Las películas de Steven Spielberg rankeadas, de la peor a la mejor

MIRÁ LOS VIDEOS. En el transcurso de una carrera de casi cinco décadas, Spielberg perfeccionó e inauguró una gran cantidad de movimientos e innovaciones cinematográficas.

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Hay una razón por la que Steven Spielberg sigue siendo el indiscutido Rey de Hollywood. En el transcurso de una carrera de casi cinco décadas, perfeccionó e inauguró una gran cantidad de movimientos e innovaciones cinematográficas. Creció como uno de los llamados “movie brats” -la generación de realizadores que transformaron el cine estadounidense de los 60 y 70- y ayudó a que explotara la cultura de los éxitos de Hollywood con Tiburón en 1975 (y luego llevó esa cultura a su pico con el doble golpe de Cazadores del Arca Perdida y E.T. en 1981 y 1982).El éxito de esas películas y de sus imitadores fue identificado por muchos como una de las razones por las que la cultura cinematográfica americana cayó en picada en los 80, pero su carrera siempre alternó entre éxitos y trabajos más serios. Se ocupó de temas difíciles -el Holocausto en La lista de Schindler, la Segunda Guerra Mundial enRescatando al soldado Ryan, el terrorismo en Munich, la Guerra Civil y la esclavitud en Lincoln– mientras en el camino lograba hacer películas que también funcionaban como entretenimientos populares. El año pasado, por ejemplo, Spielberg lanzó un film nominado a Mejor Película, el drama histórico de The Post: Los oscuros secretos del Pentágono, y también uno de los trabajos más complicados y ambiciosos de su carrera, la aventura de ciencia ficción Ready Player One: Comienza el juego.

Considerando su popularidad, su obra es sorprendentemente diversa, y uno siente, en cada esfuerzo, el trabajo de un director que siempre le pide más a su público y a sí mismo. De modo que decidimos revisar su filmografía en honor a su último lanzamiento. Por supuesto, sus películas son tan exitosas que la vasta mayoría de las que aparecen en esta lista -incluso algunas que están cerca del fondo- son recomendables. Sin más para decir, aquí están todas las películas de Steven Spielberg, desde la “peor” hasta la mejor.

33 – ‘1941’ (1979)

Algo raro: Steven Spielberg no sabe hacer buenas comedias. Suena absurdo decirlo, considerando el humor que hay en, por ejemplo, E.T.,Los cazadores del arca perdida, o Atrápame si puedes. Pero si bien Spielberg es muy bueno introduciendo un carácter liviano en materiales más intensos o emotivos, está completamente perdido cuando cambia su levedad ocasional por piruetas extravagantes. Este pesado intento de hacer una comedia alocada sobre la Segunda Guerra Mundial, acerca de Los Angeles en pánico por la noticia de un ataque japonés, es una película de escala enorme y gags múltiples -¡Montañas rusas sueltas! ¡Tanques Sherman en Sunset Boulevard! ¡Un John Belushi desquiciado!-. Pero cuando buscás risas constantes y lo único que lográs es una sonrisa ocasional, hay que considerarlo un fracaso. La festejada secuencia con la USO -lo más cerca que estuvo Spielberg de hacer un musical, cerca de la primera escena de Indiana Jones y el templo de la perdición– es maravillosa. El resto de la película no lo es tanto.

32 – ‘Al filo de la realidad’ (1983)

La participación de Spielberg en este homenaje colectivo al seminal programa de televisión de Rod Serling es una reversión del episodio “Kick the Can”, de 1962, con Scatman Crothers en el papel de un hombre mágico y misterioso que les da la oportunidad, a los residentes de un hogar de ancianos, de volver a ser jóvenes. Los resultados son predecibles a una escala “irónica”, estilo Serling, pero la sentimentalidad enfermiza de este capítulo parece confirmar los peores miedos de la gente acerca del director en esa época. Para ser justos, el pastiche es consciente, de modo que está bien que sea cursi y empalagoso. Pero eso no lo vuelve más tolerable, y el compositor Jerry Goldsmith imitando las bandas de sonido de John Williams tampoco ayuda.

31 – ‘El buen amigo gigante’ (2016)

En teoría, esta debería haber sido un golazo. Trabajando a partir de la adaptación que la genial y fallecida guionista de E.T. Melissa Mathison había hecho del clásico de Roald Dahl, Spielberg volvía al mundo de las fantasías infantiles en una historia acerca de una niña huérfana que es abducida por un gigante amistoso (Mark Rylance). Sólo que este desafortunado monstruo vive en una tierra alejada acosado por otros gigantes. Hay momentos entrañables -los efectos son deliciosos e imaginativos, y la interpretación de Rylance es conmovedora. Pero la cosa se siente gastada, adorable, programada -y se sale de sus carriles cuando nuestra valiente heroína y el gigante se encuentran en el Palacio de Buckingham, donde la incapacidad de Spielberg de hacer comedia resulta obvia. ¿Cómo puede tener tan poca espontaneidad una película para niños?

30 – ‘La terminal’ (2004)

Tom Hanks es incómodamente encantador en el personaje de un visitante de Europa del Este que es forzado a vivir en el limbo de la terminal internacional del aeropuerto JFK, luego de que su país sufra un golpe de estado y se invalide su visa. Stanley Tucci es su némesis típicamente Spielberguiano, un burócrata más interesado en que funcione su aeropuerto que en cualquier otra cosa. La mezcolanza tonal de la película, entre pathos y farsa, es demasiado, y otra vez tenemos un ejemplo de la impotencia de Spielberg cuando trata de hacer comedia. Además, intenta ofrecernos un romance a la antigua, cortesía de Hanks y la azafata de Catherine Zeta-Jones -y resulta que tampoco es bueno para eso.

29 – ‘Siempre’ (1989)

El director y su estrella de Tiburón Richard Dreyfuss estaban supuestamente obsesionados con la película de Spencer Tracy A Guy Named Joe, de modo que ¿por qué no hacer una remake en clave de romance, eh, tibio? Dreyfuss hace de un piloto temerario que apaga incendios forestales; luego choca, muere, y vuelve como un fantasma para ayudar al joven piloto bueno (Brad Johnson), quien toma su lugar profesionalmente y en el corazón de una controladora de tráfico aéreo pícara y sexy (Holly Hunter). Spielberg dirige las escenas en el aire y la secuencia del accidente con su profesionalismo habitual, pero no puede hacer que la historia de amor encienda ninguna chispa.

28 – ‘Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal’ (2008)

Mucha gente se pasó años soñando una cuarta Indiana Jones -así que cuando Spielberg, el productor George Lucas, y la estrella Harrison Ford anunciaron que se reunían para una nueva aventura, parecía que los Dioses del Cine le estuvieran sonriendo a los fans. Y durante la primera mitad, más o menos, La calavera de cristal le hace algo de justicia a sus predecesoras, con varias escenas que, si bien son ciertamente ridículas, muestran que Spielberg y compañía seguían pudiendo armar secuencias estremecedoras. Desafortunadamente, la decisión de que Shia LeBeouf hiciera del hijo de Indy no fue la mejor -cuando menos-, y la película parece consentir a un público cada vez más infantil a medida que avanza. Cuanto menos digamos del clímax con alienígenas, mejor.

27 – ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (1989)

La tercera película de la serie de Indiana Jones tiene varias escenas fantásticas, pero también la estropea un guión vago que sencillamente trata imitar a la enormemente superior Cazadores. -esta vez, buscan el Santo Grial en lugar del Arca-. Se destaca la interpretación iracunda de Sean Connery en el papel del papá severo y pendenciero de Indiana Jones; ver al James Bond original y al pasado y futuro Han Solo criticarse disparatadamente el uno al otro es un placer. Pero parece más un servicio a los fans que una verdadera aventura. Lo mejor que se puede decir de La calavera de cristal es que gracias a ese error, esta entrada ya no es la peor de la franquicia.

26 – ‘Hook’ (1991)

Robin Williams hace de un burgués corporativo que, de casualidad, es Peter Pan maduro en el mundo real. Cuando el Capitán Hook (un Dustin Hoffman engreído y arrugado) secuestra a sus hijos, tiene que volver a Neverland para recuperar su niño interior, para poder volver a volar, pelear contra su viejo némesis y salvar a su familia. En gran medida, marca el eje en el que gira la carrera de Spielberg: con esta película, dejó de hacer películas sobre la pérdida de la inocencia, y empezó a enfocarse en historias sobre padres y las responsabilidades de la paternidad, tanto real como metafórica. Como película de acción, o una interpretación de la mitología de Pan, sin embargo, no consigue despegar.

25 – ‘Ready Player One: Comienza el juego’ (2018)

La frenética y sobrecargada película de Spielberg acerca de la novela de culto de Ernest Cline -acerca de un futuro en el que millones de jugadores se enfrentan en una competencia virtual por el control- es en parte un recuerdo nostálgico de su época de gloria (abundan las referencias a los 80 y a las películas en las que participó) y en parte un relato de advertencia acerca del mundo fantástico, indulgente y escapista que él mismo ayudó a crear. ¿Es un enorme servicio autocomplaciente a los nerds? ¿O de hecho tiene algo interesante que decir? -bueno, un momento: ¿podría ser las dos cosas?-. Uno sospecha que la gente va a discutir acerca de esta película durante mucho tiempo. La película definitivamente tiene puntos débiles -algunos personajes claves no están bien definidos, y Spielberg parece más interesado en deslumbrarnos que en conmovernos, lo cual no es típico de él. Pero es fascinante ver al tipo que ayudó a hacer que los mega espectáculos de ciencia ficción sean importantes tantos años atrás tratar de redefinir el mismo género con el que se lo identifica tanto.

24 – ‘El mundo perdido: Jurassic Park’ (1997)

Cuando hace secuelas, Spielberg tiene una tendencia a ponerse muy, muy oscuro -vean Indiana Jones y el templo de la perdición-. Esta sucesora de su gigantesco éxito de 1993 acerca de dinosaurios creados genéticamente sembrando el caos tira por la borda el ambiente del parque temático; esta vez hay una segunda isla, en la que se criaba a los dinosaurios. Las cosas salen predeciblemente mal, pero El mundo perdido parece decididamente menos infantil y decididamente menos placentera que su predecesora. Lo cual la hace extrañamente efectiva como thriller -tenés la sensación de que ningún personaje está seguro- y singularmente sucia como obra de entretenimiento Spielberguiano.

23 – ‘Munich’ (2005)

Durante su primera hora más o menos, el thriller de Spielberg acerca del grupo secreto de agentes israelíes con la tarea de vengar los asesinatos de los Juegos Olímpicos de Munich de 1972 es aterrador. Y si bien Spielberg muestra admirablemente que la venganza no ofrece resolución ni tranquilidad, el didactismo de la película toma el control de la segunda parte. -también, la excesiva escena de sexo cerca del final, en la que nuestro héroe imagina el asesinato de los atletas mientras le hace el amor a su mujer, es cuanto menos desacertada-. Aún así, la última escena de la película termina con una nota de complejidad y desesperanza histórica, en la que el héroe aterrado y solitario está de pie bajo la sombra de las Torres Gemelas -un símbolo del incesante ciclo de la venganza.

22 – ‘Rescatando al soldado Ryan’ (1998)

La secuencia inicial impensablemente violenta del Día D en el drama de Spielberg sobre la Segunda Guerra Mundial es inolvidable -otro ejemplo de la capacidad del director para ir a la yugular cuando la situación lo requiere. Pero después el filme elige el paso lento, cuando Tom Hanks, Ed Burns y un equipo genérico de soldados (algunos de los cuales, como Vin Diesel y Giovanni Ribisi, desde entonces se convirtieron en actores estelares) viajan a lo largo de la campiña europea para encontrar al soldado Ryan (Matt Damon) -y el resto de la película transcurre como algo insulso y sensiblero en el peor sentido. Aún así, la secuencia inicial: Wow.

21 – ‘Guerra de los mundos’ (2005)

Es una actualización del clásico de ciencia ficción de H. G. Wells, con Tom Cruise en el papel de un divorciado caótico esforzándose por pasar más tiempo con sus hijos cuando -¡maldita sea!- llegan los aliens, destruyendo todo lo que encuentran a su paso. Spielberg coreografía la invasión y sus secuelas con una mezcla de espectáculo de película de desastre y una gravedad post 9/11; la urgencia y el peligro nunca aflojan. Bueno, al menos hasta que aparece Tim Robbins como un bizarro que se prepara para el apocalipsis, y la película la pifia en su último acto.

20 – ‘Indiana Jones y el templo de la perdición’ (1984)

Cuando salió sucesora de Los cazadores del arca perdida, muchos sintieron que Spielberg finalmente había ido demasiado lejos -que su amor por la violencia caricaturesca y brutal finalmente había pasado a ser el sadismo más explícito. La película fue clave en hacer que la MPAA creara la calificación de “prohibida para menores de 13 años”, porque parecía raro darle una calificación de PG a películas en las que se les arrancaba el corazón a las personas en la pantalla. Su ambientación atmosférica y su historia aterradora evocan aún más las novelas vintage que inspiraron esta serie que la Cazadores original; al mismo tiempo, lo que en ese momento parecía inocuo hoy es racialmente insensible o misógino -las representaciones de Short Round, de Jonathan Ke Quan, y la cantante de Kate Capshaw parecen, hoy, cuanto menos desafortunadas. Ey, al menos no tiene alienígenas -sí, te estamos mirando a vos, Calavera de cristal-.

19 – ‘El color púrpura’ (1985)

En la que muchos consideraron su primera película “seria”, Spielberg agarró la novela internalizada, casi experimental y ganadora de un Premio Pulitzer de Alice Walker, y la transformó en una épica lujosa, expansiva y emocionante. En el papel de una inocente pero incesantemente agredida Celie, una afroamericana que vive en el Sur, Whoopi Goldberg -en su debut cinematográfico- es un modelo de pathos, mientras que Danny Glover le dio a su cruel y abusivo marido Albert una complejidad notable. ¿Va demasiado lejos la película, al suavizar las provocaciones del libro? Sí, pero la capacidad de Spielberg de transformar las tragedias duras y a veces despiadadas en triunfos grandilocuentes del espíritu humano es notable. Fue nominada a 11 Oscars, pero no ganó ninguno; él tendría que esperar casi una década antes de que una película suya se hiciera con un premio de la Academia.

18 – ‘Caballo de guerra (2011)

La versión de Spielberg de este relato de la Primera Guerra -primero una novela para niños de Michael Morpurgo, luego una obra de teatro de Nick Stafford- acerca de un joven muchacho de Devon que busca a su adorado caballo en las trincheras de Francia, empieza como una ensoñación pintoresca y provincial en la línea de ¡Qué verde era mi valle!, de John Ford. Después hace algo fascinante: cuando la guerra se extiende, consume la estética de Viejo Mundo de la película y la lleva rápidamente al mundo moderno, fatal y mecanizado. Es cierto, algunos sintieron que Caballo de guerra era demasiado tradicional -pero de hecho, la película trata sobre la idea de ser tradicional.

17 – ‘Puente de espías’ (2015)

Spielberg se entrega al pesimismo ecuánime de esta historia real acerca del abogado -representado por el Papá americano, Tom Hanks-, asignado por el gobierno de Estados Unidos para negociar el intercambio de un espía soviético (Mark Rylance) a cambio del piloto derribado Francis Gary Powers a principios de los sesenta. Las actuaciones son geniales -Rylance ganó un merecido Oscar por su interpretación sorprendentemente melancólica- y Spielberg se divierte inesperadamente con la atmósfera de una Berlín dividida en la época de la Guerra Fría. Pero esta película también es espiritualmente refrescante para el director: incluso en su trabajo más serio, muchas veces demostró un aspecto maniqueísta, con nociones claramente definidas del bien y del mal. Esta parece ser la única película de Spielberg en la que parece decidido a permitir que todos los personajes tengan su humanidad, y a ver la complejidad del mundo.

16 – ‘Las aventuras de Tintín’ (2011)

Realizada en colaboración con Peter Jackson, la re-imaginación que hace Spielberg del joven detective con su mechón icónico del caricaturista belga Hergé es una mezcla ideal de realidad y animación por computadora: los personajes tienen el peso y la presencia suficientes como para parecer tener vida, mientras que el colorido estilo les permite mantener sus rasgos distintivos de los libros de cómics originales. Y en cuanto empieza, la película -que incorpora elementos narrativos de varias historias de Tintín- no para, con escenas de persecución apiladas una encima de la otra. Para algunos espectadores fue demasiado, pero la energía de la película es para tener en cuenta.

15 – ‘Jurassic Park’ (1993)

Se puede tranquilamente decir que 1993 fue un muy buen año para Spielberg: no sólo hizo una de las películas más brutales sobre el Holocausto que jamás haya salido de Hollywood -un logro por el que obtuvo un Oscar- sino que también hizo uno de sus mayores éxitos, adaptando una novela de Michael Crichton acerca de una parque temático poblado de dinosaurios reales. Es un viaje salvaje, seguro, pero no nos olvidemos que Spielberg empezó con películas de terror, y Jurassic Park es una película de monstruos de verdad -el hecho de que estas bestias depredadoras que corren fuera de control estén hechas con efectos especiales tan realistas sólo las vuelve más aterradoras.

14 – ‘Amistad’ (1997)

Sí, la secuencia de “Danos. libertad” quizás sea lo peor que Spielberg jamás haya dirigido -el tipo de indulgencia empalagosa y sentimental que sus detractores siempre señala. Pero el resto de la película, muy criticada en el momento, es increíblemente poderosa. Siguiendo los esfuerzos legales para liberar a un grupo de esclavos que tomó la nave que da título a la película en 1839, este drama histórico es por momentos sobrio y por momentos apasionado. Como los esclavos -liderados por Djimon Hounsou, en una de las mejores actuaciones en cualquier película de Spielberg- eran tratados como propiedad por parte de la ley americana de entonces , dos abolicionistas (Morgan Freeman y Stellan Skarsgard) tienen que hacer causa común con un abogado petrolero (representado por Matthew McConaughey). Pero la película equilibra ese descubrimiento perturbador con un flashback feroz y traumático hacia el “Middle Passage”, mostrando la brutalidad impensable con la que se trataba a estos seres humanos durante su viaje. En muchos sentidos, Amistad es el complemento necesario de Lincoln, que muestra cómo Abraham Lincoln y sus aliados tuvieron que usar medios engañosos para lograr justicia.

13 – ´Duel’ (1971)

Dennis Weaver se encuentra perseguido por un camionero psicótico al que nunca vemos. Es una premisa simple, y como uno se imaginaría, el talento de Spielberg para el suspenso y su capacidad para montar una escena de persecución de autos le funcionan bien acá. Pero la atracción principal es la neurosis machista que anima la película: el pollerudo hombre de familia suburbano de Weaver claramente parece psicológicamente asediado por esta fuerza incesante y desatada, y verlo entrar en contacto con su Iron John interior es estimulante. Duel fue una de las varias películas para televisión que hizo el director a principios de los 70 -incluyendo la fascinantemente extraña L.A. 2017- aunque fue estrenada en cines en Europa. Desde entonces, fue canonizada como uno de los mejores logros tempranos de Spielberg, y como un buen vistazo de lo que se vendría después.

12 – ‘The Sugarland Express’ (1974)

Este drama sobre una esposa joven (Goldie Hawn) que saca a su esposo de la cárcel, para poder recuperar a su bebé de un hogar de crianza y huir a México fue la entrada del director en la moda, popular a fines de los sesenta y principios de los setenta, de las películas sobre amantes en fuga. Y a diferencia de la mayoría de las entradas en este subgénero (como Badlands, o Bonnie and Clyde), la película de Spielberg es una aventura más atractiva -el regocijo con el que orquesta las persecuciones en auto y los choques es estimulante de ver. También te da una indicación temprana de que su obra no será puros arcoiris y Reese’s Pieces, todo el tiempo: cuando la temeridad de los protagonistas continúa en un conflicto con las fuerzas del orden, sabemos que la aventura no puede terminar bien. Spoiler: no termina bien.

11 – ‘A.I. Inteligencia artificial’ (2001)

Ver esta actualización para un futuro distante de Pinocho con un niño robot tratando de ganarse el amor de su familia es una experiencia conflictiva. Empezó como un proyecto de larga gestación de Stanley Kubrick. Pero cuando falleció el director de 2001: Odisea en el espacio, el director de E.T. tomó el proyecto y reescribió el guión. Cuando la batalla del robot protagonista de la película David (Haley Joel Osment) con su hermano “humano” Martin, te das cuenta de que este material tiene una importancia genuina para Spielberg, padre de hijos adoptivos y biológicos.

10 – ‘Lincoln’ (2012)

Por momentos, este retrato del décimosexto presidente de Estados Unidos (Daniel Day-Lewis), durante su intento de aprobar la 13 Enmienda en los últimos días de la Guerra Civil parece la película menos spielberguiana del director. Ciertamente, su estrechez, su enfoque decidido en el proceso, y sus toneladas de diálogo están muy alejados del impulso épico de sus otras películas históricas. Pero se trata de una clase magistral. Miren el uso del espacio -cómo retrata la Casa Blanca como una mansión encantada por fantasmas de imágenes de guerra y esclavitud, bañándose lentamente de luz a medida que Lincoln se acerca a su objetivo. Miren los contrastes en la personalidad del Presidente, perfectamente capturados por Day-Lewis: el líder paternal y conversador que también practica la realpolitik de manera despiadada y calculadora. Miren cómo el “Honest Abe”, a poco de convertirse en un mito, tiene que usar la majestuosidad de su oficina y su posición para lograr concesiones mundanas para lograr metas históricas. Este es uno de los filmes más engañosamente complejos de Spielberg, y una de las pocas películas que muestra la historia en proceso.

9 – ‘El imperio del sol’ (1987)

La adaptación épica de Spielberg del libro de memorias de J.G. Ballard sobre la Segunda Guerra Mundial no recibió suficiente amor cuando se estrenó, pero su reputación ha crecido firme y merecidamente con los años. En el papel de Jim Graham, un chico cuya vida opulenta con sus padres expatriados en Shanghai cambia drásticamente cuando invaden los japoneses, un muy joven Christian Bale es tan encantador como malcriado; es un típico niño protagonista de Spielberg, adorablemente irritante. Es un retrato agudo de ilusiones rotas, mostrando cómo la maravilla infantil se transforma en terror y parálisis. Y en el papel del mercenario y oportunista americano que se hace amigo de Jim, y luego no puede estar a la altura de las expectativas del niño, John Malkovich ofrece una de sus mejores interpretaciones.

8 – ‘The Post: Los oscuros secretos del Pentágono’ (2017)

Más allá de los logros y los elogios de películas como Lincoln y Puente de los espías, algunos habían empezado a quejarse de que Spielberg se estaba transformando en un pobre director histórico -alquien que presentaba películas de prestigio con poco del encanto de su trabajo de antes. Estaban equivocados, pero así era. Una de las cosas que hace que The Post sea tan especial es el hecho de que Spielberg dirige este drama histórico -acerca de los esfuerzos del Washington Post para publicar los Papeles del Pentágono mientras la Casa Blanca de Nixon los amenazaba- como un thriller de acción. Sí, esta gente blandía máquinas de escribir en lugar de armas de verdad. Pero Spielberg le da una inmediatez y una energía notables al material, haciendo que la paciencia, la monotonía y la meticulosidad del periodismo parezcan heroicas. Su fascinación absoluta con la maquinaria y el proceso de este mundo es contagiosa.

7 – ‘Minority Report: sentencia previa’ (2002)

La contribución del director para le cinema du Philip K. Dick imagina a Tom Cruise como un policía futurista que se especializa en investigar “pre-crímenes” -saber cuándo alguien va a cometer asesinato, y luego arrestándolo antes de que lo haga. Un aplauso para la tecnología. ¡y para los advinos pelados que pasan un rato en la pileta!. Pero cuando él mismo es acusado de un delito así, nuestro héroe se escapa, y la película pasa de ser una pieza de género a ofrecer un retrato agudo de una sociedad que perdió sus anclas. En su centro, como muchas películas de Spielberg, es una historia de padres e hijos -tanto en un nivel individual como en el social. Y aunque la película ya estaba en producción desde antes del 9/11, la capacidad del realizador para canalizar la paranoia del zeitgeist y la creciente cultura de la vigilancia es siniestra.

6 – ‘Encuentros cercanos del tercer tipo’ (1977)

¿Cómo se vería, en serio, si la humanidad hiciera contacto con los aliens? Por su parte, Spielberg conjura un mundo caótico en el que científicos, militares, funcionarios del gobierno, y estadounidenses comunes se esfuerzan por por entender el momento en el que hacemos contacto. Y gran parte de Encuentros se siente como un primer acto sostenido y brillante -intercalando entre diferentes personas, ninguna de las cuales tiene todo el conocimiento. Muchos consideran que se trata de su obra maestra, y hay tantas cosas buenas en ella. ¿por qué no está más arriba en esta lista? Si bien la extraña estructura de la película es ciertamente un punto fuerte, en el último acto pasa a ser un gran show de luces -y hay algo inquietante en que toda esta gente esté mirando sorprendida hacia el cielo. Es interesante ver cómo Spielberg, años después, da vuelta todo, con el final similarmente maravilloso deCazadores del arca perdida -sólo que esta vez el show de luces responde, y les quema la cara a los espectadores boquiabiertos.

5 – ‘E.T.’ (1982)

Es la mayor historia de un niño conociendo a un extraterrestre, y uno de los filmes más adorados del director, y es fácil ver por qué: además de muchas escenas memorables, imágenes icónicas -¡la bicicleta con la luz de la luna!-, la banda de sonido instantáneamente reconocible de John Williams, y un montón de interpretaciones maravillosas de niños actores, lo que hace que esta película siga resonando décadas después de haber alcanzado la inmortalidad pop, es su retrato honesto de cómo relacionarse a partir de soledades mutuas. Perdido en la Tierra, esta criatura asustada de cuello largo, y este joven frágil, se encuentran el uno al otro y sus mentes literalmente -no, literalmente- se mezclan. Muchos de nosotros nos enamoramos de esta película cuando éramos niños; el hecho de que siga sosteniéndose hermosamente es un testamento de la pasión de Spielberg por ubicar lo fantástico, y transformar los suburbios mundanos en un lugar de infinita maravilla. Y si decís que no llorás cuando ves el climático abrazo de despedida, sos un mentiroso.

4 – ‘Atrápame si puedes’ (2002)

Les presento al legendario estafador Frank Abegnale (Leonardo DiCaprio) y al agente del FBI (Tom Hanks) que finalmente lo llevó a la justicia. Sí, es otro relato de pérdida de inocencia de familias rotas, protagonizado por dos de los mejores actores del mundo -pero es increíblemente sofisticado estilísticamente, y a pesar de ser un éxito, sigue siendo una gema infravalorada y altamente subversiva dentro de la obra del director. Las duplicidades de Frank se leen como un viaje por la cultura americana y la prosperidad de mediados del siglo XX -desde su pose como piloto, doctor, y abogado, respectivamente, hasta sus gestos estilo James Bond- y el realizador imita estos estilos con ímpetu y vigor. Y cuando las cosas empiezan a sentirse demasiado burbujeantes, compensa con con la poesía más oscura y de cámara en mano de las escenas de Tom Hanks. Es un diálogo fascinante entre dos personajes, dos modos de vida, y dos Spielbergs -el especialista en pop y el artista serio.

3 – ‘La lista de Schindler’ (1993)

¿Qué más se puede decir de la película más aclamada de Spielberg, y uno de los pocos intentos genuinos de Hollywood por confrontar el Holocausto? Es un trabajo encantador, seguro -pero que también está a su vez encantado, un relato de supervivencia de los más de mil judíos que fueron efectivamente salvados por los esfuerzos del industrialista alemán Oskar Schindler (Liam Neeson). Pero no se puede deshacer de los fantasmas de los que no sobrevivieron, y no para de mostrarnos también sus destinos. El breve vistazo de Auschwitz, por no mencionar la destrucción del ghetto de Cracovia, son algunas de las secuencias más insoportables que jamás haya filmado Spielberg. Y más allá de algunas concesiones estilísticas -ese abrigo rojo-, el director atemperó el sensacionalismo habitual de su estética de dramas históricos, rodando en blanco y negro y renunciando conscientemente a algunas de sus técnicas cinematográficas predilectas. Es una obra dura, y también profundamente humanista.

2 – ‘Tiburón’ (1975)

Más allá de su reputación en los 80 como un director -y productor santo patrón- de aventuras de peluche para niños, el primer éxito de Spielberg fue esta adaptación aterradora y muchas veces violenta del thriller sobre tiburones de Peter Benchley. Ha sido infinitamente imitada, en términos de su influencia y como blanco fácil de parodias -piensen en cuántas veces el tema musical engañosamente simple e innegablemente ominoso de John Williams ha sido usado como broma-, y ha sido acusada de todo, desde ser una falsa película de clase B hasta de ser el catalizador de una industria obsesionada por los éxitos fáciles con la que aún lidiamos hoy. Pero la película no perdió nada de su poder tras todos estos años, en parte por su carácter despiadado: en manos de Spielberg, el tiburón no sólo es un gran monstruo cinematográfico, sino también un hecho existencial -consumiendo a sus víctimas sin importarles quiénes son. Esa cualidad desatada, de todo vale, intensificada por un despliegue casi matemático de sustos, sigue manteniéndonos atrapados y shockeados, luego de haberla visto múltiples veces. Es un truco de magia como los hay pocos en la historia del cine.

1- ‘Cazadores del arca perdida’ (1981)

Esta obra maestra de emociones y miedos es tanto un homenaje a las películas clásicas como algo totalmente perteneciendo a su momento de principios de los ochenta. Es una película de acción hermosamente concebida y precisamente ejecutada -cada escena es más sorprendente, adornada y maravillosa que la anterior-, y aún así el arqueólogo y aventurero Indiana Jones (Harrison Ford) no es nunca una figura en medio de una enorme máquina de efectos especiales; las escenas funcionan porque la película está muy enfocada en el personaje. Vean cómo nuestro héroe y su engañoso guía van y vienen en la secuencia que abre la película; o las interacciones de Indy con Marion (Karen Allen) en el Pozo de las Almas; o sus intercambios extrañamente chistosos con varios soldados nazis a lo largo de la increíble escena de persecución en el desierto. Sus efectos y su técnica son maravillosos; es una mezcla perfecta de espectáculo fantástico y momentos de películas centradas en actores que evocan las películas de la edad dorada de Hollywood; y es una pieza perfecta de entretenimiento puro, como jamás nadie ha producido en las últimas décadas.

 

Fuente: La Nación, Bilge Ebiri