La música contemporánea que no muerde, sale de sus guetos y atrae nuevos oídos

Bearthoven pasará por el Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín

2815116w1000 (1)

Hasta el 14 de diciembre el Teatro San Martín ofrecerá en sus salas y en otros escenarios once conciertos con artista de los Estados Unidos, Francia y la Argentina, dedicados a proyectos de música contemporánea .

Música nueva y, en cierto modo, “rara” para el oído común acostumbrado a las canciones con estrofas y estribillos, pero que está lejos de ser sólo para un gueto. Con más de dos décadas de historia el Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea (CCMC), del Teatro San Martín, sirve de vidriera para una escena musical actual y sin mensajes elitistas.

No hay que asustarse porque no muerde a nadie. De hecho, que su concierto de apertura esté integrando por una serie de obras, encargadas especialmente a distintos compositores, para “trío de rock” es un dato que no se puede dejar pasar por alto. Por supuesto que no sonará como el trío de Jimi Hendrix, porque es música contemporánea. Sin embargo, habrá allí al menos un guiño para un público decidido a las nuevas experiencias, además de la avidez de esas audiencias que ya conocen el ciclo. “No hay una búsqueda consciente o idea de tentar a otro público, como regalar figuritas a la salida del colegio. Pero reconozco que en la Argentina hay un divorcio entre la música de tradición europea escrita con el resto del paisaje cultural. No me llama la atención que esto al público de Violetta no le llame la atención. Pero sí que no le interese al público del festival de cine independiente o al público del teatro. Si eso pasa no nos estamos comunicando bien. Creo que deberían querer saber de que se tratan los equivalentes a las películas que miran”, dice el director artístico del ciclo, Diego Fischerman.

No me llama la atención que esto al público de Violetta no le llame la atención. Pero sí que no le interese al público del festival de cine independiente o al público del teatro

Diego Fischerman

El ciclo del San Martín cumple 22 ediciones. Tiene una historia que es, de algún modo, responsable de que muchas obras se escucharan por primera vez en la Argentina, aunque hubieran sido compuestas hace varias décadas. “Creo que cada curaduría tiene matices y miradas. Y tiene que ver con momentos distintos del propio ciclo. No es lo mismo empezar un ciclo y poner al día a una sociedad musical que programarlo hoy. Martín Bauer -el director artístico anterior- hizo circular cosas que no se habían escuchado nunca en la Argentina y era necesario que se escucharan aunque tuvieran 40 o 50 años”, dice Fischerman.

Aunque no sea abundante, la oferta de música contemporánea en la Argentina tiene más escenarios que los que había un par de décadas atrás. El perfil actual no apunta a ese tipo de música contemporánea que dialoga preferencialmente con la tradición académica o clásica ni con las vanguardias surgidas hace medio siglo o más. Apunta a lo nuevo y a los actuales intérpretes.

Este año tendrá como invitada especial a la contrabajista francesa Joëlle Léandre, definida como “musa de John Cage y Giacinto Scelsi”, y socia de Anthony Braxton en algunos proyectos discográficos. Llegará junto a un compatriota, el excéntrico violinista Théo Ceccaldi, para compartir el escenario con un grupo de improvisadores del jazz local, entre los que figuran el pianista Ernesto Jodos y el baterista Carto Brandán.

La contrabajista Joëlle Leándre, una de las principales visitas del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San MartínEntre los once conciertos programados hay muchos encargos. El Ciclo presentará la obra de Esteban Insinger Diarios, tan pequeña como monumental, versionada para trío de cámara, electrónica y puesta multimedia, y el “trío de rock” de la apertura (con obras de Pedro Chalkho, Teodoro Cromberg, Lucas Fagin, Facundo Negri y Abel Gilbert) que integran Chalkho (guitarra eléctrica), Juan Pablo Navarro (bajo y contrabajo) y Negri (batería).

También cuatro obras para dúo de pianos que se presentará en el CCK, y cinco tríos para flauta, arpa y bandoneón que se escucharán en la sede del ciclo, el Teatro San Martín. Hay más: el trío Calato, de voz y guitarras preparadas, y un octeto de flautas (de nombre maderero), Aglomerado, con dirección y composición de Sergio Catalán.

Además, el grupo Bearthoven traerá un repertorio que es fiel a su espíritu: la interpretación de obras especialmente escritas para este trío de piano, bajo y percusión, por una joven camada de compositores. Bearthoven es casi un trío clásico de jazz, pero sin jazz. Por momentos, si toca obras de Charlie Wilmoth o Brian Petuch puede parecer de rock experimental. Claro que nada es lo que parece a primera escucha en el mundo actual de la música contemporánea.

Mucha música nueva y otra que quizás tenga algunos años pero que se desarrolla y difunde a pulmón. Por caso, Huellas sobre arenas movedizas, trabajo que Oscar Edelstein, un gran baluarte local, escribe para el grupo que el mismo impulsa, el Ensamble Nacional del Sur.

El ciclo tendrá a las salas del Teatro San Martín como sedes principales y al CCK. Pero también incluirá espacios como la Parroquia San Ildefonso. Allí, casi al final de esta serie de conciertos, el 12 de diciembre, se escuchará el réquiem de Wolfgang Rihm Et Lux. En realidad no se trata de un réquiem en el sentido convencional ni de una pieza de carácter religioso. Es, más bien, una conexión de Rihm con su pasado y con sus comienzos corales, en el mundo de la música. Et Lux fue escrita para el Hilliard Ensamble y el cuarteto Arditti.

Dos días después, el 14, en el CCK, habrá un concierto sinfónico con obras de Matalón, Scelsi, Hosokawa y Lutoslawski. “Si tuviera que nombrar dos ejes del ciclo -dice Fischerman- éstos son las comisiones de obras y la puesta en valor de los grandes intérpretes argentinos. Me parece que esos son aspectos muy centrales. Sucede en el mundo, pero acá, encargar obras era práctica olvidada. Además, para decirlo de manera grosera, los compositores argentinos van a perder la habilidad de escribir para orquesta. Esto es algo que hay que modificar”.

El equipo de trabajo que forman el director artístico junto a Nahuel Carfi y Lourdes Maro se propone delimitar un territorio dentro del difuso mundo de la música contemporánea para luego ir un poco más allá de estas fronteras. “La música contemporánea en la Argentina tiene a tres grandes maestros, Gerardo Gandini, Francisco Kröpfl y Mariano Etkin, que pusieron, de alguna manera, un alambrado. Yo no vengo a romper eso en pedazos, pero sí a espiar por afuera del corral y ver que hay -aclara Fischerman-. En ese sentido digo: delimitamos un campo y eso nos permite ver que encontramos por afuera. Porque el mundo musical cambió y aquello que se decía universal se demostró que importaba a muy poca gente. La convicción en la curación es saber que hay zonas de placer, emoción, intensidad y conexión con lenguajes que despiertan lo que uno no sabía que estaba. Claro, eso requiere un esfuerzo mayor que con los lenguajes muy admitidos por nosotros.”

Power trío de música académica

El “Trío de Rock” que compartirán Pedro Chalkho, Facundo Negri y Juan Pablo Navarro en el Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San MartínAnte el comentario del cronista sobre el hecho de que no hay que esperar que el trío de rock del ciclo del San Martín suene como la banda de Jimi Hendrix, el director, baterista y uno de los compositores de este proyecto, Facundo Negri, aclara: “Bueno, eso depende de la memoria auditiva que cada uno tenga de Hendrix. Pero sí es probable que el espíritu de la apertura del ciclo responda a un orgánico que no esté insertado en los términos más convencionales de la música contemporánea. Lo que tratamos de exponer no es cómo suena sino qué es. La contemporánea tiene que ver con lo que ocurre ahora. Hay un acercamiento de los medios de producción de la música popular para repensar la estética personal de los compositores. Abel Gilbert (uno de los compositores) borra las fronteras entre popular y lo académico, como lo hizo Frank Zappa en The Yellow Shark. Teodoro (Cromberg) trabaja más con música acusmática; fue un desafío para nosotros esta convivencia. Lucas (Fagin), que trabaja con electroacústica, guitarras eléctricas e instrumentos intervenidos, supo adaptar su imaginario al trío de rock. También hay obras mías y de Pedro (Chalkho), que somos de la misma generación. Lo nuestro apela a la memora de una generación actual. Tenemos 28 años. Si mezclas todas estas estéticas y las amplificas con un formato que está en la memoria del público, un power trío, se facilita la transmisión del mensaje. Es algo no solo inteligente, además apuesta y redefine al ciclo, que no trabajaba formatos y fibras instaladas en la sociedad, como el rock and roll. Es un cambio de paradigma”, define el baterista.

También anticipa que el concierto de apertura tendrá una puesta en escena que remite a un concierto de rock. “La idea es que la gente termine involucrándose con la música. Que aplauda o cante donde quieran. Que baile. Porque hay obras que se prestan para algo más físico. Además, desde que Radiohead planteó un escenario audiovisual e interactivo no podemos hacer más conciertos ciegos. Hay que aprender a permeabilizarse con los cambios culturales”, completa.

Obras : estéticas del ciclo

La programación tiene varios estrenos porque está enfocada en la nueva producción de música de cámara y con formaciones poco habituales.

Escenarios: tres espacios

Teatro San Martín, Corrientes 1530; CCK, Sarmiento 151; Parroquia San Ildefonso, Guise 1941.

Fuente: La Nacion,  Mauro Apicella