10 años de FILBA: hasta el domingo, la vuelta a la literatura en cinco días

El Festival Internacional de Literatura se realiza del 10 a 14 de octubre, con sede en Buenos Aires, Montevideo y Santiago. El festival sigue apostando por expandir el universo de lectores y trae muchos invitados: Anne Carson, Catherine Millet, Horacio Castellanos Moya y David Leavitt, entre otros. Entrevista con su directora, Gabriela Adamo.  

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Buenos Aires como un “ciudad literaria” es una especie de verdad consensuada, prácticamente un lugar común con el que nos hemos acostumbrado a convivir. Ese maridaje está cimentado en un puñado de textos emblemáticos (homenajes o elegías a la otrora Reina del Plata), pero también en la sensación de que en esta ciudad todos escriben. En ese sentido, un festival de literatura es una cita natural, la continuación de un diálogo lector por otros medios.

El FILBA cumple ahora diez años y sobre cómo erigir un festival en un país inestable hablamos con Gabriela Adamo, que trabajó en el mundo editorial, dirigió la Feria del Libro y hace cuatro años está a la cabeza de la Fundación FILBA, que además del Festival central de octubre produce el Filbita (para niños) y talleres y capacitaciones durante todo el año.

“Organizar un festival es un trabajo permanente. Lo más complejo son las agendas internacionales de los autores; es algo que hay que pactar cada vez con más anticipación. Tenemos autores que nos confirman que pueden venir dentro de dos años. Además, no hay que coincidir con otros encuentros o festivales con los que no te querés superponer. Este año, por caso, coincide con Frankfurt. Y luego, para hacer algo profesional, con los estándares que nosotros pretendemos que tenga, siendo un equipo chico con un presupuesto limitado, hay que trabajar con mucho tiempo, para achicar el margen de error. Sabemos que trabajamos con algo muy volátil”, dice, sentada frente a un café en Eterna Cadencia, la librería/editorial detrás de la Fundación.

Adamo. Dirigió la Feria del Libro y hace cuatro años que conduce la Fundación FILBA. Foto: Néstor García.

–Tenemos la sensación de que están brotando hace muchos años los festivales de literatura, como si cada ciudad quisiera tener el suyo. ¿A qué crees que se debe?

–Los festivales de literatura existen hace muchísimo tiempo. En Europa tienen más de cien años. Es algo que por un lado es relativamente fácil de hacer: cualquier entidad o escuela puede hace un pequeño festival. No sé si hay un auge, no diría eso. De hecho, en Latinoamérica faltaban festivales profesionales, grandes. Existían las ferias, pero no los festivales. Empezó ParaTy en Brasil y el Hay Festival en Colombia, pero me atrevo a decir, con un poco de orgullo y autobombo, que el primero local es el FILBA, que ya cumple 10 años. Tanto Hay como Paraty fueron fundados por empresas de Inglaterra, con fondos de allá.

–¿Y cómo se maneja la tensión entre ser un festival internacional y local?

–Hay varias tensiones que nos atraviesan como Festival. Al ser una organización chica, podemos discutirlo todo el tiempo, preguntarnos por qué estamos haciendo esto. Lo latinoamericano para nosotros es muy fuerte, por eso también volvimos a Chile y lo hacemos en tres ciudades al mismo tiempo. Tratamos de tener todo lo que podemos de autores internacionales, pero en el total son pocos. Contamos con algo así como veinte autores internacionales y ciento y pico locales. Por más peso que tengan estas figuras, el programa termina estando muy atravesado por la literatura argentina. De hecho, hacemos pocas actividades en las que un extranjero esté solo. Casi todos están puestos en mesas con dos o tres argentinos o latinoamericanos, que son los que ponen el peso específico de la mirada.

–¿Dirías que el FILBA es un festival grande?

–Bueno, el tamaño es justamente un dilema: qué tan grande ser. Queremos ser un festival grande, llegar a mucho público, hacer ruido con los autores y los libros, pero al mismo tiempo queremos mantener un espíritu de festival pequeño, independiente, cálido en el que los autores estén todos juntos, que sean recibidos como en una casa, y que los que van sientan que están participando en algo que tiene un tamaño abarcable, que no se les va de las manos. Queríamos hacer más cosas de las que hacemos, y eso implica proponer más actividades en paralelo, y estás dejando gente afuera. Eso nos obliga a ser muy selectivos cuando armamos el programa y a no poner actividades de relleno.

–Uno puede traer figuras muy convocantes, ¿pero se puede generar que vaya mucha más gente o hay un límite de gente que va a un festival así?

–¿Por qué existe el FILBA? Porque nosotros queremos que mucha más gente lea libros complejos y acceda a una literatura diferente. Partimos de la base, si querés muy ingenua o idealista, de que podrían ser millones los que leyeran así si tuvieran acceso a esos libros y a los mediadores para poder entrar a ese mundo. Lo que no creemos es que eso se pueda hacer en eventos masivos. Yo he visto en la sala más grande de la Feria del Libro a dos mil personas escuchando a alguien y eso luego no se traducía en lectores. Ese era y es el gran desafío de la Feria del Libro:millones de personas que ciculan por ahí, pero luego no se traducen en lectores. Ahí cito a Gabriel Zaid: un libro no genera una conversación masiva, genera muchas conversaciones pequeñas. En el FILBA creemos que podemos sumar mucho público, pero no llenando el Luna Park:haciendo muchas actividades chicas. Es un proceso de construcción lenta y sostenida, durante todo el año.

–¿Cómo talla el gusto personal en la construcción del programa?

–Tiene toda la incidencia. Somos un equipo lector, leemos a todos los que invitamos, y el festival va a reflejar esas lecturas. Pero para eso tenemos un consejo asesor, sino sería un espectro limitado. El consejo trae cosas nuevas, pone el radar funcionando hacia otras zonas.

–¿Cómo se manejan en términos económicos?

–Los modelos que mencionábamos antes, como el Hay Festival, cobra entrada. En la Argentina, un festival que cobre entrada no tiene sentido y un festival literario con fines económicos sería inviable. Nosotros somos una fundación, asi que cero ganancia. Hacemos los malabares como podemos. Es la manera en la que se trabaja siempre en la cultura argentina. Una embajada paga un pasaje, otra paga un hotel. Mecenazgo es fundamental y tenemos aportantes que nos apoyan. Todo eso es para cubrir gastos. El objetivo no es tener ganancias, claramente no es el objetivo.

–¿Y cómo incide la crisis general del país y la particular del sector del libro en esta edición del FILBA?

–Incide sobre todo desde los contenidos y desde el ánimo. Cuando empezamos a pensar esta edición en diciembre del año pasado, sabiendo que era el cumpleaños, el tema era Fiesta. Hace unos meses lo repensamos. ¿Tenía sentido sostener el tema?Lo discutimos mucho y decidimos mantener la fiesta como espacio de rebeldía, de resistencia, de que no nos pueden sacar todo. Tematizar una fiesta en un contexto que no es de fiesta. Me parece que es un desafío importante para celebrar estos diez años.

Programación completa en: filba.org.ar

AGENDA FILBA

Palabras inaugurales. Catherine Millet: ¿Existe la mujer? Después de haber sido confundidas durante años por el “eterno femenino” del romanticismo, ¿deberíamos sumarnos a los debates actuales como si hubiese una sola forma de ser mujer, siempre en la misma situación y parte de una lucha? La mirada de la escritora y crítica francesa que abreva en un recorrido personal por la literatura y las artes. Miércoles 10, 19hs. Auditorio Malba

Entrevista Eduard Limónov. Un militante revulsivo, políticamente incorrecto, un escritor de su propia vida, un mito contemporáneo. Todo esto es Eduard Limónov, el personaje literario de Emmanuel Carrère.  Jueves 11, 19:30hs. Auditorio C3. Godoy Cruz 2270.

Lectura + recital Venegas/Blatt en Concierto. En la historia de las artes, la poesía y la música empiezan su recorrido juntas. En este show, vuelven a cruzarse en la voz, los ritmos y los silencios de la cantante mexicana Julieta Venegas y el poeta argentino Mariano Blatt. Viernes 12, 20hs. Sala Argentina, CCK.

Panel Castellanos Moya/Fresán/Mréjen: La rebelión de las listas. Listar, enumerar, puede provocar un estallido de sentido, y las categorías que rigen las enumeraciones ponen en tensión la relación entre los objetos que se nombran. Con los autores Horacio Castellanos Moya, Rodrigo Fresán y Valérie Mréjen. Sábado 13, 19hs. Malba

Entrevista: Anne Carson en primera persona. Clásica y vanguardista simultáneamente, Carson es -en palabras de Harold Bloom- “como ningún otro escritor vivo”. En esta entrevista, recorre su obra, en la que la emoción y lo intelectual expanden los límites de lo poético hacia nuevos e inquietantes territorios. Sábado 13, 20hs. Auditorio Malba

Fiesta El festival cumple 10 años y propone brindis y baile. El DJ será Irvine Welsh, autor de Trainspotting. Sábado 13, 23hs. En Niceto.

Programación completa en: filba.org.ar

Fuente: Mauro Libertella, Clarín.