Un paseo por la historieta argentina

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Seguramente, en algún momento de nuestras vidas, hemos estado en contacto con una historieta. Si no tuvimos la posibilidad de leerla, la vimos al pasar por un kiosco de diarios y revistas, vimos a alguien enfrascado en la lectura  de algún ejemplar, o escuchamos nombrar a algún personaje. Porque Mafalda, Largirucho, Clemente, Patoruzito, Hijitus y muchos otros, forman parte de la cultura argentina.

Por lo general, las historietas llegan al público en la niñez y lo suelen acompañar hasta la vida adulta; en cada etapa, un nuevo personaje con nuevas historias y situaciones cómicas o no tanto, aparece para deleite del lector. Este debe ser uno de los motivos por los cuales, al pasar por al lado de la estatua de Mafalda, Isidoro Cañones, Matías o  Don Nicola, chicos y grandes se detienen para observar y fotografiar el encuentro. Sí, encuentro, porque al ver esos personajes, se produce una confluencia entre el lector y todas las líneas que alguna vez ojeó junto a los coloridos dibujos de aquellos seres creados por artistas de gran renombre como Sendra, Quino, Dante Quinterno o García Ferré, entre otros.

El paseo comienza en el cruce de las calles Defensa y Chile, con la célebre y audaz niña Mafalda. Cada estatua posee una placa donde se detalla el nombre del o los personajes, características de los mismos, nombre del autor y escultor. También y algo que resulta muy útil para poder seguir el paseo y no perderse en el intento, las placas cuentan con flechas que indican  hacia dónde dirigirse para encontrar al siguiente personaje.

Así como el barrio de San Telmo se caracteriza por la mezcla de espacios y lugares, ya que los bares y restaurantes se fusionan con las oficinas, las plazas, los comercios de antigüedades y los sitios y calles históricas;  cada estatua se ve inmersa en un ámbito que puede ser distinto al de la anterior o siguiente. Por ejemplo, Mafalda tiene toda una esquina para ella y sus amigos, rodeada de bares y comercios; mientras que Clemente se encuentra pegado a la entrada de un estacionamiento o el mismísimo Don Fulgencio cuida la entrada  y salida de  los oficinistas de una reconocida empresa de medios. Patoruzú, Patoruzito e Isidorito son de los más beneficiados con la ubicación, en la plaza de Avenida Alem y Avenida Belgrano. Así, estos personajes, a los cuales se suman Las chicas de Divito, Gaturro, Negrazon y Chaveta, Diógenes y El Linyera, Inodoro Pereyra y Langostino y Corina, tienen su espacio en este circuito que finaliza en Puerto Madero con La Jirafa, creación de Mordillo. Si se desea, al finalizar el recorrido, se puede visitar el Museo del Humor que reúne obras de humor y caricatura argentinas.

Las calles de San Telmo son muy propicias para el paseo, el cual es conveniente realizar los días de semana o los sábados, ya que los domingos, concurre mucha gente a la feria y esto dificulta un poco el paso. El recorrido entero tiene una extensión de 10 o 12 cuadras y,  después de caminar y sacarse fotos con los personajes, hay muchas propuestas gastronómicas para descansar y recuperar energías, ya sea retornando al comienzo, en San Telmo, o bien en Puerto Madero, donde finaliza el paseo.

El circuito resulta entretenido, informativo -principalmente para los turistas extranjeros que, quizás, no estén familiarizados con los personajes y sus historias- y, sobre todo, invita al público a recordar  los relatos, frases, el humor y, especialmente, el mensaje de esos personajes tan arraigados en la cultura argentina y sus historias particulares que llenan de color y alegría el barrio.

* Mariní Vítola completó el Seminario – Taller Teórico Práctico sobre Periodismo Cultural, a cargo de  Adriana Muscillo, en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la UBA, resultando seleccionado su trabajo para ser publicado en Diario de Cultura.