Llegó la hora de la gorda vanidosa

Un ensayo sobre el cuerpo y los prejuicios. Lux Moreno habla de sí misma y del mundo en un nuevo libro que interpelará a casi todos. Es parte del "Movimiento Gordo".

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Lux Moreno es, profesora de Filosofía y activista del Movimiento Gordo. Sí, así como suena: Movimiento Gordo, para hacer visible una palabra que a veces es usada hasta como insulto.

Moreno (1986) acaba de publicar Gorda vanidosa. Sobre la gordura en la era del espectáculo, un libro que habla de sí misma, de su experiencia como niña gorda, eventual adolescente anoréxica y adulta con sobrepeso, hasta el punto de haber tenido que recurrir al by pass gástrico por indicación médica. “Nadie te advierte que la cirugía bariátrica para reducir de peso no es magia, sino una cirugía mayor. Que no es recomendable para mujeres fértiles, que podés tener metrorragias o trombosis durante el primer mes, que debés hacer actividad física cinco días a la semana. Que tenés de por vida un contrato con las vitaminas y el hierro que tenés que ingerir”, dice a Clarín.

Una diva. Lux Moreno, autora de "Gorda vanidosa"

Una diva. Lux Moreno, autora de “Gorda vanidosa”

Imposible que el lector de Gorda Vanidosa no encuentre puntos en común con ella, porque ¿quién no se ha visto en la necesidad de hacer dieta para bajar de peso al menos una vez en la vida?¿Quién no se sintió el terror de subir de talla y no saber qué hacer con eso? ¿Quién no siente un poco de pánico ante la llegada del verano y saberse con kilos de más? Por supuesto, estos terrores son vividos más por la población femenina que la masculina, ya que es el cuerpo de la mujer, preferencialmente, el que está observado como una mercancía. “Ahora con el debate del aborto”, cuenta Lux Moreno, “hay una posibilidad de que la gente se detenga a cuestionar y concientizar acerca de qué cuerpo quiere tener; que tenga una idea de su corporalidad”.

El movimiento de aceptación gorda o de liberación gorda surgió a finales de los años ‘60 como parte de las luchas por la igualdad de derechos para las minorías. Vivió un resurgimiento en los años ’80 y en los ’90, y hoy por hoy, ocho años después de que la OMS declarara que la obesidad es una epidemia mundial, se impone una crítica sobre qué significa ser gordo. A través de su libro, Moreno relata cómo se hizo para “fabricar” una epidemia de obesidad. Para empezar, fue imponer el criterio del IMC (Indice de Masa Corporal, una relación entre la altura y el peso, que daría el kilaje ideal de una persona): “una medición antropométrica pretendidamente universal, que define el carácter sano o enfermo de un cuerpo sin atender a edad, etnia, origen geográfico, ni a ningún otro factor, y justifica todo tipo de intervenciones”. Además, redujo el tope del índice saludable del IMC, con lo cual la mitad de la población mundial pasó a ser considerada obesa. A partir de esto, en los últimos veinte años se implementaron políticas sanitarias destinadas a erradicar la creciente población con obesidad y sobrepeso.

Adele. En 2016. /EFE

Adele. En 2016. /EFE

La obligación de ser delgado desde el modelo médico hegémonico, dice, se trasladó a la mirada de las personas, que juzgan a los obesos, y a los juicios de los obesos sobre sí mismos. Lo normal es estar delgado; por lo tanto el gordo es un anormal, es un problema para el sistema. Cuando hay un empleo vacante y para él se busca alguien con “buena presencia”, ese posible empleado nunca será alguien gordo. Ser gordo es sinónimo de muchas cosas: de enfermedad, de falta de voluntad, de ineficacia, de fealdad. Estos conceptos que pesan sobre el individuo gordo, no hacen sino generar la gordofobia y la violencia social.

¿-Atenerse al modelo da posibilidad de éxito?

-Muchos me preguntaron qué opinión tenía cuando apareció la foto de Wanda Nara con celulitis. Para ser exitosa, el modelo exige ser rubia, blanca, delgada. Y ella a su manera cumplió con el modelo, es exitosa -a su manera, si queremos-, fue tapa de muchas revistas. Lo mismo sucedió con Adele, la cantante inglesa, que ahora es delgada.

Otro grupo de activistas que lucha por reivindicaciones para los gordos es el movimiento AnyBody Argentina, cuya estrategia política fue reivindicar la necesidad de que haya todas las tallas en una tienda. “La belleza viene en todos los talles”, ha sido el eslogan de su campaña. Sin embargo, la ley de talles ni es aplicada como se debe ni está reglamentada correspondientemente. Algún empresario textil aduce que es más caro coser ropa de talles superiores al 48 y él no podría hacerse cargo de los costos, cuenta Moreno, lo cual tal vez no sea más que una excusa.

“La belleza es inalcanzable”, dice Moreno. “Es el viejo concepto platónico: la belleza es el ideal, la belleza es lo bueno, la belleza es lo verdadero.” Pero, por lo visto, la belleza no es nada más que una fuente de dolor y enfermedad: es la zanahoria delante del burro, que todos perseguimos.

-¿Hay un cuestionamiento por ser gordo?

-No todo el mundo es gordo por las mismas razones. Puede serlo por cuestiones hormonales o por otros motivos. No siempre es porque no puede parar de comer, como se cree. Yo soy una persona que hizo deporte toda su vida, que ama el deporte. Sin embargo, nadie lo creería de buenas a primeras, porque soy gorda. Claro que estoy en contra de una ‘vitalidad tanática’, no voy a justificar aquel que no se puede mover. Pero esta sociedad dice que ese sujeto como todos los gordos son sujetos cuya voluntad está quebrada. Así se recurre a tratamientos como el by pass; en el mundo neoliberal no hay que perder el tiempo, así clama: “No tengo tres años para hacer dieta y bajar de peso, lo quiero bajar ya”.

Fuente: Clarin