Beatles para niños (y no tan niños): a 50 años de “Submarino amarillo”

MIRÁ LOS VIDEOS. El popular tema cantado por Ringo ya había formado parte de "Revolver" (1966). La película animada se hizo en 1968 pero el álbum con el mismo nombre, que se grabó por una obligación contractual e incluye la música del film, apareció el 13 de enero de 1969El popular tema cantado por Ringo ya había formado parte de "Revolver" (1966). La película animada se hizo en 1968 pero el álbum con el mismo nombre, que se grabó por una obligación contractual e incluye la música del film, apareció el 13 de enero de 1969

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Yellow Submarine, el Submarino Amarillo, reencarnó tres veces, en distintos formatos, en la vida de los Beatles. Primero fue canción, luego una película animada y por último un disco que salió a la venta justo hace cincuenta años.

La canción hizo su aparición como el sexto tema del lado A de Revolver en agosto del 66. Fue la primera canción cantada por Ringo que llegó al número 1 del ranking (en el Reino Unido; en USA llegó al segundo puesto). Pensada como una canción infantil y como vehículo para el lucimiento de la voz acotada pero entrañable del baterista, Yellow submarine ha recibido las más diversas y disparatadas interpretaciones con el correr de los años. Paul McCartney dijo al momento de su grabación: “Esta siempre va a ser una canción que entenderán mejor los chicos que los adultos”. Según Lennon, Revolver fue el primer álbum que crearon bajo la influencia del ácido. Eso dio pie a que se buscaran alegorías y asociaciones que no fueron pensadas en el momento de su composición. El autor principal del tema fue McCartney, quien buscaba componer una canción infantil pero con la impronta beatle.

 

Primero fue el submarino, luego se tiñó de amarillo. La primera versión de la letra era más inocente y clara. Luego, el intercambio con Lennon produjo algunos (pocos) versos que enrarecieron el tema. El cantante folk Donovan también hizo su aporte con la línea: “Sky of blue, sea of green”. Sin embargo sigue siendo la historia del viejo marinero que cuenta su vida en el mar, “en la tierra de los submarinos”.

Entre Eleanor RigbyHere, there and everywhereFor no oneGot to get you into my life o Tomorrow never knows, este tema era un recreo, un entretenimiento menor, sin mayores ambiciones. Revolver, con la tapa ilustrada por Klaus Voorman, es el momento en que los Beatles se consolidan como artistas de estudio. A partir de ese momento la experimentación, los descubrimientos cotidianos, el correr las fronteras de lo conocido en cuanto a grabaciones sería uno de sus principales rasgos artísticos. Una situación poco habitual (e imposible de imaginar en la actualidad): el grupo más popular era la vanguardia; lo más vendido y escuchado era aquello donde primaba la innovación. La grabación de Yellow submarine tuvo un clima festivo. Como si los mismos Beatles no se tomaran demasiado en serio la canción.

El 1 de junio de 1966 el estudio estaba repleto. Al mando, como siempre, el productor George Martin, quien ese día se reincorporaba luego de estar una semana en cama por una intoxicación. Además de los cuatro fabulosos había una decena de amigos y novias. Ellos (y todo el personal técnico) se encargaron de cantar a viva voz el coro final, casi dando alaridos, y de varios de los efectos especiales. Algunos golpean vasos, otros hacen tronar una sirena. Hay silbatos, campanas, cadenas, panderetas: todo lo que estuviera en el estudio y pudiera producir algo de ruido.

Mal Evans paseaba por el estudio aporreando un bombo mientras era seguido por los demás. Algunos de esos amigos son el Rolling Stone Brian JonesMarianne Faithfull o la reciente esposa de George HarrisonPattie Boyd (luego inspiraría Layla y dejaría al beatle por Eric Clapton) de quien se pueden identificar sus gritos poco antes de llegar al minuto del tema. John Lennon además de la guitarra y los coros hizo otro aporte fundamental: las burbujas. Con una pajita sopló dentro de un recipiente plástico para que ese sonido “marítimo” quedara grabado.

Otra de sus ideas fue descartada de la mezcla final porque no pudo concretarse. John quería cantar debajo del agua, que la voz se grabara acuáticamente. Cubrieron un micrófono con un preservativo y lo metieron dentro de un gran bowl de vidrio con agua. El efecto no resultó. Esta canción sola, que ellos consideraban menor, como un juego, les insumió más horas en el estudio que la grabación de todo su primer disco. La otra curiosidad es que la fanfarria que suena tampoco hubiera pasado los normas de copyright actuales. Por más que George Martin aseguró que fue grabada especialmente para el tema, el ingeniero de sonido Geoff Emerick afirma que se extractó de un disco ya grabado para ahorrarse tiempo y dinero.
El tema se lanzó a principios de agosto del 66 en un simple con dos caras A: Yellow submarine y Eleanor Rigby. A partir de ese momento se convirtió en un clásico infantil.

Una digresión: Ringo es un cantante entrañable. Sus limitaciones técnicas son evidentes pero los temas en los cuales él es la voz principal se vuelven adictivos. With a little help of my friendsOctopus’ s gardenDon´t pass me by. Hasta algo desafinado (como canta en With a little…) pero siempre dando una sensación de cercanía y afabilidad. Todos tienen su beatlepreferido. Algunos prefieren a John y su costado más comprometido y batallador, otros a Paul y su maestría pop; están los que se inclinan (nos inclinamos) por George y su guitarra, los temas perfectos de los últimos discos, su triple solista y su perfil hierático, discreto, algo desolado y con ese aspecto de estar incómodo en dónde se encuentre, como si él perteneciera (siempre) a otro lugar. Pero todos quisieron y aún quieren ser amigos de Ringo: el beatle para salir de juerga y reírse.

Luego vendría la película. Apenas le llegó la oferta, Brian Epstein, el manager del grupo, no dudó en aceptarla. Resolvía varios problemas al mismo tiempo. Cumplían el contrato que tenían firmado con el estudio cinematográfico haciendo el film que les restaba y al mismo tiempo no le quitaba tiempo a los cuatro músicos ni los desenfocaba de su interés primordial, que era la grabación de discos. A pesar de que el resultado artístico y comercial de los dos muy buenas películas que habían filmado bajo la dirección de Richard Lester, los Beatles nunca estuvieron entusiasmados con el proyecto.

Desde 1965 hasta 1969 se produjo una serie de dibujos animados para la televisión norteamericana que los tenía como protagonistas. Los Beatles detestaban esos dibujitos. Odiaban el doblaje de sus voces, los guiones y hasta la factura final de cada corto. Pero los beneficios de aceptar el acuerdo por una nueva película eran múltiples: cumplían su contrato filmográfico, el esfuerzo que debían hacer era muy escaso, podían continuar grabando sus discos y el dinero a percibir sería mucho. Mientras los dibujantes trabajaban, los músicos se mantuvieron ajenos a la película, como olvidándola. Según el acuerdo, sólo debían aportar cuatro canciones nuevas, además de ceder otras de su catálogo y hacer una breve aparición que los obligaría a un par de horas de rodaje. Aunque parezca inconcebible, ni siquiera debían doblar sus voces sobre las animaciones.

El género elegido era considerado menor. Los músicos pensaban que el hecho de que se tratara de dibujos animados ya hablaba de la poca ambición de la película. Como muestra del desgano y desinterés respecto del proyecto, cada vez que en el estudio descartaban un tema para el álbum en el que estaban trabajando, decían como broma interna: “Este va para la película”. El film era el depositario de sus desechos.

Pero Charles Dunning y, principalmente, Heinz Edelmann tenían otros planes. A Dunning le llegó el encargo porque era el coordinador del equipo que hacía los cortos televisivos. Otro buen antecedente que portaba era la secuencia de títulos animada de Un disparo en la oscuridad, la película de Blake Edwards en la que Peter Sellers encarnaba al Inspector Clouseau, la segunda de la saga de la Pantera Rosa. Edelmann era un artista gráfico que fue el ilustrador y director de arte de la película: el diseño de los Beatles animados, con sus sacones y bigotes, la gama de colores psicodélica, esos fondos marinos recargados e iluminados. Edelmann juró que nunca había incursionado en el ácido, que todo había sido fruto de su imaginación. Sin embargo, a partir del estreno de Yellow Submarine, sus colores y sus formas son las que se asociarán por siempre a lo lisérgico.

La trama de la película es sencilla y simpática. La Banda del Sargento Pepper es atacada por los Blue Meanies, unos malvados simpatiquísimos. Ellos prometen desterrar la alegría, el amor y la música de Pepperland. Fred, el director de la Banda, se dirige a Liverpool a buscar ayuda en los Beatles. Estos acuden y vencen a los Blue Meanies con su música. Y todos terminan cantando All need is love y All together now.

La película se estrenó en julio del 68 y fue un éxito de crítica y de público. Cuando los Beatles la vieron se sorprendieron gratamente. Excedió sus (escasas) expectativas.Mostraron un entusiasmo retroactivo y se lamentaron por no haberse involucrado más activamente en el proyecto desde el inicio. Subestimaron la capacidad de Dunning y de Edelmann, que crearon una obra perdurable.

El disco Yellow Submarine salió seis meses después del estreno de la película, el 13 de enero de 1969, exactamente hace cincuenta años. Era otro mercado discográfico y había otra lógica comercial. Hoy, con la globalización, los estrenos simultáneos, la subida de las novedades los días viernes en Spotify, sería impensable editar un disco (ya la idea de “editar un disco” suena algo anacrónica en la actualidad) seis meses después del estreno de la película. Pero los músicos estaban enfocados en lo que consideraban su obra cumbre, el disco doble The Beatles, conocido como el Álbum Blanco (por su portada despojada en contrapartida con lo recargada de Sgt’s Pepper y también por supuesto de Submarino amarillo) que aparecería en noviembre de 1968, equidistante del estreno de la película y de la edición de la banda de sonido.