Mark Axelrod: más allá de la literatura, humor con la literatura

Convocado por el Centro Pen de Argentina, junto con la Universidad de San Martin (UNSAM), el escritor y especialista en literatura inglesa y comparada brindó una conferencia sobre su libro “Borges's Travel, Hemingway's Garage: Secret Histories”. Por Eleonora Valentini*

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“Un gran novelista, muy innovador”, lo definió la escritora Luisa Valenzuela, presidenta del PEN, quien tuvo a cargo la presentación, mientras que la interpretación simultánea fue realizada por Jorge Zabaleta, vicepresidente de la misma institución.

Mark Axelrod es profesor de literatura inglesa y comparada en Chapman University y director del John Fowles Center for Creative Writing. Recibió dos veces una beca Leverhulme para Escritura Creativa del Reino Unido y, en tres ocasiones, el Premio Nacional de Escritura Alliance Française. Ha publicado cuatro novelas, una colección de cuentos cortos y tres libros de crítica. Como guionista, ha escrito dos libros de cine y más de veinte guiones y teleplays. Recibió recompensas de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, el Writers Guild of America, el Screenwriters Forum (Universidad de Wisconsin) y el Sundance Institute.

A partir de descubrir, en sus viajes, locales comerciales con nombres de escritores famosos pero sin tener nada que ver el rubro explotado con la literatura, decidió escribir una parodia de cómo habrían llegado a abrir dichos comercios.

Cuando estaba recién mudado a California, paseando por la ciudad, encontró una tienda que se llamaba “Borges’s Travel”, le tomó una fotografía y, luego, escribió una historia de cómo el escritor habría llegado a tener una agencia de viajes.

Seis semanas más tarde, viajó a un lugar llamado Santa Ana, en California y, allí, se encontró con “Hemingway’s Garage”, tomó otra fotografía y escribió otra historia de cómo el escritor habría llegado a poner un taller mecánico.

Después de eso, en cualquier lugar que visitaba, ya sea en América o Europa, encontraba negocios, hoteles o restaurantes con el nombre de escritores, compositores o pintores famosos.

Así, llegó a recopilar 150 lugares, que lo llevaron a escribir 5 libros con 50 fotografías y 50 historias. El primero de ellos fue “Borges’ Travel, Hemingway’s Garage: Secret Histories”.

“Uno solo necesita leer cuentos tan magníficos como ‘Tlön, Uqbar, Orbis Terius’ o ‘La muerte y la brújula’ o ‘Utopía de un hombre que está cansado’, para comprender que Borges, eventualmente, expandiría esos intereses artísticos por los viajes para convertirlos en algo menos metafísico y más lucrativo. Esto queda claro en una conversación que tuvo lugar en el café Tortoni, allá por el año 1973. En aquel entonces, Borges, el mayor de los dos, le recordó al más juvenil Cortázar: ‘Mejor admitámoslo: vender cuentos cortos no nos va a traer tiempos dorados. En cuanto a mí, siempre estuve fascinado por los viajes, especialmente en tierras exóticas y no puedo pensar en ninguna vocación mejor que convertirme en un agente de viajes’. A su vez, conociendo el interés de Cortázar por la música, especialmente el jazz, le recomendó que creara un trío de jazz que le permitiera ganar una buena suma de dinero para costear su retiro. Cortázar siguió el consejo de Borges y, después de escribir el cuento Axolotl, creó un grupo de jazz con el mismo nombre. Fue después de esta charla en el Tortoni que Borges fundó su agencia de viajes en su viejo barrio de Buenos Aires, entre las calles Guatemala y Serrano. Llamó a la agencia ‘La búsqueda de Averroes’ pero, pronto, lo cambió a ‘Viajes Borges’ porque demasiada gente confundía el nombre con una agencia para encontrar objetos perdidos. El negocio floreció y hasta ayudó a pagar varias de las publicaciones de los cuentos de Borges, incluyendo ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’ y ‘Las ruinas circulares’, ambos tienen componentes de viajes en sus textos. Poco después de que abriera la agencia el ‘bichito viajero’, le pegó mal a Borges y fue responsable, para muchos, de sus laberínticas incursiones que lo llevaron afuera y adentro del Aleph y de acuerdo con su internista el Dr Brodie fue responsable de muchos de sus extraordinarios cuentos”.

“Quién no hubiera esperado que Hemingway abriera un taller de reparaciones de autos. Qué otra cosa hubiera hecho un hombre de semejante fuerza física y un machismo tan desembozado. De hecho, fue Dos Passos quien le sugirió que abriera el garaje, ya que la idea coincidía con lo que llamó: ‘las uñas sucias de Hemingway’. Un buen mecánico es como Dios, capaz de resucitar lo inservible y transformarlo en algo útil. La idea de ser como un Dios fascinó al extraordinariamente egocéntrico Hemingway. La noción newtoniana de controlar el universo con sus propias manos, lo llevó a alquilar a los mejores mecánicos clásicos para empezar a trabajar en su taller. Su meta final era llevar al equipo al Indianápolis 500 y ganarlo. Los mecánicos que lo conocieron han dicho que su fracaso en esta carrera fue una de las principales razones que motivaron su suicidio”.

El escritor propone, de esta manera, un juego literario que recorre todos los géneros, con un giro autobiográfico donde mezcla, extraordinariamente, sus vivencias personales con un vuelo literario desopilante que surge de la observación de un escenario verdadero, sobre el cual, el autor trabaja la ficción basada en personajes reales, en este caso, escritores famosos, apelando al humor y utilizando el recurso de la parodia para lograr, en cada cuento, un relato ficticio pero a la vez verosímil, creándole al lector el deseo de que estas historias secretas sean ciertas aunque nunca hayan salido a la luz.

Si el arte imitara al capitalismo, se vería como el Viaje de Borges y el Garaje de Hemingway. Una “estética capitalista” que no tiene ningún tipo de relación con la idea, la verdad o la perfección y que se fundamenta más bien en conceptos como el producto y la comercialización del mismo, donde la recompensa es el dinero y lejos de la perfección degenera en corrupción.

Sin embargo, para aquellos que lamentan la prostitución de nuestra cultura “Borges’s Travel, Hemingway’s Garage: Secret Histories” ofrece una prueba definitiva de que el arte sigue vivo.

* Eleonora Valentini es microficcionista premiada por la Feria del Libro 2017. Dirige su propio blog: “La Magia del Caleuche”, distinguido por el diario Paper Blog de España. Autora del cuento “Psicomagia” publicado por la Revista Cronopio de Medellín Colombia. Ganadora del Concurso Literario Internacional “El Agua de las Emociones”. Completó, con éxito, el curso de verano sobre Periodismo Cultural de Adriana Muscillo en el Centro Cultural Borges. El presente trabajo resultó seleccionado en la categoría “Literatura” para ser publicado en Diario de Cultura.