de Leonardo.

El gran artista, pintor y padre del método de experimentación científica estudió el vuelo durante 25 años. Fue en 1483, después de haber llegado a Milán, cuando, con su experiencia de ingeniería en su natal Toscana, sumergido en el gran sueño de darle alas al hombre, estudiando cómo y por qué los pájaros vuelan, descubrió el primer principio de la mecánica. Es decir que a cada acción le corresponde una reacción igual y contraria.

Así, para estudiar la resistencia al aire, Leonardo construyó un ala que lo llevó a una de las primeras aplicaciones de esta intuición: el famoso proyecto de paracaídas que se remonta a 1485, formado por una estructura rígida de forma piramidal, de 7,20 metros de base y 7,20 de altura, revestida de tela de lino almidonado, para hacerla compacta e impermeable al aire. “Más o menos al mismo período se remonta otra aplicación del principio de la resistencia del aire, idea anticipadora del aparato de vuelo que se levanta verticalmente, antepasado del moderno helicóptero”, explicó Claudio Parisi Presicce, titular de Cultura de la comuna de Roma.

El famoso Código sobre el vuelo de los pájaros, un cuaderno formado por 18 carte de 21 por 15 centímetros y dos tapas, es exhibido en un clima box que mantiene la humedad relativa correcta para su conservación. Pero aparatos multimedia touchscreen permiten al visitante algo único: hojearlo virtualmente y navegarlo en alta resolución. Lo más sorprendente es el retrato que aparece oculto en una de las cartillas finales, que muchos expertos creen que es nada menos que un autorretrato del artista, en edad joven. Y lo más curioso, la lista de compras y gastos que puede verse en otra página, anotada por el gran pintor al lado del boceto de un edificio. En la lista hay “pollo”, “salvado”, así como el dinero a darle a su empleada doméstica.

El Código cuenta con una historia más bien accidentada, llena de aventura. Heredado por un alumno de Leonardo, Francesco Melzi, estuvo muchos años perdido y pasó por las manos de diversos coleccionistas, hasta que en el siglo XVIII, desde la Biblioteca de Milán, por orden de Napoleón, fue trasladado a Francia. Tras ser robado del Instituto de Francia, en París, dos estudiosos lo reencontraron, lo compraron, lo recompusieron y donaron a la casa real italiana de los Saboya. Ya completo, volvió a la Biblioteca Real de Turín en 1893.

“Mucho camino ha sido recorrido gracias a esos apuntes de Leonardo, fruto de un genio inestimable. Muchas son las barreras más allá de las cuales el hombre logró avanzar: el muro del sonido ha sido superado”, dijo Presicce en la inauguración de la muestra.

Fuente: La Nación.