La mediocridad y sus dones

La primera novela de Mariano Díaz Barbosa - Por Carlos Marrero, especial para DiariodeCultura.com.ar.

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Díaz Barbosa (Buenos Aires, 1982), llega al lector con un muy buen trabajo de prosa, lenguaje y metáforas. “Es la historia de un pintor que al principio ni el mismo cree en su propio trabajo porque perdió cualquier encanto en lo que hacía.  Siente que su éxito tiene más de una cuestión marquetinera sobre su identidad de artista maldito.

Y, de repente, mientras se plantea crear un nuevo cuadro, en el que no está poniendo su alma ni nada por el estilo, le llega la notificación de la muerte de una antigua musa/amante. En el velorio conoce a una chica joven (Friné), la hija de la fallecida, quien por su personalidad le cambia por completo la perspectiva al protagonista que
lo lleva a un proceso de creación de una nueva obra de arte y también hacia una tensión que desemboca en una especie de catástrofe y de la que no es ajena esta muchacha”, comenta el autor al señalar que “es una trama omnipotente y rápida que requiere una cierta atención”.

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Novela de tres capítulos que editó Lacre, sello vanguardista del Grupo Editorial Insólitas, en España, donde Díaz Barbosa decidió que el personaje principal no tenga nombre y lo describe así,  “que con tanto resentimiento y caos a su alrededor terminó creyendo que podía volcar en su arte ese resentimiento.  Aún para eso se necesita una visión artística, una técnica donde a veces sale belleza de lo feo.

“Es un artista que de toda esa violencia crea una obra, pero lo trágico es que llega un momento que ni él se lo cree.  Entonces le da el valor que alguna vez tuvo para él y eso es lo doblemente trágico.  Ya ni acepta su propio resentimiento, el puede gruñir de una manera que lo lleva, me lo imagino a otro personaje (Óscar), como un tipo que las pasó todas con él.  Es la única persona que se la bancó, que no le fue fácil.  Es el que lo incentiva a hacer pero desgraciadamente llega a un punto que es parte de ese circuito armado que ya no tiene alma detrás.  Óscar, es terriblemente cruel con sus hijos, es su soporte emocional/artístico y nunca le criticó sus pinturas y Friné a pesar de decirle todo lo que no se atrevió nadie lo da vuelta como una media y lo incentiva”.

“En el deterioro de la personalidad de este artista él solo mantiene ese “don” para captar sensaciones, porque toda su personalidad está destruida y, lo único que le queda es esa posibilidad de ver el mundo y de manera oscura.  En el tercer capítulo el personaje que crea desde la médula, logra el arte auténtico porque se despoja de tanta presión”, concluye el autor.

Díaz Barbosa admite que su formación de escritor, narrador y poeta viene de ser lector. Le gusta y respeta cualquier forma de arte que genera una reacción violenta pero que sea hecho de manera honesta.  “Uno tiene que decir no sé, tengo que aprender”. Durante su adolescencia vivió en San Miguel de Tucumán.  Estudió Filosofía en la UBA y Cine en el CIEVYC.  Escribió guiones cinematográficos, reseñas y artículos para la revista Gramma, de la USAL, Itersecciones.psi y Baires Digital. Asistió al taller de Liliana Díaz Mindurry.  Publicó los libros de poesía “Para que
nada sea” (Textos Intrusos, 2013) y “Diáspora” (Ruinas Circulares, 2017) y el volumen de cuentos y relatos “La compañía de los hombres” (Textos Intrusos, 2014).

@camarrero1