Bob Dylan a corazón abierto: “More Blood, More Tracks (Bootleg Series Vol14)”

ESCUCHÁ LA CANCIONES. Se acaba de editar una joya acústica increíblemente descartada por Dylan en 1974. El disco marcó el canon de canciones de ruptura amorosa. En "More Blood More Tracks", Bob Dylan certifica que el original de "Blood on the Tracks" supera aún al álbum oficial, una genialidad en sí mismo.

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En ese cosmos paralelo que es la Dylanología siempre hubo dos coincidencias respecto a Blood On The Tracks, el 15° disco de estudio de Bob Dylan, editado en enero de 1975.

Que había establecido el canon de eso que se llama “discos de ruptura amorosa”, producto de la crisis terminal que atravesaba su matrimonio con la ex modelo (y conejito de Playboy) Sara Lownds. Que si éste era bueno, la grabación original -y descartada- del álbum, conocida como las New York Sessions, era mejor todavía que elBlood… oficial. Y una tercera (perdón): que el Blood On The Tracks oficial era -tras un comienzo irregular en los ‘70- el mejor disco de Dylan desde la cumbre de Blonde On Blonde (1966), y sin ateos a la hora de consagrarlo dentro del Top 3 junto a otro imbatible Highway 61 Revisted (1965).

El flamante lanzamiento de Sony de lasBootleg Series (volumen 14 ya de las incontables joyas de los Archivos Dylan), More Blood, More Tracks confirma aquella presunción: el original es tan bueno o mejor que el oficial.

Su proceso de gestación está plagado deMomentos Dylan. Resumiendo: un disco memorable a punto de ser editado, pero cancelado a último momento por disgusto de su autor, que decide regrabarlo hasta concebir… otro disco memorable.

"More Blood, More Tracks". El Volumen 14 de The Bootleg Series de Bob Dylan rescata las grabaciones descartadas inicialmente por el músico para su álbum "Blood on the Tracks"

“More Blood, More Tracks”. El Volumen 14 de The Bootleg Series de Bob Dylan rescata las grabaciones descartadas inicialmente por el músico para su álbum “Blood on the Tracks”

Pese a que Blood… es un disco acústico por excelencia, la intención original de Dylan fue grabarlo con banda eléctrica. Tras unos días de descanso en el pago, en su rancho de Minnesota, y con un puñado de canciones degarradoras y vengativas, al primero que llamó es a Mike Bloomfield, guitarra estelar de Highway…, con Like a Rolling Stonecomo momento supremo. Probaron y no lo convenció. Insistió luego mostrándole las canciones a Neil Young, incluida una zapada con los Crazy Horse. Tampoco. Por suerte.

Porque la decisión que tomó fue volver a los orígenes: un hombre solo, con una guitarra y una armónica. Entre los días 16 y 19 de septiembre de 1974, Dylan ingresó en el Estudio A de Columbia en Nueva York. Con Phil Ramone en la consola, logró un sonido despojado e íntimo -casi se puede sentir cómo respira la caja de madera de la guitarra, su fiel Martin 00-21- y van apareciendo distintas postales de un naufragio amoroso.

Ahí están la melancolía desgarrada de Simple Twist of Fate (Despertó, la habitación estaba vacía/ No la vio por ninguna parte /Se dijo que no le importaba/Abró la ventana hasta atrás/ Sintió un vacío interior) o If You See Her, Say Hello. Y ese universo propio que esTangle Up in Blue (Encendió la llama de la estufa/ Y me pasó la pipa/ “Llegué a pensar que no me dirías hola”, dijo/ “Pareces del tipo silencioso”). Letras de un auténtico storyteller -como le dicen en el norte-, un contador de historias en formato canción. Un songwriter. Letras con un pulso narrativo tan fuerte que unos años después el autor sería consagrado Nobel de Literatura. Historias densas y con tanto potencial que, el año que viene, Blood… será llevado al cine por Luca Guadagnino, una camino atípico por donde se lo mire para un disco de rock.

Y también escuchamos ese momento de odio volcánico -un anacronismo impensable en estos días de reivindicaciones femeninas a full- que es Idiot Wind. Acá Dylan pasa del ruego al ataque feroz. Sara, la mujer que le había dado 4 hijos, con la que se había casado en secreto a fines del ‘65 -“Yo pensaba que su novia era yo”, se sorprendió Joan Baez-, y que había inspirado esa oda de amor que esSad Eyes Lady on the Lowlands (Con tu silueta cuando la luz solar se apaga/ dentro de tus ojos donde la luz de luna nada...), ahora es retratada así: (Viento idiota/ Soplando cada vez que abres la boca…/ Viento idiota/ soplando cada vez que mueves los dientes/Eres idiota, muchacha/ Es admirable que aún no sepas respirar). Para verla otra vez amorosamente un año después, cuando en Desire (1976) le escribe Sara (...permanecí un día en el Hotel Chelsea/ escribiendo “Sad Eyes Lady on the Lowlands” para ti).

Finalizadas las New York Sessions, entonces, y con los acetatos de promoción listos para las radios FM, era cuestión de días para el lanzamiento navideño. Y de pronto, Dylan ordena parar las máquinas. En una de sus tantas decisiones polémicas a la hora de valorar sus grabaciones, e influenciado por su hermano David, Dylan decide regrabar la mitad del disco en Minneapolis, con sesionistas locales. El resultado -se dijo-, el Blood… que ya conocíamos, es una obra maestra. Su germen, también. La diferencia fundamental va del sonido crudo y despojado de lo que está naciendo (el unplugged de Nueva York) al sonido más limpio y producido de canciones ya transitadas (en Minnesota). En cualquier caso, nunca más lograría repetirlo.

Cuando le preguntaron a Jakob Dylan -tercer hijo y lider de los Wallflowers- por la obra, dijo: “Escuchar Blood on the Tracks es como ver discutir a mis padres”.

Calificación: Excelente

More Blood, More Tracks (Bootleg Series Vol14) Bob Dylan: guitarra acústica y harmónica. Tony Brown: bajo. Ingeniero: Phil Ramone. Versión argentina, 11 canciones.

Fuente: Clarin