Galerías de arte más profesionales, suman áreas innovadoras para mantener vigencia

Hay unas 296.000 galerías de arte en el mundo. El 40% vende menos de u$s 500.000 al año. Otro 40% vende hasta u$s 10 millones y solamente un 4% supera ese monto

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Las principales intermediarias entre el artista y el coleccionista o comprador de arte siempre han sido las galerías. Históricamente, su actividad era simplemente exponer y vender obras de artistas que realizaban exposiciones o vender aquellas obras de propietarios que querían desprenderse de ellas.

Generalmente no hacían catálogos, o eran simplemente un pequeño papel con un listado de las obras en exposición. Las muestras duraban solamente quince días y también se exponían y vendían obras que consignaban mercaderes o galerías europeas para ser vendidas en un mercado floreciente, como era el de Buenos Aires en el principio del siglo XX (1901-1929).

La gran galería era Müller. Un comerciante alemán que recién con la Primera Guerra Mundial y ante la imposibilidad de importar obras de Europa, comienza a comercializar y exponer a artistas locales. Sus grandes figuras eran Fader, Quirós y Ripamonte.

Luego, en la década del 30 y ante la crisis mundial, logra traer exposiciones de Picasso (sin éxito alguno), Degas y de grabadores alemanes y holandeses con Durero y Rembrandt.

Son muy pocas las galerías que permanecen en el tiempo, en Buenos Aires son solamente cinco aquellas que tienen más de cuarenta años de vigencia y cada vez es más profesional la actividad.

Ya no alcanza con realizar exposiciones. La tarea es más compleja y se necesita fuerte inversión y profesionalidad. Cuando se abre la galería Velázquez, en la calle Maipú (hoy casa de remates Bullrich), el edificio estaba pensado especialmente para galería e incluso tenía talleres para que trabajaran artistas además de una gran superficie de depósito y exposición.

Otro tanto ocurría con Witcomb, que estaba en Florida entre Córdoba y Viamonte, ambas fueron las líderes entre los años 1940 y 1980. En 1976 había 150 galerías en la Ciudad de Buenos Aires pero hoy son menos y la actividad es inferior.

Se estima que en el mundo hay 296.000 galerías de arte, el 40% vende menos de u$s 500.000 al año. Otro 40% vende hasta u$s 10 millones y solamente un 4% supera ese monto.

La líder es Gagosian con ventas anuales superiores a los u$s 1000 millones y con más de diez sedes en todo el mundo. Wildestein fue la líder durante muchas décadas y fueron los antiguos maestros y los impresionistas, el corazón de su negocio. Estaba en París, Londres, Nueva York y también en la Argentina, en lo que era el barrio de las galerías en el área de Av. Córdoba, Florida hasta Av. Corrientes.

Hoy una galería necesita al menos 10 personas en su staff para desarrollar su tarea principal que es la promoción de sus artistas y de las obras que atesora. La mayoría de las galerías en el mundo no cuentan con más de tres empleados con lo cual deben tercerizar la mayoría de sus actividades.

¿Qué debe tener una galería de arte en el mundo actual para permanecer y tener vigencia? Primero, debe contar con un departamento de prensa, que debe ocuparse en especial de las redes sociales, ya que los diarios y revistas ya casi no se ocupan de las exposiciones y de los temas de artes visuales.

En segundo lugar, un área de diseño para realizar no sólo catálogos de sus artistas sino también libros sobre ellos y sus obras. También necesita un área contable que no sólo cumple las obligaciones fiscales de la empresa, sino también la de sus artistas representados.

Por otro lado, se necesita un área de montaje que transporte y ponga en valor las obras en distintas muestras y locaciones; y un área de investigación que catalogue las obras que se ofrecen y comercializan, que implica una fuerte inversión en libros y material de hemerotecas. Siempre hay un tercero que colabora, en este caso es la extraordinaria Fundación Espigas la que cumple el rol en el país.

Las galerías necesitan además tener un área de restauración y puesta en valor de aquello que se ofrece. El 90% de las obras necesitan limpieza y barniz luego de una década.

También debe contarse con un departamento de exportación, para realizar los trámites ante las autoridades fiscales y aduaneras. Antiguamente las galerías tenían departamento de enmarcado y hasta alquilaban los mismos a los artistas. Esto ya no ocurre y se terceriza esa actividad.

Por último, es imprescindible que las galerías tengan un departamento de ventas que concrete las operaciones. La función de estos locales es dar valor agregado a las obras que comercializa, por lo tanto ahí debe enfocar su actividad.

Hay que tener en cuenta que los resultados son siempre a mediano plazo y la primera década de una galería no genera utilidades pero luego comienzan a aparecer.

Fuente: Ignacio Gutiérrez Zaldívar, El Cronista