El Ateneo Grand Splendid: Una tarde en la librería más linda del mundo

A diario llegan combis con turistas para conocer el edificio centenario. Y compran pilas de libros.

Ciudad - Librería El Ateneo Grand Splendid, elegida como la librería más linda del mundo.
08-01-2019
Foto: Fernando de la Orden

Francés, portugués, inglés, chino. Esas lenguas (y otras) tararean por los pasillos de la Librería El Ateneo Grand Splendid de la avenida Santa Fe. También la música de las tonadas latinoamericanas y del castellano de España. Porque el viejo teatro que hace 19 años mutó en librería se volvió un ícono porteño. Los turistas van al Obelisco, claro, visitan Puerto Madero, bailan en una tanguería, se anotan en la visita guiada por el cementerio de la Recoleta y no se pierden, ni locos, la librería argentina que se hizo famosa en el exterior.

Diariamente, recorren avenida Santa Fe, entre Callao y Riobamba, las combis. Muchas frenan en la misma entrada del edificio. Es lunes al mediodía, se abre la puerta de uno de esos vehículos y ahí vienen los turistas, ansiosos, como si bajaran de un crucero en puerto nuevo. En la casa de Santa Fe 1860 juran que cada fin de semana unos 5.000 viajeros se acercan. Hay tantas ráfagas de fotos como cantidad de libros. Y, lo mejor, aquí hay estímulo para la alicaída industria editorial.

Anderson, un brasileño de San Pablo que termina su paseo por el viejo teatro reconvertido, es el mejor ejemplo. Acaba de comprar, acompañado por su esposa, ¡21 libros! Ante la consulta de este cronista, escanea con los ojos el salón de entrada de la librería, y suelta: “Me cuesta volver a la calle”.

El “fenómeno” El Ateneo volvió a ser noticia esta semana. En la web de National Geographic, Brian Clark Howard la definió como“la librería más hermosa del mundo”. El periodista destacó una “iluminación suave, con detalles que muestran lo mejor de la artesanía de principios del siglo XX”. Y agrega: “La extensa tienda está ubicada en un antiguo teatro hermosamente conservado. Solo que en lugar de bailarines y cantantes de tango, las estrellas son ahora las palabras impresas”.

Selfies. Un ritual con el que cumplen los visitantes. / Fernando de la Orden

Selfies. Un ritual con el que cumplen los visitantes. / Fernando de la Orden

Ya en 2008, el diario británico The Guardian la había ubicado en segundo lugar entre las librerías más lindas del planeta detrás de la Boekhandel Selexyz Dominicanen en Maastricht (Holanda) y por encima de la bellísima Librería Lello, en Oporto (Portugal), elegida en 2016 para el lanzamiento de Harry Potter y el Niño Maldito.

El edificio Grand Splendid fue testigo de infinitas historias y secretos. En 1919 se inauguró como teatro, luego se convirtió en Radio Splendid y en 1926 pasó a ser la discográfica El Nacional Odeón, sede en la que se grabaron algunos clásicos del tango. Entre 1964 y 1973 volvió a ser teatro. Y tuvo su etapa como cine emblemático de Buenos Aires hasta que las puertas se cerraron, en 2000, tras diferentes ciclos de crisis económica. Al poco tiempo, la cadena El Ateneo se quedó con el edificio y lo transformó en la librería más grande de América Latina con 500.000 títulos –entre libros, CDs y DVDs– repartidos en 2000 metros cuadrados.

Ese cuerpo de teatro en tres plantas –tapizado con libros y relieves dorados– preserva los viejos palcos: lugar ideal para sentarse a leer tranquilo y sacarse la selfie glam. En el fondo de la planta baja, la cafetería. Décadas atrás era el escenario. “Estás sentado en el lugar en que tocó Aníbal Troilo y cantó Gardel”, se entusiasma Juan Pablo Marciani, vocero de la librería. El fondo de ese sector lo pone el inmenso telón rojo borravino. La cúpula, otra maravilla: fue diseñada por Nazareno Orlandi y presenta una gran pintura alegórica por la paz tras la Primera Guerra Mundial (1919). En el subsuelo, al que se accede por escalera mecánica, está la disquería, el sector de libros infantiles y los depósitos donde antes estaban bambalinas, la sala técnica y la enfermería.

Los textos que exploran el feminismo están muy solicitados. Y Gabriela Fernández Cueva, que vino de Chile, da cuenta de esa actualidad:se lleva Deshacer el género (Judith Butler) y Lo Femenino. Una revolución sin fin (Gérard Pommie), cuya tapa color rosa se ilustra con una mujer con la gorra del Che Guevara. “Acá se consiguen títulos a un mejor precio que en Santiago”, confirma.

En el fondo, el enorme telón y la cafetería / Diego Waldmann.

En el fondo, el enorme telón y la cafetería / Diego Waldmann.

Julia Edwards, una californiana de 65 años, camina entusiasmada por los pasillos, con su marido. El lleva en las manos una biografía de Evita. “Esta tarde vamos al Cementerio de la Recoleta”, adelanta Julia y antes de la consulta puntual agrega: “Estoy asombrada por la arquitectura de este lugar”. Claudia, empleada bancaria que reside en Santiago de Chile, ya parece una fan. Dice: “Cuando vine ayer me encantó, por eso volví hoy; necesitaba más tiempo para recorrerla”.

Hay libros de arte, de arquitectura, de decoración y textos visuales en español y en otros idiomas, desde la literatura exquisita hasta los atrapantes recorridos fotográficos por la Patagonia y otras regiones del país. También, un sector de Harry Potter.

La fama que cobró este teatro con libros también sabe de visitas ilustres: en la última cumbre del G20 en Buenos Aires, en diciembre,lo recorrieron los presidentes Emmanuel Macron (Francia) –quien dialogó con escritores argentinos y fue ovacionado por los cholulos–, Giuseppe Conte (Italia) y Recep Tayyid Erdogan (Turquía). En distintas ocasiones, hubo paseos de personalidades como los Premio Nobel José Saramago (1922-2010), el peruano Mario Vargas Llosa y la best seller española Rosa Montero.

Un espacio porteño que conjuga historia, literatura, turismo y que, además, se volvió uno de los lugares más “instagrameables” de la Ciudad.

Fuente: Maximiliano Kronenberg, Clarín.