Yuval Noah Harari: ¿Qué haremos si China produce súper humanos?

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Autor de “21 lecciones para el siglo XXI”

Perspectivas. El escritor aborda el impacto del desarrollo tecnológico y las biotecnologías en la vida cotidiana, y sus implicancias éticas. Foto: Diego Waldmann

Es profesor de Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, pero cultiva cierto aire de profeta agnóstico, capaz de vaticinar qué nos espera a los seres humanos en las próximas décadas, en medio de la ola de una revolución tecnológica nunca antes experimentada por la humanidad. Sus libros previos, Homo Deus y Sapiens cuentan con la devoción de millones de lectores, entre ellos, personalidades como Bill Gates, Barack Obama, Mark Zuckerberg o el Nobel Kazuo Ishiguro, entre otros nombres eminentes. Ahora, Yuval Noah Harari la emprende contra la tranquilidad de los que creen que el futuro es inevitablemente promisorio con su nuevo ensayo, 21 lecciones para el siglo XXI (Debate). En él aborda cuestiones como la ética, la libertad, el impacto de la informática y las biotecnologías en la vida cotidiana, Dios, el terrorismo, la justicia, las inmigraciones, la posverdad y hasta la meditación transcendental.

-Señala que corremos el riesgo de quedar prisioneros de los dictados de tecnologías cuyos avances son cada vez más acelerados, lo cual podría generar que millones de personas queden fuera del sistema económico. ¿Cómo enfrentar esa amenaza?

-Debemos actuar tanto en el nivel nacional como en el global. En el nivel nacional, la clave es reentrenar y apoyar a la gente. Como los viejos trabajos van a desaparecer, se crearán otros nuevos, pero la mayor parte de los nuevos empleos probablemente demandarán altos niveles de experiencia y creatividad, y los nuevos trabajos también cambiarán rápidamente y se desvanecerán. Por lo tanto, la gente necesitará reentrenarse y reinventarse no sólo una vez, sino muchas veces. Supongamos que usted es un camionero de 40 años, y en 2040 pierde su trabajo debido a un camión que se maneja automáticamente. Por lo tanto, dedica dos años a estudiar yoga y se reinventa como un profesor de yoga. Pero diez años más tarde, los profesores de yoga se vuelven prescindibles porque las computadoras equipadas con sensores biométricos pueden enseñar yoga mucho mejor que cualquier ser humano. Entonces debe reeducarse nuevamente, esta vez para ser un diseñador de mundos virtuales. Este trabajo probablemente desaparecerá también dentro de una o dos décadas.

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-¿Entonces, qué hacer?

Los gobiernos deberán intervenir y ayudar a la gente durante los difíciles períodos de transición. Tanto proveyendo generosos seguros de desempleo y financiando los cursos de reentrenamiento. Así como en el siglo XX, los gobiernos establecieron sistemas de educación masivos para los jóvenes, en el siglo XXI deberán establecer sistemas masivos de reeducación para adultos. Sin embargo, muchos gobiernos no podrán hacerlo. Entonces tendremos que crear una red de asistencia global para proteger a los humanos contra los shocks económicos que probablemente producirá la Inteligencia Artificial. La automatización creará una nueva inmensa riqueza en los centros hi-tech como Silicon Valley, mientras que los efectos más nocivos se sentirán en países en desarrollo como Honduras. Habrá más trabajo en el área de software para ingenieros en California, pero menos oportunidades laborales para trabajadores textiles y camioneros hondureños. El gobierno hondureño no tendrá los recursos para reentrenar y asistir a sus ciudadanos. ¿Entonces los gobernantes americanos elevarán los impuestos de los gigantes hi-tech en Silicon Valley para financiar el reentrenamiento de los hondureños desempleados? Es altamente improbable. Tenemos ahora una economía global, pero las políticas son nacionales. A menos que encontremos una solución a las disrupciones provocadas por la Inteligencia Artificial, países enteros podrían colapsar y el caos, la violencia y las olas migratorias resultantes desestabilizarán al planeta entero.

-Usted escribe: “La humanidad constituye en la actualidad una única civilización y problemas como la guerra nuclear, el colapso ecológico y la disrupción tecnológica solo pueden resolverse a nivel global”. ¿Qué medidas habría que tomar para resolver estos problemas que señala?

-La humanidad enfrenta ahora esos tres grandes desafíos que señalo en mi libro. Son desafíos globales por naturaleza y no pueden ser resueltos por cada país de manera autónoma. El gobierno de la Argentina no podrá proteger a su país de la guerra nuclear o el calentamiento global, a menos que coopere con los gobiernos de China, Estados Unidos, Rusia y otros numerosos países. Del mismo modo, si temés por el potencial disruptivo de la Inteligencia Artificial y la bioingeniería, no podés esperar que el gobierno argentino regule estas tecnologías sin ayuda. Supongamos que la Argentina prohíbe la producción de sistemas de armas autónomos y la producción de bebés desarrollados con ingeniería genética. ¿De qué sirve eso si Estados Unidos produce robots asesinos y China súper humanos genéticamente mejorados? Muy pronto, la Argentina se verá tentada de quebrar sus propias restricciones, por temor a quedar rezagada. Dado el inmenso potencial de estas tecnologías disruptivas, podrán ser reguladas sólo a través de la cooperación global.

-Afirma que el poder de los algoritmos es altamente invasivo y que la tecnología de la información y la biotecnología modificarán la configuración del Homo Sapiens en el próximo siglo. ¿Estamos yendo hacia un futuro distópico?

-La doble revolución en biotecnología y en tecnología de la información nos dará poderes divinos de creación y destrucción. Pero la tecnología no nos aclara cómo debemos usarla. En el siglo XX, algunas sociedades usaron los poderes de la electricidad, la radio y los trenes para crear dictaduras totalitarias mientras que otras sociedades usaron los mismos recursos para crear democracias liberales. La biotecnología y la infotecnología pueden también ser usadas para crear distintos tipos de sociedades muy diferentes entre sí. No creo que sea inevitable que éstas nos conduzcan a dictaduras digitales.Eso es sólo una posibilidad. Y si no te gusta esa posibilidad, todavía podés hacer algo para evitarlo.

Plantea que vivimos en una época en la que se hackean seres humanos. ¿Cuáles serían los procedimientos que se aplican desde el poder para condicionar nuestras conductas y pensamientos?

-Actualmente hay muchísimo material sobre el hackeo de computadoras, pero verdaderamente estamos entrando en la era de hackear seres humanos. Para hacerlo, se necesitan dos cosas: un montón de poder informático y una gran cantidad de datos. Especialmente, datos biométricos. No información sobre adónde voy y lo que compro sino datos sobre qué está sucediendo dentro de mi cuerpo y de mi cerebro. Hasta ahora, nadie había tenido suficiente poder informático y suficientes datos para hackear humanos. Incluso si la KGB te espiaba cada minuto de cada día, carecía del conocimiento biológico y las computadoras necesarias para hackear los procesos bioquímicos que dan forma a tus deseos y decisiones. Pero los avances en neurología y la ciencia informática están haciendo posible ahora que los gobiernos y las corporaciones puedan hackear humanos, y una vez que pueden hacer eso, están en condiciones de manipular y controlarnos más de lo que nunca antes han podido. Si no estamos alertas, el resultado podría ser el surgimiento de una dictadura digital.

-Compara la Biblia con “Harry Potter”, señalando que ambos son ficciones y que siempre hemos vivido bajo el imperio de la posverdad, porque nos alimentamos de noticias falsas, sean estas informativas o relatos bíblicos. ¿No teme ser acusado de blasfemo?

-La idea de que la religión es una invención humana es una idea muy antigua. Incluso la mayoría de las personas religiosas lo aceptan, cuando se trata de otras religiones. Así, los judíos ortodoxos le dirán que todas las religiones en el mundo son ficciones, menos el judaísmo. La noticia de que Jesús era el hijo de Dios y qwesdxcue se levantó de entre los muertos fue una noticia falsa. Pregúntele a los cristianos y dirán que todas las religiones son ficciones, excepto el cristianismo, y que la noticia de que Mahoma fue visitado por el arcángel Gabriel que le reveló el Corán es también una noticia falsa.

Harari Básico

Yuval Noah Harari (1976, Kiryat Atta, Israel) es un historiador y escritor doctorado en la Universidad de Oxford, Inglaterra, y especialista en historia medieval y militar. Es profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén. En el año 2014, publicó “Sapiens: de animales a dioses: Una breve historia de la humanidad”, que fue traducido a 30 idiomas y consiguió fama internacional. El texto repasa la historia de la humanidad, desde el principio de la evolución del Homo sapiens, en la Edad de Piedra, hasta las revoluciones políticas del siglo XXI. Sapiens cobró notoriedad primero en Israel y después en Europa. Dos años más tarde, publicó “Homo Deus: Breve historia del mañana”. Su nuevo libro, “21 lecciones para el siglo XXI”, es un ensayo que va de los efectos de la disrupción tecnológica a la posverdad. Harari es vegano y vive con su marido en un moshav cerca de Jerusalén.

Fuente: Carlos A. Maslatonc – Clarín.