Carnavales en América Latina: De Montevideo a Panamá, una fiesta sin límites

Para no perderse entre los bailes y tambores, una guía continental de esta celebración que cae «oficialmente» entre el 2 y el 5 de marzo, pero que ya vibra desde la Argentina hasta Panamá.

Oruro. Devoción y sincretismo en el Altiplano

La ciudad de Oruro es la Capital del Folklore de Bolivia y ha sido clasificada como Obra Maestra del Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO.

Para no perderse entre los bailes y tambores, una guía continental de esta celebración que cae "oficialmente" entre el 2 y el 5 de marzo, pero que ya vibra desde la Argentina hasta Panamá

Allí, unas cincuenta agrupaciones de caporales, morenadas, diabladas y tinkus desfilan sábado y domingo de carnaval a lo largo de la avenida 6 de Agosto. Ataviados en magníficos trajes y máscaras, marchan hacia el santuario de la Virgen del Socavón, o la Mamita, a quien le dedican bailes y promesas bajo el sonido ensordecedor de las bandas que ejecutan bombos, platillos, trompetas, clarinetes y trombones. Los devotos carnavaleros ingresan de rodillas al santuario, donde el cura los bendice.
 El desfile se prolongará más allá de la medianoche hasta la hora de El Alba. A las cinco de la mañana, las mejores bandas se juntan en las graderías de las Avenida Cívica a tocar frente a frente para saludar a la Virgen y recibir el Domingo de Carnaval, hasta que el desfile vuelva a comenzar.

Más información: www.minculturas.gob.bo

Arica. Con la fuerza del sol

El Carnaval Andino con La Fuerza del Sol se adelanta a la fecha oficial, y celebra en este rincón del norte de Chile desde el viernes y hasta hoy. La fiesta convoca seis mil bailarines y músicos, en tres largas jornadas con más de quince horas de música y bailes ante unos doscientos mil espectadores. Son más de sesenta las comparsas que participan en la competencia que se da en las diferentes categorías que constituyen agrupaciones de caporales, morenadas, tinkus, tobas, tarqueadas, salay, entre otras, que conforman un mosaico multinacional: participan músicos y bailarines de Chile, Perú, Bolivia, Argentina y Brasil, que despliegan su arte a lo largo de más de dos kilómetros en un circuito gratuito por la zona patrimonial de la ciudad.

Los participantes trabajan todo el año en la preparación de sus bailes, trajes y música, que atesoran miles de historias y relatos. Cada uno financia sus trajes y accesorios, con diseños artísticos y representativos de su cultura. La premiación culmina con una multitudinaria fiesta a los pies del Morro de Arica, símbolo de la ciudad.

Más información: www.aricafuerzadelsol.cl

Humahuaca. El diablo está suelto

Uno de los más auténticos
Uno de los más auténticos Crédito: Javier Corbalan

En el norte argentino, el festejo caló hondo: se entreveró con el culto a la Pachamama (Madre Tierra) y las fiestas de la abundancia que se celebraban luego de las mingas, cuando los pueblos unían fuerzas para levantar la cosecha y al terminar se despachaban con una gran fiesta. Si en agosto se pide por la siembra, febrero es tiempo de cosechar y agradecer. De sacar el diablo y festejar.

En la Quebrada de Humahuaca, Jujuy, se celebra uno de los carnavales más auténticos de Argentina. Rituales de una cultura ancestral e influencia española se fusionan en esta fiesta desenfrenada en la que reinan los diablitos. Ellos son el símbolo, traen alegría y buena suerte.

La fiesta arranca con el desentierro del diablo y concluye con su entierro, cuando se lo quema para que renazca de las cenizas al año siguiente, vigoroso y renovado.

Una fiesta en la que reinan los diablitos
Una fiesta en la que reinan los diablitos Crédito: Javier Corbalan

Día tras día, las comparsas desfilan por las calles y se detienen a tocar en los hogares que hacen las tradicionales «invitaciones». Por las noches hay bailes en diferentes tinglados municipales y clubes. El sábado 2 de marzo es el desentierro, y así se suceden el Domingo de Tentación, el Carnaval Grande (lunes), el martes de Chaya y el Miércoles de Ceniza, cuando muchos entierran al carnaval. Aunque no del todo, porque pegadito, los quebradeños se las arreglaron para seguir de fiesta con el Carnaval Chico, que arranca al otro día y que va hasta el domingo siguiente, cuando al fin, se termina por enterrar al diablo

Más información: www.carnavalargentina.com.arwww.turismo.jujuy.gov.ar

Montevideo. 40 días de fiesta

Murga y candombe, en Montevideo
Murga y candombe, en Montevideo

Las murgas y el candombe son los pilares de la fiesta uruguaya, proclamado como el carnaval más largo del mundo, que comenzó oficialmente el 24 de de enero con el desfile inaugural, y no se detiene hasta el miércoles de ceniza.

En el desfile de Llamadas, que se organiza todos los años tiempo antes del carnaval oficial (este año fue el 7 y 8 de febrero) por las calles del barrio de Palermo avanzan unas cuarenta comparsas al ritmo ensordecedor del chico, el repique y el piano, los tres tamboriles del candombe con los que los esclavos africanos se «llamaban» para encontrarse.

Al frente, detrás del estandarte, desfilan los personajes típicos como el gramillero, la mamá vieja y las vedettes, que bailan enérgicamente al calor del aplauso y las hurras del público.

La murga reúne el humor, la crítica y la parodia política en discursos cantados a coro. Se presenta en los tablados (escenarios) montados en diferentes puntos de la ciudad, los clubes barriales y en el Teatro de Verano para la competencia oficial, junto a otras agrupaciones como la revista, los parodistas, humoristas, escuelas de samba y comparsas. Hay quince escenarios en diferentes barrios y las entradas cuestan 80 pesos argentinos. Mientras que las presentaciones en el Teatro de Verano comenzaron el 29 de enero. Las entradas cuestan 550 pesos argentinos para platea baja y 300 para la alta.

Más información: www.montevideo.gub.uy

Río de Janeiro. La ciudad alucinada y la pasarela del samba

El sambódromo, un espectáculo en sí mismo
El sambódromo, un espectáculo en sí mismo

En Brasil, a los disfraces les dicen fantasías. Y Río es, durante carnaval, eso mismo: una fantasía descomunal, un baile de disfraces gigantesco, una ciudad alucinada y desatada por donde circulan arlequines, mujeres maravillas, hombres arañas y todo tipo de disfraces extravagantes que desafían los cuarenta grados y la humedad que chorrea sobre rostros y torsos llenos de purpurina. La fiesta carioca es un loop desaforado. Un trance que va sin pausa hasta el Miércoles de Ceniza. Millones de personas bailan y cantan bajo el tronar de bombos y tamboriles. Son unos cuatrocientos blocos de rua (comparsas callejeras), así que hay que armar una buena hoja de ruta para no perderse entre la marea humana.

Por otro lado, en el Sambódromo se da un espectáculo majestuoso, donde desfilan las mejores escuelas de samba, que trabajan durante todo el año preparando el desfile y los temas musicales con el que intentarán consagrarse campeones luego de desfilar por la Pasarela del Samba ante unas ochenta mil personas. Los visitantes no solo pueden ser espectadores, sino que también se puede participar del desfile de la escuela favorita alquilando un disfraz. Los precios de las entradas son muy variados y en muchos casos por paquetes.

Más información: www.visit.rio

Salvador. El poder del pueblo

Los tríos eléctricos -grandes camiones transformados en escenarios móviles- sacuden la ciudad y arrastran multitudes por las calles de la capital bahiana. Locales y visitantes vibran al ritmo del axé y el pagode a lo largo de tres circuitos callejeros donde la gran fiesta explota: Campo Grande, Barra Ondina y Pelourinho. Por acá suelen desfilar hasta altas horas megaestrellas como Daniela Mercury, Ivette Sangalo o Carlinhos Brown, que arengan a las masas, que corren, bailan, saltan y canta detrás.

Por otra parte, blocos como Ilé Ayé, Olodum y Filhos de Ghandhy encienden otra llama en el carnaval de Salvador. Se destacan por su espiritualidad basada en el candomblé, la religión afrobrasileña. No solo utilizan la fiesta para divertirse; sus cantos son como plegarias y reivindican los derechos de los afrobrasileños.

La fiesta callejera mas grande del mundo, a la que acuden un millón de personas por año, es gratuita y en la vía pública. Pero también se puede comprar un acceso para vivirla desde los palcos o «camarotes» dispuestos a lo largo de los circuitos, o una abadá o camisa para ir dentro de la «cuerda» de los trios eléctricos, una especie de corralito que separa a quienes pagan del resto del público. Los precios varían mucho de acuerdo a las comodidades del palco y la convocatoria del trío.

Más información: www.bahiatursa.ba.gov.br

Olinda. Gallos de madrugada y muñecos gigantes

El desfile de los muñecos gigantes, un clásico
El desfile de los muñecos gigantes, un clásico

Un mar de gente invade las viejas calles de las vecinas ciudades de Olinda y Recife al compás del frevo y los redobles del maracatú, una mezcla autóctona de ritmos heredados de África y Europa, característicos del carnaval de Pernambuco, al nordeste de Brasil. Centenares de agrupaciones de raíz africana desfilan por la pintoresca ciudad de Olinda y atraen cerca de un millón de personas al son de sus pegadizas melodías, ejecutadas por bandas de vientos y tambores, mientras que los blocos se entrecruzan en las laderas del centro antiguo. El desfile de los muñecos gigantes es un clásico, donde una centena de criaturas satirizan a reconocidos personajes, que pueden llegar a los tres metros de alto. Mientras que Recife, cada sábado de carnaval, llega el turno del bloco más grande del mundo según el libro Guiness de los récords: el Galo da Madrugada, que convoca alrededor de dos millones de personas.

Para el domingo, queda la Noche de los Tambores Silenciosos en el centro histórico, que aporta el toque místico. Se trata de un desfile de agrupaciones de raíz afro que rinden homenaje a las almas, una vieja ceremonia. El carnaval se complementa con espectáculos musicales al aire libre. Todo es libre y gratuito.

Más información: www.pe.gov.br

Barranquilla. Colombia, al rescate de las danzas tradicionales

Al ritmo de las paradas hasta el entierro de Joselito
Al ritmo de las paradas hasta el entierro de Joselito

De sábado a martes, la fiesta explota en esta ciudad de almas caribeñas. En el carnaval de Barranquilla, declarado en 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco, participan anualmente más de un millón de personas. Aquí se fusionan las culturas europea, africana e indígena combinando las festividades católicas traídas por los conquistadores con ceremonias aborígenes y la herencia musical de los esclavos africanos.

Entre las danzas tradicionales se destacan la cumbia, el congo, el garabato, las farotas, el paloteo y el mapalé, que ya no existen en su lugar de origen y encontraron en el carnaval su manera de preservarse. El sábado comienza con la Batalla de Flores, un desfile de carrozas, comparsas, grupos de baile y disfraces presidido por la reina. El domingo es el turno de la Gran Parada de la Tradición, y el lunes, la Gran Parada de Comparsas. Todo concluye el martes con el entierro de Joselito de Carnaval, un personaje que es la alegoría de la fiesta, quien luego de cuatro días de intensa «rumba», muere. Su cuerpo es llorado y sepultado simbólicamente por las viudas alegres que compartieron con él sus días festivos.

Más información: www.carnavaldebarranquilla.org

Panamá. Desfile de polleras y carnaval acuático

Alegría y clima festivo en el interior de Panamá
Alegría y clima festivo en el interior de Panamá

Desde la capital hacia el interior se viven cuatro días de fiesta. Los festejos más tradicionales se hacen en el interior, sobre todo en Las Tablas, donde el carnaval se celebra con dos «Tunas o agrupaciones que compiten y se hacen bromas: Calle Abajo versus Calle Arriba. También aquí se realiza el desfile de polleras, el vestido típico.

En otra localidad del interior llamada Penonomé, una pequeña ciudad a 150 kilómetros de la capital, en el balneario Las Mendozas, sobre el río Zaratí, se organiza desde 1970 el Carnaval Acuático, un desfile en el que no hay carrozas sino balsas alegóricas. Mientras tanto, en la ciudad, bandas de salsa, grupos de reggae y reggaetón, entre otros cientos de artistas, animan la fiesta desde temprano en la mañana temprano hasta altas horas de la noche. Todo comienza con los culecos, una tradición en la que el gentío se aglutina a bailar bajo el agua que arrojan con mangueras desde camiones cisternas. Luego viene una pausa y la calma, hasta las seis de la tarde, cuando todo comienza nuevamente con el desfile de carrozas. El acceso es gratuito.

Más información: www.visitpanama.com

Fuente: Guido Piotrkowski, La Nación.