La peli de Rodrigo desde adentro: “Después de mis hijos, esto es lo mejor que me pasó en la vida”

Así define su momento Rodrigo Romero, el albañil cordobés que fue elegido entre 500 actores para protagonizar El Potro, lo mejor del amor, filme que recorre la vida, y la explosión de Rodrigo Bueno. “Tiene un carisma increíble”, lo define Lorena Muñoz, la directora, film que todos conoceremos en los cines en octubre.

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El camarín tiene un espejo lo suficientemente grande para devolverle la imagen que tantas veces imaginó. Se calza las botas tejanas por encima de los jeans claros y el sombrero de ala ancha sobre el pelo color verde. Forma una pistola imaginaria con sus dedos índice y pulgar y los posa sobre su mentón. Se mira de perfil y ratifica que sus compañeros tenían razón: “Sos igual al Potro“.

Como en las trece noches donde El Potro llenó el Luna Park, Rodrigo Ramírez enfrenta la multitud con un gesto típico de su ídolo y tocayo. El parecido impresiona. Y la expectativa por la película es enorme.

Como en las trece noches donde El Potro llenó el Luna Park, Rodrigo Ramírez enfrenta la multitud con un gesto típico de su ídolo y tocayo. El parecido impresiona. Y la expectativa por la película es enorme.

La historia entre Rodrigo Romero y su ídolo (y de gran parte de Córdoba y la Argentina), el cantante Rodrigo Bueno, es como un boomerang. “El Ro siempre formó parte de mi vida“, acepta. “Aunque de chico le tenía celos”, sigue.

Todo empieza en 1999, cuando el Potro cordobés anunció un show en su ciudad, Río Cuarto. “Mi vieja, como tantas otras fans, estaba  perdidamente enamorada de él. ‘Viene tu padre a tocar’, me gastaba, y a mí me jodía porque era hijo único. Pero fuimos a hacer la cola para sacar la entrada, que salía 8 pesos la anticipada. Me acuerdo que salió a cantar con una remera negra, pantalones apretados y botas. Me partió la cabeza. Ese día me volví fanático ‘del Ro’, me subí a ese furor que fue el Rodrigazo. Al poco tiempo murió y yo entré a la secundaria. El tipo ya era un mito y todos me hablaban del parecido que tenía con él”, recuerda Ramírez, que empezó a hacer lo suyo.

Le copiaba los gestos, caminaba como él. Eso sí, nunca me teñí ni me puse las tejanas, porque le tengo mucho respeto. También me ofrecieron hacer tributos, pero no me animaba a imitarlo porque no le llego ni a los talones. Pero, la verdad es que he ganado mucho gracias a Rodrigo”.

En la vida real, Rodrigo con Marixa Bali, la musa de su famosa canción.

En la vida real, Rodrigo con Marixa Bali, la musa de su famosa canción.

Pasaron dos décadas de aquel recital y en el camino ocurrió de todo. Rodrigo Ramírez dejó la escuela a los trece y se dedicó a trabajar. “Me convertí en changarín”.

Arrancó en una verdulería, fue plomero, pintó casas, se dedicó a la construcción y, a los 25, le tomó el gusto a los negocios: “Vendía y compraba autos”. Pero el boomerang volvió a su punto de partida a fines del año pasado.

Una tarde, Ramírez volvió del trabajo a su casa, “estábamos construyendo un edificio”, y prendió la computadora para chequear sus redes sociales. Ahí es cuando el boomerang regresa, y el Potro cordobés está ahí otra vez para marcar su vida. Aunque esta vez se la puede cambiar para siempre…

Jimena Barón se meterá en la piel de la morocha. En la foto, junto a Rodrigo Ramírez.

Jimena Barón se meterá en la piel de la morocha. En la foto, junto a Rodrigo Ramírez.

–¿Cómo te llegó la propuesta del casting para interpretar a Rodrigo en el cine?

–Me entero por Facebook. Yo sigo todas las páginas del Ro, clubes de fans… y un día estaba chusmeando y me sale un cartelito: “Si sos parecido al cantante Rodrigo, mandanos tu foto”. Mandé y me llamaron. Arranqué haciendo casting vía web cam; mis viejos me decían, “vos estás loco”, y yo un poco me preguntaba: “¿Qué estoy haciendo?”. Pero de a poco me fui enganchando. Viajé a Córdoba y después a Buenos Aires, hasta que en diciembre me dijeron que había quedado.

–Te van a ofrecer giras, presentaciones en boliches, tributos…. ¿Sos consciente de que esta chance te puede cambiar la vida?
–Entiendo que es un poco así, pero todavía no me pasó nada de eso. Camino por las calles y la gente no sabe quién soy, voy al chino y nadie me registra; es un proceso que todavía no está. Pero entiendo que la vida ya me cambió.

–¿Tenés ganas de quedarte en el mundo del espectáculo?

–La verdad que sí; en esta peli tuve que actuar y cantar, dos cosas que me atraparon. Pero tengo que perfeccionarme, no puedo pretender actuar y cantar sin estudiar. Esta oportunidad me voló el bocho, realmente. Conocí gente y estuve en reuniones donde se tocan temas que no figuraban en mi cabeza. Tengo ganas de quedarme acá, en Buenos Aires.

El Potro en una producción de GENTE del año 2000.

El Potro en una producción de GENTE del año 2000.

EL SHOW DEBE SEGUIR. “Yo necesitaba que Rodrigo cantara. Y me preocupaba porque, si no tenés oído, es difícil hacerlo bien. ¡Pero Rodrigo nos sorprendió! También nos importaba que fuera cordobés, más que nada por su acento. No lo hicimos pensando en que no se ofendiera nadie porque en una película podés contar aspectos que la gente no quiere escuchar”, se suma Lorena Muñoz, la directora de El Potro, lo mejor del amor. La película se suma al boom de las biografías que llegan a las pantallas grande y chica (que van desde Ray, la biopic de Ray Charles hasta las más actuales como Luis Miguel o Pablo Escobar), aunque Muñoz que la dirigió y escribió (en sociedad creativa con Tamara Viñes) se mueve sobre terreno firme porque su último film fue nada menos que Gilda, no me arrepiento de este amor, protagonizada por Natalia Oreiro.

El rodaje de El Potro duró siete semanas, “lo que para restos tiempos es un lujo”, según Lorena, y Rodrigo Ramírez fue elegido entre 500 actores que se presentaron al casting. A diferencia de la película de Gilda, Lorena soñó con la cantante, quien le pedía que hablara con su hijo para conseguir los derechos, esta vez vez el llamado fue diferente: “Me sonó el teléfono y la productora, Milagros Roque Pitt, me dijo que tenía los derechos de la historia”.

Ramírez lookeado como boxeador, uno de los vestuarios del cuartetero para sus recitales.

Ramírez lookeado como boxeador, uno de los vestuarios del cuartetero para sus recitales.

¿Por dónde va el conflicto? “Son 27 años de vida y 18 de mito desde su muerte. Había que elegir y nosotros optamos desde la adolescencia, cuando él comienza a buscar su deseo. Hay mucho del payaso triste, la angustia del chico que tiene que mostrar su éxito para afuera y sufre por dentro. Pero hay un punto de inflexión en la vida de Rodrigo que es la muerte de su padre: a él le había costado que su padre lo apoyara y, el día que iba a verlo sobre un escenario, el padre muere en la puerta del show. Rodrigo canta igual, y ahí hay un quiebre, es un hombre que decide pelear por algo”, explica Lorena.

–¿Sentís que Rodrigo encontró lo que estaba buscando para su vida?

–Murió satisfecho en la relación con su hijo, Ramiro. Es lo que yo creo, aunque no forma parte de la peli. Siento que, espiritualmente, pudo dejar este plano porque tiene un hijo. Hay una escena muy hermosa en la que le regala una batería roja a Rami y lo sube a tocar con él. Lo más fuerte es que su hijo toca en la banda de la película y él está en esa escena.

El ultimo Rodrigo: el Potro con su sonrisa inolvidable retratado para las páginas de GENTE en aquellos días de gloria.

El ultimo Rodrigo: el Potro con su sonrisa inolvidable retratado para las páginas de GENTE en aquellos días de gloria.

Por estos días, El Potro… está en su primera etapa de edición y tiene cerca de dos horas veinte. Está previsto que llegue a los cines el 4 de octubre, en lo que pinta que puede ser una de las películas argentinas más taquilleras del año. Y ahora, para cerrar, vuelven a hablar el protagonista y la directora.

–¿Por dónde evalúan el éxito de la película?

Lorena: Obviamente todos queremos que nos vaya bien, pero mi compromiso es con Ramiro, el hijo de Rodrigo, que me diga que va a empezar a estudiar música. Mi compromiso es con él. Con la de Gilda me pasó que su hijo, Fabricio, se encontró con los músicos después de veinte años y con el hombre que lo bajó del micro el día del accidente. Eso es sanador.
Rodrigo: En lo que a mí respecta, si les gusta lo que hice todo será gracias al equipo. Lo hice con mucho amor y respeto. Después de mis hijos (Ruby –8–, Ryan –4– y Romeo –1–), esto fue lo mejor que me pasó en la vida.

Rodrigo Ramírez y su asombroso parecido con El Potro Los productores juran que el chico cordobés tiene un carisma que va a atravesar la pantalla.
Rodrigo Ramírez y su asombroso parecido con El Potro Los productores juran que el chico cordobés tiene un carisma que va a atravesar la pantalla.

Fuente: Infoshow