“Personas que quizás conozcas”

Virginia Feinmann presentó su nueva creación - Por Carlos Marrero, especial para DiariodeCultura.com.ar

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Los lectores se reconocerán, seguramente, en algunas de las situaciones que describe en cuarenta historias breves.

Virginia Feinmann (Buenos Aires, 1971), con su cabellera enrulada, vivaces ojos, con esa ternura y simpatía que la caracterizan agradeció a cada uno de quienes se acercaron a la presentación de “Personas que quizás conozcas”,  que editó Emecé.

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En tanto que Mariano Quirós, escritor chaqueño y la cordobesa Nilda “Tununa” Mercado, escritora feminista y periodista, con sus consideraciones, le dieron un marco de calidez a una noche llena de emociones en  Dain Usina Cultural de la calle Thames al 1900, en Palermo.

M –Tenés un poder de observación y sensibilidad que te permiten tratar los temas
cotidianos…
V –Es que me gusta narrar desde el detalle. Usando objetos, por ejemplo. Cuando la protagonista, que es militante de una opción popular, rivaliza con una señora de Recoleta para captar el voto del kiosquero, compra un chocolate grande para compartir con sus compañeros y la señora compra botellitas bombón con licor, envueltas en papel metalizado, un consumo individualista y snob. Durante la cena de Navidad, quiere sacarle la mayonesa a las alcaparras y las enjuaga, pero al servirlas sueltan agua sobre el pionono. Para mí esa es una forma de decir que se arruinó la noche, se aguó la fiesta. Después ella está por separarse de su marido, y ya argumentaron  mucho y nada funciona.

Así que se va, pero de pronto recuerda que el día anterior compró fósforos, una caja de 400, y no quiere que duren más que ella. “Vas a prender el calefón para bañarte después de estar con una mina”, le dice a su marido. “Vas a prender la hornalla para hacerle un café a ella”. Entonces deciden probar hasta que se terminen los fósforos. La esperanza está cifrada en una caja de 400 fósforos. La realidad está llena de objetos que sirven para contar historias.

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M –Valoro tu capacidad de redacción por lo corto o mejor dicho por lo justo que escribís, tarea nada fácil.
V –Me gusta el formato del microrrelato o de los textos breves. Lo hacía Monterroso, ahora lo hace Millás en España y Ana María Shúa en la Argentina. En Estados Unidos hay una corriente que se llama “sudden fiction”, o ficción súbita, que es fascinante. Son textos que posan la mirada casi en una sola cosa, pero con eso cuentan algo muy profundo y universal. La brevedad, además, me ayudó para difundir los relatos por las redes, donde todos estamos con el pensamiento más fragmentado, apurados.

M –Sos una persona comprometida con lo social, la militancia aparece un par de veces en el libro…
V –Me gustaría ser todavía más comprometida con lo social. Digamos que a veces puedo hacer algo y otras simplemente lo sufro. Creo en un país que redistribuya equitativamente su ingreso, que fomente el empleo y la producción nacional, donde el Estado garantice la educación, la ciencia, que ejerza la soberanía económica, en fin. Son ideas que a muchos les producen alergia. No quieren escuchar hablar de un Estado que intervenga, ni les gusta que los sectores desfavorecidos tengan derechos como ellos. Pero yo espero que ahora, a la vista de los resultados que produjo la política contraria, el neoliberalismo, vuelvan a pensarlo. Porque ellos también se
vieron perjudicados.

Resultado de imagen para virginia feinmannM –¿Cuánto hay de vida real y cuánto de ficción?
V –Hay mucho de mi vida, transformado en ficción. No sé cómo explicarlo. Con un hecho real, que puede ser algo tan tonto como ir a comprar unos sorbetes para la rehabilitación de mi papá o que mi novio se olvidó un cinturón en mi casa, armo toda una historia, que no es real. Por ejemplo, es cierto que un chico me robó el celular en Junín y Tucumán, pero no es cierto que a partir de eso me enamoré de él y lo busqué por toda la ciudad. Son relatos armados. Si fuera mi vida real, sería muy aburrido.

M –El título del libro aparece en la página 95, en el capítulo “El algoritmo de facebook”…
V –“Personas que quizás conozcas” (el título del libro) es una sugerencia que te hace facebook para que te contactes con otros. Está basada en una fórmula de inteligencia artificial, un algoritmo compuesto por variables como tus clicks, tus consumos, tus emails y otros que no conocemos. A partir de eso el facebook elige mostrarte unas cosas y no otras, y te sugiere gente. Es una función muy perturbadora porque es demasiado exacta. La mayoría de las veces se trata de alguien que sí conocemos. O peor, que deberíamos conocer.

En mi libro la protagonista ve diariamente la imagen de una mujer. El facebook le dice que quizás la conozca. El único contacto que tiene en común con ella es su novio, con quien chatea todas las noches. ¿Entonces él también chatea con ella? Seguramente el algoritmo entiende, con razón, que si una misma persona tiene tanta interacción con otras dos, esas dos tienen que conocerse. Tienen mucho en común, ¿no? Así, en realidad es facebook el que le avisa a la protagonista que su novio la engaña. Es el algoritmo. Y ella le reclama: “Algoritmo, no seas más humano que nosotros, más inteligente que yo, más valiente que él”.

Virginia Feinmann: fue, y ocasionalmente vuelve a ser, periodista, traductora, editora, docente y  librera. Publicó ficción breve en el suplemento literario de Página/12 y en las revistas Letras Libres, La Granada, La Gaceta y el Coloquio de los Perros.  En 2016 apareció su primer libro,

Toda clase de cosas posibles, por el sello independiente Mulita.  Varios de sus  microrrelatos, de fuerte circulación en las redes sociales, fueron adaptados para radio, teatro y espectáculos de narración oral.

Fotos: Paula Conti
@camarrero1