Presentaron una escultura hecha con las partes de una camioneta trafic como la que hizo volar la AMIA

El artista Tomás Espina (Buenos Aires, 1975), reconocido por sus obras realizadas con pólvora quemada, presentó en el Espacio de Arte de la AMIA una serie escultórica que conforma un abecedario, realizado con las partes de una camioneta Trafic similar a la utilizada para perpetrar el atentado terrorista de 1994, conformando una suerte de stencil casi inútil con el que evidencia la imposibilidad del lenguaje para expresar el dolor.

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El gesto artístico no está exento de polémica: en la misma sala en la que las letras del abecedario -modeladas sobre vidrios, capó, techo o puertas- cuelgan de la pared, se encuentran los restos de la Renault Trafic, como un elemento más de la instalación, un esqueleto prácticamente destruido que remite al mayor acto terrorista de país que dejó 85 víctimas el 18 de julio de 1994.

“Me invitó Elio Kapszuk, director del espacio de arte AMIA y curador de la muestra, a trabajar sobre la idea de una Trafic, pero no quise hacer una intervención artística sobre la camioneta ni tampoco una obra conmemorativa. Entonces empecé a pensar que aún no existen las palabras para expresar lo que pasó en la Amia”, explicó Espina.

“Por otra parte -prosiguió el artista-, el arte no puede pedir justicia, no es un mensajero. Quise diluir la imposición de un mensaje. El arte es un acto de afecto. Y en toda muerte hay algo del no poder decir. Por eso armé esta herramienta con las letras de las palabras que no se pueden decir”, señaló.

Según cuenta Espina, buscó que esta obra “no tenga que ver con la memoria, o con el pasado, sino con el presente y la posibilidad de un futuro. Este abecedario es en cierto modo un lugar utópico, quise un lugar que se catapulte al futuro. Un abecedario, para decir que hay algo que no se puede decir”, agrega el artista.

La idea de esta exposición surgió en diciembre del año pasado, cuando se conoció la difusión de un documento emitido por la Unidad Fiscal para la Investigación de la causa AMIA que confirmó el hallazgo de evidencia que corrobora la hipótesis de la Trafic blanca en el atentado.

A partir de esta premisa Espina trabajó en una exposición tan breve como potente: de un lado de la sala, sobre la pared, tres hileras de grandes letras, de la A a la Z, modeladas sobre los distintos trozos de metal del utilitario y que denomina “stencils” y del otro, la carrocería, un elemento más de la exposición, destruido, desmantelado, en ruinas.

“El stencil es un elemento de denuncia popular, todo el mundo lo puede usar, puede aparecer en cualquier lugar del espacio público. Y por eso lo elegí. Desarmé la Trafic y con esos trozos de metal hago estos stencil bastante inútiles porque son muy pesados, difíciles de manipular. Si uno los tratara de aerosolear, las letras no aparecerían nítidas”, cuenta el artista sobre el proceso de trabajo.

“Pintar con plantilla es una de las primeras técnicas gráficas en la historia de la humanidad, pero hoy carga con una fuerte connotación por su utilización en el arte callejero y la protesta social”, agrega por su parte Elio Kapszuk, director del Espacio de Arte AMIA y curador de la muestra.

La realización de cada uno de estos stencils estuvo a cargo del escultor Ernesto Sotera, acostumbrado a trabajar en chapa. “En el transcurso de este trabajo ocurrió un accidente que fue un acierto. Decidimos calar las letras, no con una caladora sino con una soldadora, entonces el material de la chapa y la pintura se empezaron a derretir y quedaron las impresiones del fuego, del humo. Empezó a aparecer una carga de violencia que también está implícita en lo que pasó. La bronca, la violencia, apareció en un gesto azaroso”, relata Espina.

Ocurre que este artista está acostumbrado al hollín, ya que es reconocido por sus dibujos realizados con pólvora quemada, tanto es así que en el año 2009, en la feria arteBA se alzó con el ya desaparecido Premio Petrobras por su obra “(Habitación quemada) La furia de Leucade”, una instalación que consistía en una habitación enteramente quemada, pisos y paredes cubiertos de hollín iluminada tan sólo por una pequeña lámpara de 25W, un espacio violentado por un incendio.

“En esta apareció el hollín por accidente”, recalca Espina sobre la obra en la AMIA que se presenta a pocos días de que se cumpla el 23 aniversario del atentado.

Para Kapszuk, la decisión de convocar a Tomás Espina fue natural, ya que su labor artística aborda, entre otras cosas, la transformación conceptual de elementos simbólicos y la utilización de materiales agresivos e inestables como la pólvora, el hollín y la carbonilla.

“Transformar la muerte y la violencia en palabra es todavía una ilusión. Antes, está la necesidad que tenemos de poder enunciar, de decir aquello que, 23 años después, se nos sigue negando: la Justicia”, opinó Kapszuk.

La muestra “Trafic” se podrá visitar de lunes a jueves de 10 a 19 y los viernes de 10 a 16, con entrada gratuita, en el espacio de Arte AMIA, Pasteur 633, en el barrio porteño de Once.