La debilidad de Prince: coleccionaba lingotes de oro

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Según un inventario del patrimonio de Prince, realizado por el administrador designado para gestionar su fortuna, el legendario cantante poseía un total de 67 lingotes de oro, cuyo valor ascendía a 840.000 dólares al momento de su muerte. El artista de 57 años, que murió en abril de 2016, tenía debilidad por los valores económicos tangibles y los guardaba en su mansión.

La información, publicada por el periódico “The Star Tribune”, revela, además, que cuatro de sus compañías -Paisley Park Enterprises Inc, NPG Records Inc, NPG Music Publishing y LotusFlow3r- acumulaban un total de seis millones de dólares. El intérprete también tenía más de 100.000 dólares repartidos en cuatro cuentas bancarias diferentes, y efectivo. Las propiedades son un capítulo aparte: Prince era dueño de una docena de inmuebles, que alcanzarían un valor total de más de 25 millones.

 

A pesar de su fortuna personal, el cantante no elaboró un testamento en el que nombra herederos, por lo que la lucha entre sus familiares y allegados recién comienza. “Se viene la guerra de las aves de rapiña”, titulan algunos medios estadounidenses. Pleito por la gran debilidad de Prince: los lingotes.

El autor de “Purple Rain” es una máquina de generar dinero, aún muerto. Quedan aún por vender los álbumes inéditos, además de la valuación de sus obras de arte, sus instrumentos musicales, automóviles y joyas.

La debilidad de Prince: coleccionaba lingotes de oro

El hombre de la fortuna incalculable.

Prince Rogers Nelson -su verdadero nombre- apareció muerto en su estudio de grabación el 21 de abril. Su avión privado había tenido que realizar un aterrizaje de emergencia en Illinois días antes, debido a que el cantante se encontraba mareado por una aparente gripe, según informó en aquel momento su representante. Luego, se supo la causa de la muerte:sobredosis de opiáceos. La sombra de las drogas había sobrevolado la investigación desde el primer minuto.

En un primer momento, la versión que circulaba era que el cantante había estado trabajando más de 154 horas sin parar. Más tarde, la investigación tomó otro rumbo: se intentaba determinar si el cantante consiguió los opiáceos por su propia cuenta o tenía supervisión de un médico.

“No había una sola gira en la que él no actuara sufriendo alguna clase de dolor”, comentó Alan Leeds, ex promotor de las giras de Prince en los ‘80. “Era esa clase de tipo de la vieja escuela, la de que el espectáculo debe continuar, de modo que la idea de que se medicara para poder actuar era permanente”.

Fuente: Clarín