Markaris: El fuego destruyó el archivo de Angelopoulos

El escritor griego lamenta la enorme pérdida del legado, notas y guiones del cineasta que inventó el plano secuencia, y aborda la actualidad política europea.

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Markaris nos confiesa que, a sus 81 años, le sigue encantando viajar (recibe innumerables premios y homenajes en muchos países). Un hombre con gran fuerza expresiva en sus gestos y en su voz, refleja así su rabia contra la corrupción, la ilegalidad, las injusticias, el populismo y los nacionalismos, la inmigración, la crisis, la insolidaridad… De todo ello habló en su casa de Atenas.

Usted estaba muy ligado a Theo Angelopoulos y era uno de la familia en su casa de Mati, el pueblo que más ha sufrido la tragedia del incendio. ¿Cómo vivió esas horas?

El dolor que sufrí con la muerte de Theo Angelopoulos fue indecible. Lo sigue siendo, hasta el punto de que no puedo ver sus películas. Todavía lloro. Estuve hace unos días en Milán, donde le dedicaron un homenaje. Hablé antes de la proyección de una de sus películas. Cuando comenzó, me salí de la sala. Diez días después de regresar de Milán ocurrió esta tragedia. Estuve angustiado porque sabía que en la casa de Theo Angelopoulos, muy cerca del mar, estaba la viuda, hijas y un nieto. Las llamé y no contestaban. Luego me llamó su hija Fojvi y me contó que salieron corriendo hacia el mar y se salvaron. Pero murió un amigo de la familia.

¿Qué recuerdos tiene de esa casa de su amigo Angelopoulos en Mati?

En verano trabajábamos allí y nos peleábamos. Era una bonita casa, con jardín. A mí me gustaba la luz, pero Theo bajaba las persianas porque prefería la sombra para trabajar.

Ahora se ha destruido totalmente y su archivo se ha quemado. ¿Qué significa para la cultura esta pérdida?

Es una terrible pérdida. Theo tenía allí todo el archivo. Cada vez que necesitaba algún apunte, alguna cita, recurría a su archivo, donde encontraba todo. Si la familia o algún estudioso quisiera escribir un libro sobre su obra, no podría ya consultar sus notas y escritos. Él escribía a mano y en ese archivo guardaba todo. Cuando rodó «El viaje de los comediantes», lo hizo sin guión, sino con solo apuntes, porque era la época de la Junta de los coroneles. Ya no existe ninguna de sus anotaciones.

La casa de Theo Angelopoulos destruida por el incendio que ha asolado la región de Ática
La casa de Theo Angelopoulos destruida por el incendio que ha asolado la región de Ática – AFP

Usted fue guionista responsable de algunas de las mejores películas de Angelopoulos. ¿Conserva algo de él en su archivo? ¿Tuvo alguna influencia en su estilo de narrar?

Por desgracia, no tengo nada.Él tenía todo en su archivo. Theo aportó al cine el plano secuencia (realización de una toma sin cortes durante bastante tiempo). Yo he adoptado ese método en mis novelas.

No quiere usted hablar del incendio de Mati, pero sí nos podría explicar por qué se ha llegado a esta situación de ilegalidad en la zona y sin plan urbanístico, lo que también ha contribuido al desastre.

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En 1832, cuando llegó el rey Otón I, Atenas tenía 12.000 habitantes. Atenas tiene hoy más de 4 millones de habitantes y la región de Ática, más de 6 millones. La gente que vino a Atenas después de la Segunda Guerra Mundial no tenía absolutamente nada. Lo perdieron todo después de la guerra civil. Su sueño era construir algo para su familia. Hacía una casa modesta y dejaba los hierros y el hormigón preparados para añadir un segundo piso para los hijos. Luego los políticos les decían en las campañas electorales: «Votadme y yo legalizo vuestra casa». Eso era la mentalidad y se ha generalizado. Pero una cosa es el pobre desesperado que se veía obligado a construir una modesta casa, y otra cosa es el rico que ha hecho una gran casa en medio de lo que era un cauce de un torrente. Eso es una vergüenza. La culpa es del Estado. Y la ilegalidad ha continuado hasta hoy. El último en condonar esa ilegalidad en la construcción de casas ha sido el actual ministro de Economía George Stathakis.

Se habla siempre de la corrupción griega, pero esa práctica se ha extendido como mancha de aceite también a otros países.

Sí, ahora la corrupción se ha extendido a todos los países y la vemos también en compañías alemanas como por ejemplo Siemens, Volkswagen… Vivimos un mundo en el que el único valor que se reconoce es el dinero.

¿Se puede cambiar esa mentalidad? ¿Qué papel debe jugar en ello la cultura y la educación?

En los años en que no existía la Unión Europea y los países se peleaban entre sí hubo dos guerras mundiales. A esos países les unió la cultura europea. Había un equilibrio entre cultura y educación, política y economía. Luego, a la cultura y educación la dejaron en un ángulo, y la política la pusieron al servicio de la economía. Por desgracia, se ha perdido ese equilibrio necesario y se han olvidado los valores.

Ante esa falta de valores, crecen los nacionalismos y los populismos. ¿Le preocupan?

Muchísimo. En Europa la democracia liberal la hizo la clase media, que ahora se está hundiendo. Este peligro es muy grande para la UE. Vemos que a países como Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia les falta la base de la clase media, y ahí crecen especialmente el populismo y nacionalismo. Cuando la gente está desesperada, no tiene la cabeza clara para pensar y es campo abonado para los populismos.

«Vivimos un mundo en el que el único valor que se reconoce es el dinero»

¿Llegará algún día Europa a afrontar el problema de la inmigración de forma solidaria?

Italia, Grecia y España se están tragando el peso de los inmigrantes y los demás países no quieren saber nada. Los países mediterráneos sufrieron gran presión de Europa durante la crisis para que siguieran el camino de la austeridad. Ahora vemos que no existe esa misma presión hacia Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia para que acojan inmigrantes. Estos países tienen gran relación con Alemania, porque eran parte de su imperio, y no con naciones del sur, que son interesantes para ellos solo para hacer turismo.

Grecia ha sido el país que más sufrió con la crisis y con la austeridad impuesta por Bruselas. ¿Cómo ven hoy los griegos a la Unión Europea?

Después de la gestión de los radicales de izquierda, los griegos no tienen ninguna confianza en el sistema político y dicen: «Todos los políticos son iguales». Yo creo que no se puede culpar solo a la Unión Europea y a Alemania de todos nuestros males. En los años ochenta y noventa nos llegó mucho dinero de la UE, y Grecia no lo aprovechó. Se gastó muy mal y se repartió con clientelismo.

¿Cómo escritor usted sigue, como especialista que es de Brecht, el método brechtiano de ver las cosas con distancia, como espectador, para reflejar mejor la realidad como es. ¿Cómo ve la Europa de hoy?

La clase media tiene que reaccionar. Si no, se acaba en manos de los nacionalismos y de los populistas. Y eso es la catástrofe para Europa. Eso me da mucho miedo.

No lo veo muy optimista, señor Makaris.

Yo digo como el filósofo alemán Heiner Müller: «Ser optimista es simplemente tener falta de información».

Fuente: ABC – Ángel Gómez Fuentes