El legado de Ricardo Piglia, en el cine y la televisión

MIRÁ LOS VIDEOS. El autor de Plata Quemada hizo, en el último tiempo, relecturas de Jorge Luis Borges y Roberto Arlt para la pantalla chica

sfftehvimvtfbpq-800x450-nopad

Fue historiador, profesor, escritor y un ávido lector de policiales. Ese género, que descubrió desde muy chico, fue el que lo condujo hasta, probablemente, su obra más difundida: Plata Quemada.

La novela se basó en un caso real, que acaparó la atención de los medios en 1965. Piglia explicó alguna vez que había comenzado a escribirla poco tiempo después de leer en los diarios sobre el trágico desenlace de “los porteños del Liberaij”, pero no la retomó hasta bien entrados los 90. La obra fue ganadora del Premio Planeta 1997, siguió su destino de best seller y tuvo su adaptación para cine.

Protagonizada por Leonardo Sbaraglia, Eduardo Noriega y Pablo Echarri, Plata Quemada (2000) contó con la dirección de Marcelo Piñeyro y dejó en claro que el público argentino también podía interesarse por el cine de género hecho en casa. La película fue un éxito, se estrenó en países como Francia, Canadá y Estados Unidos y logró alzarse con el premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana. ¿El gancho? El muy correcto retrato de época, sumado a la historia de amor “no convencional” entre “El Nene” (Sbaraglia) y Angel (Noriega).

Pero ese no fue el único paso de Piglia por la pantalla grande. Antes había coescrito otro policial, esta vez con influencias más hollywoodenses (Comodines, de 1997, con Adrián Suar y Carlos Calvo a la cabeza), Corazón Iluminado (dirigida por Héctor Babenco, de 1998) y La sonámbula, recuerdos del futuro, una pieza experimental con el sello de Fernando Spiner.

En 2000, casi al mismo tiempo que Plata Quemada, se estrenó otra película con guión de Piglia. Se trató de El astillero, de David Lipszyc, basada en la novela homónima de Juan Carlos Onetti y con los protagónicos a cargo de Norman Briski, Ulises Dumont, Cristina Banegas y Mía Maestro.

En televisión

Dos proyectos televisivos pusieron a prueba su mirada sobre otros autores. El primero de ellos fue Borges por Piglia, un ciclo de clases abiertas que emitió la TV Pública durante 2013, en la que el escritor reflexionaba sobre la obra del reconocido autor argentino. La otra fue la reciente adaptación para televisión de Los Siete Locos y los Lanzallamas, la novela fundamental de Roberto Arlt que también emitió el canal estatal durante 2015.

Fuente: La Nación