Germán Garmendia de youtuber a escritor

El youtuber tiene más de 100 millones de seguidores y publicó su primera novela, “Di hola”. El tránsito del mundo on line a la ficción impresa.

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Habla como si estuviera en un video de YouTube. Gesticula cada segundo, mueve las manos con rapidez. Germán Garmendia sabe cómo decir lo que quiere decir a cámara. Lo hace todos los días ante sus más de 100 millones de seguidores de las redes sociales. Aunque esta vez, el chico millennialcambió de plataforma y se expresó en el papel.

El artista chileno, de 28 años, ídolo híper conocido por su canal #HolaSoyGermán, acaba de lanzar en librerías su primera novela titulada Di hola (Editorial Planeta), y, para estar cerca de su gente, organizó un tour de presentación por Latinoamérica. Comenzó por la Ciudad de México, donde recibió a Clarín. Dos años antes, había presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires su primer libro, #Chupa el perro. Pero en su nueva obra busca llegar a un público más amplio.

-En la novela se habla del padecimiento por la pérdida de un ser querido. ¿Qué fibras íntimas tocó esta historia?

-La trama de Oscar y Natalie estuvo en mi cabeza durante mucho tiempo. Me inspiré en una escena en particular de una serie donde quedaba reflejado cómo una persona se podía preocupar tanto por otra, incluso cuando ya no estaba más. Eso de pensar que quizá en diez años uno no esté, pero igual piensa en cómo puede hacer para que los otros vivan mejor. Eso me pegó fuerte, me involucré mucho con cada uno de los personajes, en cómo hubiera actuado yo en una situación similar. Por ejemplo, soy muy parecido a Oscar pero me encantaría tener la fuerza de Natalie.

Como un rockstar. Dio una serie de entrevistas en México.

Como un rockstar. Dio una serie de entrevistas en México.

-Muchos imaginan que estás todo el día con el celular grabando videos. ¿Qué momentos te diste para la escritura?

-Pese a estar muy presente en mis dos canales de YouTube, tengo tiempo cuando me lo propongo. Además, siempre busco proyectos diferentes por temporada. Cuando hago algo, me enfoco en eso. Claro que jamás abandono mis videos pero ahí tengo mi rutina armada y sé cómo hacerlos. Me levanto temprano en la mañana, a las cinco y media estoy en pie. Grabo todo y luego al mediodía siempre me dedico a algún proyecto puntual. Y para Di hola me tomé el último año.

-¿Cuál es la diferencia entre Di hola y tu primer libro #Chupaelperro (2016, Penguin Random House)? 

-El primero fue un libro directamente dedicado a mis seguidores. De hecho, el título es 100 por ciento una broma interna. El contenido muchas veces tenía relación con mis videos y solo mi audiencia lo entendía. Pero Di holafue el desafío de crear una historia que no necesariamente tuviera que ver conmigo. Yo soy irrelevante en el libro. Aunque creo que mis seguidores van a encontrar cosas que me identifican, quienes no me conocen van a leer simplemente una historia y si les gusta, les gusta por la historia y ya.

-Con dos libros publicados por las editoriales más grandes, ¿sentís que te ganaste el título de escritor?

-No, no me considero un escritor, no me considero nada. Creo que hay que ganarse el piso, siempre he pensado eso. De hecho, cuando me preguntan: ‘¿Qué eres?’. Y no sé… soy esto. Voy a Wikipedia y leo que en verdad soy un montón de cosas. Pero nunca me he sentido el título que me ponen. Youtuber, cantante, productor, músico, escritor. No lo siento. Lo veo proyecto por proyecto. En esta oportunidad, me interesó la literatura, me metí, aprendí. Posiblemente, si sigo sacando libros van a ser mejores. Pero ahora lo hice con todo lo que puedo y estoy feliz.

Feria del Libro, 2016. Hubo largas colas para verlo. / Martín Bonetto.

Feria del Libro, 2016. Hubo largas colas para verlo. / Martín Bonetto.

-¿Cómo esperás las críticas?

-Estoy ansioso de poder escuchar los comentarios. Es un producto que hice con mis manos, que no tiene nada que ver conmigo. A simple vista, no tiene ni mi cara en la portada. Es una historia totalmente diferente. Probablemente cuando empiece a llegar el feedback, me voy a obsesionar. Y voy a estar leyendo más de lo que debería. Pero disfruto todo.

“Di Hola”, de Germán Garmendia

-En 2016 estuviste diez horas firmando autógrafos en la Feria del Libro de Buenos Aires. ¿Cómo será esta vez?

-Será más controlado, sin dudas. En aquella oportunidad, dijimos ‘vengan los que quieran’ y fue incontrolable. Ahora, pediremos registrarse para poder contener la situación. Estaré en Argentina el 27 de octubre en la librería Cúspide del barrio de Recoleta.

-Hoy estás enfocado en el libro, tu siguiente pasó será crecer con la banda que tenés con tu hermano y apostás todo a la actuación. ¿Qué pasará con tus canales de YouTube?

-Mi mayor desafío todos estos años fue hacer diferentes cosas pero siempre sin dejar de lado YouTube. He visto a varias personas que, cuando empiezan a crecer, fácilmente dejan de lado sus canales. Y eso lo encuentro mal porque se pierde el contacto con las personas que te han visto crecer, que te han visto triunfar y también fracasar. Sería idiota de mi parte dejar las redes. Además, porque disfruto todos los días lo que hago. Hasta ahora no he encontrado un desafío que me haga alejar de YouTube.

-Para que ningún fan se preocupe, hay Germán en YouTube para rato.

-Sí. Creo que si alguna vez dejara mi canal, sería porque habría encontrado esa misma conexión con mis seguidores en otro lado. Esa sería la única condición.

-Quienes consumen tus videos fueron creciendo en estos siete años. ¿A quién le hablás hoy?

-Los chicos y chicas que están en la universidad, aunque hay de todo. Cuando empecé, eran niños de 13 a 17 años. Muy activos, con muchas ganas de comentar y seguirme por todos lados. Pero luego me empecé a dar cuenta de que esa audiencia fue creciendo. Aunque siempre me sorprendo: esta semana, una mujer de 50 años se me acercó, me abrazó como una madre y me dijo ‘te amo’. Cuando yo, en verdad, estaba esperando un saludo de su hija.

Está de novio con la también youtuber Lenay Chantelle.

Está de novio con la también youtuber Lenay Chantelle.

-Tenés más de 100 millones de seguidores en tus redes, sumando Facebook, Twitter e Instagram, ¿A qué cifra querés llegar?

-Nunca dejé que los números se me subieran a la cabeza. Claro que me gusta saber la cantidad, te reafirma que estás haciendo las cosas bien. Pero uno nunca asimila cuántos seguidores tiene en realidad. La vez que alcancé los 100 mil suscriptores, lo pensé. Ok, gracias, wow… Entonces, calculé: 100 mil personas caben en un estadio llenísimo. Y eso me dio miedo, aunque lo dejé de pensar y pasó.

-¿Cuáles son tus números hoy?

-Mi canal de YouTube #JuegaGermán tiene 30 millones y todos los días se subscriben 20 mil personas. ¿Hay tanta gente en el mundo?(Se ríe).

-Hace poco contaste que te sentiste acosado por tus fans. ¿Bajo la presión?

-Sí, esa fue la primera vez que hablé del tema porque me cambió la vida. Cuando estoy en el supermercado y se me acerca la gente no me cambia la vida. Sigo siendo normal: foto, elijo un tomate; foto, sigo caminando. Lo que me alegra la vida, no interfiere con mi día a día. Pero cuando se filtró donde vivía, ahí si llegué a un punto de colapso y quise reclamar. Es raro que tantas personas te entiendan pero dejaron de ir a la puerta de mi casa. Eran 500 personas a la semana que iban a golpear y, desde entonces, bajó a 10. Terminó siendo gracioso y aprecié el hecho de poder hablar directamente con las personas y sin necesitar filtro.

-Pareciera que en las redes mostrás todo de vos. ¿Qué te guardás?

-Mucho. Por ejemplo, hice pública mi relación con mi pareja (la también youtuber Lenay Chantelle). Es bonito compartirlo cuando estás enamorado. Pero son pequeños detalles lo que publico y eso es lo que me hace sentir que todavía tengo privacidad. Para los dos años subimos una foto, pero no fue la misma que tengo colgada en mi pared. Y esa parte de mí, se queda solo conmigo.

-Ya que nombraste a tu pareja, ¿soñás con formar una familia?

-Sí, soy un tipo normal que sueña con tener una familia. Mi miedo siempre ha sido estar lejos de los hijos y no poder vivir la paternidad por el trabajo. Pero tengo la suerte de poder hacer lo mío en cualquier lugar del mundo que tenga internet. Por lo que solo estoy esperando el momento correcto. Aunque creo que eso nunca pasa, así que quien sabe: puede ser hoy, mañana, en un año.

Fuente: Clarín, Fernanda Brovia