130 años de la muerte de Sarmiento: anécdotas de su vida, en la mirada de Felipe Pigna

Este 11 de septiembre, además de celebrarse el Día del Maestro, se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento del prócer.

HkaEyaF4x_930x525

Con una nueva celebración del Día del Maestro, este 11 de septiembre también se cumplen 130 años de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento. El ex presidente argentino (gobernó entre 1868 y 1874), nacido en San Juan en 1811, falleció en 1888 en la ciudad de Asunción del Paraguay, víctima de una deficiencia cardíaca.

Se cumplen 130 años de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento.

Se cumplen 130 años de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento.

En este nuevo aniversario del también llamado “padre del aula”, presentamos un repaso sobre diferentes aspectos y momentos de su vida según la mirada de Felipe Pigna en sus columnas semanales de Revista Viva

Perfil de un prócer

Pigna describe así el multifacético perfil de Sarmiento: “fue un hombre de su tiempo, marcado por profundas contradicciones y una enorme sinceridad que lo llevaban a ser políticamente incorrecto. Fue un brillante escritor, un notable impulsor de la educación y las comunicaciones, sostuvo apasionantes polémicas con Mitre, Alberdi y Echeverría, insultó a la oligarquía de su tiempo, pidió no ahorrar sangre de los mismos gauchos a los que llamaba ‘el soberano’ y se obsesionaba en educar”.

Infancia humilde, entre libros

En su libro autobiográfico Recuerdos de Provincia, Sarmiento evoca su infancia humilde en San Juan, marcada por la voracidad por la lectura: “La Historia de Grecia la estudié de memoria, y la de Roma en seguida (…); y esto mientras vendía yerba y azúcar, y ponía mala cara a los que me venían a sacar de aquel mundo que yo había descubierto para vivir en él. Por las mañanas, después de barrida la tienda, yo estaba leyendo, y una señora pasaba para la Iglesia y volvía de ella, y sus ojos tropezaban siempre, día a día, mes a mes, con este niño inmóvil insensible a toda perturbación, sus ojos fijos sobre un libro, por lo que, meneando la cabeza, decía en su casa: ‘¡Este mocito no debe ser bueno! ¡Si fueran buenos los libros no los leería con tanto ahínco!’.”

Un daguerrotipo de Sarmiento con uniforme de Coronel.

Un daguerrotipo de Sarmiento con uniforme de Coronel.

Un adolescente con vocación militar

Pigna rememora el momento en el que Sarmiento, con sólo 16 años, decide unirse al ejército:  “En 1827 los montoneros federales de Juan Facundo Quiroga invadieron San Juan. Allí, el joven Domingo conoció al protagonista del que sería su libro más importante: Facundo, quien tomó San Juan y gran parte de Cuyo. Sarmiento quedó muy impresionado por el episodio y decidió oponerse a Quiroga e incorporarse al ejército unitario del General José María Paz con el grado de teniente participando en varias batallas”.

Una edición de "Facundo", libro emblemático de Sarmiento.

Una edición de “Facundo”, libro emblemático de Sarmiento.

Mozo, minero y periodista

Aunque trascendió por su labor como político, educador y escritor, Felipe Pigna señala que en 1831, con sólo veinte años, Sarmiento tuvo diversos oficios durante su exilio en Chile, adonde tuvo que partir por no compartir las ideas de Juan Manuel de Rosas. Fue escenógrafo, minero, mozo y periodista. Sin embargo, Pigna rescata una anécdota que ilustra la visión de futuro de aquel joven: “También trabajó en una chacra cuyo dueño comentó una vez: ‘Tengo un capataz loco que se pasa horas leyendo en voz alta entre los árboles. Cuando se le pregunta qué lee, dice que está estudiando para ser presidente de la Argentina‘”.

Su relación con la Iglesia

Pigna rescata una anécdota que refleja la relación de Sarmiento con la Iglesia Católica: “En 1862, siendo gobernador de San Juan, ordenó la construcción de una escuela en terrenos de la Iglesia. Un sacerdote lo acusó en su sermón de tener cola por ser hijo del diablo. Pocos días después Sarmiento se lo cruzó por la calle y le dijo, llevándose las manos a las nalgas: ‘Toque, padre. Compruebe que tengo rabo, así podrá predicar su sermón con fundamento’.”

Un retrato de Sarmiento, cuando ya era una figura destacada a nivel continental. (Foto: DYN)

Un retrato de Sarmiento, cuando ya era una figura destacada a nivel continental. (Foto: DYN)

Así enseñaba Sarmiento

Pigna también relata un episodio de la época en que el ex presidente fue Inspector General de Escuelas. Durante una visita a un establecimiento, observó que los alumnos tenían errores de puntuación, algo a lo que el docente a cargo le restó importancia. Por toda respuesta, Sarmiento escribió en el pizarrón: “El maestro dice, el inspector es un ignorante'”.

Inmediatamente, el docente respondió “Yo nunca diría eso de usted, señor Sarmiento”.

El ex presidente entonces volvió a tomar la tiza y cambió de lugar la coma. La oración, contundente, quedaba así: “El maestro, dice el inspector, es un ignorante”.

Un amante intenso, incluso en su vejez

En 1888, a los 77 años, Sarmiento se mudó a Paraguay. Pigna cita el texto de una de las cartas que le envió a Aurelia Vélez, escritora e hija del legislador Dalmacio Vélez Sársfield, con quien vivió un romance clandestino: “Venga al Paraguay, venga que no sabe la Bella Durmiente lo que se pierde de su Príncipe Encantado. Venga y juntemos nuestros desencantos para ver sonreír la vida´”.

Mausoleo de Domingo Faustino Sarmiento en el cementerio de la Recoleta. Foto: Luciano Thieberger

Mausoleo de Domingo Faustino Sarmiento en el cementerio de la Recoleta. Foto: Luciano Thieberger.

Fuente: Clarín