Recuperaron en Uruguay un cuadro de Murillo robado hace 35 años de un museo de Rosario

Es una pintura del siglo XVII valuada en 1 millón y medio de dólares. Una banda integrada por exmiembros de la Triple A se la había llevado en un golpe comando. Ahora estaba en manos de una organización narco de Uruguay que planeaba venderla.

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El 30 de octubre de 1983, Raúl Ricardo Alfonsín arrasaba en las elecciones presidenciales y encendía las luces de la democracia tras la larga noche de la última dictadura militar en la Argentina.

No se habían acallado los ecos de la resonante victoria del radical en las urnas cuando, tres días después, un grupo comando, paramilitares en retirada, irrumpieron en el museo Firma y Odilo Estévez, de Rosario, y se llevaron cinco valiosas obras de la colección, tesoros del arte europeo de los siglos XVII y XVIII. El botín, calculado en unos diez millones de dólares de la época, incluía cuadros de Goya, El Greco, Ribera, Sánchez Coello y Murillo.

El 28 de octubre de 1995, Retrato de doña María Teresa Ruiz de Apodaca y Sesma, de Francisco José de Goya y Lucientes, el mítico pintor y grabador aragonés, apareció en el barrio porteño de Belgrano. Llevaba la tela, oculta en su camioneta, el mayor Ernesto Guzmán, lugarteniente de Aníbal Gordon, integrante de la Triple A, represor en el centro clandestino de detenciones Automotores Orletti y exagente inorgánico de la SIDE durante el gobierno militar, a cuya banda, por entonces, ya se le atribuía el golpe en el Estévez y en otro importante museo rosarino, el Juan Castagnino. Del resto nada se supo más, hasta ahora.

En un operativo en las calles de Canelones, departamento adyacente a Montevideo, esta mañana, la policía uruguaya detuvo el paso de una camioneta. Dentro de ella encontraron el Santa Catalina de Bartolomé Esteban Murillo. La valiosísima pintura del barroco sevillano del siglo XVII aparecía así, al otro lado del río de la Plata, 35 años después.

Santa Catalina, de Bartolomé Esteban Murillo

Así lo confirmaron calificadas fuentes del caso, que adelantaron que ya comenzaron las gestiones para la repatriación de la obra y su restitución al museo municipal de arte decorativo de Rosario.

Eventualmente, según confiaron esas fuentes, se intentará dilucidar si quienes transportaban el Santa Catalina de Murillo están vinculados a quien o quienes tengan aún en su poder El profeta Jonás saliendo de la ballena, de José de Ribera, y el Retrato de un joven, de Doménikos Theotokópoulos, El Greco.

Fuente: Fernando Rodríguez, La Nación.