Madonna: 60 años de pop, rebeldía y escándalos

MIRÁ LOS VIDEOS. La diva marcó agenda no sólo en el universo musical, sino también en la cultura del Siglo XX y XXI.

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Única e irrepetible, un volcán de talento que marcó y sigue marcando tendencia y agenda en el universo del pop a fuerza de grandes canciones, performances inolvidables, provocaciones de diferente tipo y tenor y una vida privada de características fuera de lo común; experta en el arte de provocar y seducir, Madonna, la gran monarca del pop cumple este jueves 16 de agosto 60 años. Más de la mitad de ellos, instalada en el trono del género, y sin nadie a la vista que amenace su reinado.

Descendiente de italianos, por parte de su padre, y de una mezcla francocanadiense del lado de su madre, tercera entre seis hermanos, Madonna Louise Ciccone llenó, desde ese día de agosto de 1958 hasta los días que corren, una frondosa cantidad de páginas de la historia de la música -y el arte en general- contemporánea.

De su Madonna (1983) iniciático, al que llegó tras una búsqueda que la llevó a intentar suerte en Nueva York como bailarina, con el Pear Lang Dance Theater; luego como corista y bailarina de Patrick Hernandez, a quien su tema Born to be Alivele valió unos minutos de gloria; y más tarde como parte de la banda Emmy, a su Rebel Heart (2015), como más reciente lanzamiento, Madonna editó 15 álbumes de estudio, se transformó en la mujer más vendedora de discos de todos los tiempos, entró más de 20 veces en el libro Guinness de los records, participó en una veintena de películas, acredita dos matrimonios -uno con Sean Penn y otro con Guy Ritchie-, seis hijos y un número más o menos determinado de romances, que incluyen al artista plástico Basquiat, al actor Warren Beaty, a su personal trainer Carlos León, al basquetbolista Dennis Rodman, y sigue la lista.

Pero por sobre todas las cosas, Madonna logró establecerse como una marca universal que hace un buen rato ya trascendió las fronteras de las modas, y que con el correr del tiempo incorporó a su galería de personajes a la mujer comprometida con cuestiones políticas y humanitarias que van mucho más allá de un simple acto de rebeldía o transgresión de carácter sexual. Si hoy, a los 60, la Reina del Pop sigue siendo un símbolo sexual, también lo es del empoderamiento femenino.

Claro que para eso debió existir, ante todo, la cantante que impusoLike a Virgin como el primer disco de una mujer que superó las cinco millones de copias vendidas en los Estados Unidos, y que plantó su imagen en la pantalla de la MTV, mientras pasaba de cantar en el CBGB -sí, la cuna de The Ramones y The Talking Heads, entre muchísimos otros- a estadios cada vez más grandes.

Papa Don’t Preach, Live to TellTrue Blue, Open Your Heart La isla bonita; cinco títulos que llevaron al álbum True Blue (1986) a la cima de los rankings de una treintena de países, y que la elevaron en el trono del pop, donde un tal Michael Jackson ya ocupaba el destinado al rey. Tres años después, Like a Prayer (1989) no hizo más que ratificar su condición de reina, y sacó de carrera a cualquier competencia posible.

Y mientras con Who’s That Girl (1987) y Dick Tracy (1990) -su banda sonora I’m Breathless confirmó que no se trataba sólo de una cuestión de actitud, sino de una cantante de alto vuelo- se instalaba en la pantalla grande, con Justify my Love corría sus propios límites en el terreno de la provocación hasta ‘conseguir’ que la mismísima MTV lo quitara de circulación por la sexualidad explícita que emanaba de sus imágenes de sadomasoquismo, lesbianismo, desnudeces varias…

La publicación del libro Sex fue un paso más en esa dirección, en tanto las críticas no hacían más que potenciar su alcance. El negocio era redondo. Un millón y medio de libros a 50 dólares vendidos en un par de días, y la mejor plataforma de lanzamiento para su siguiente disco, Erotica (1992), que incluía una personal versión del clásico Fever, en tanto Deeper and Deeper y Erotica (el tema) se recortaban como hits.

Indiscutible y discutida, con Bedtime Stories (1994), Madonna exhibió su capacidad de reacción, y a quienes fueron a buscar desenfreno en su nuevo álbum, la diva les devolvió una provocación atenuada. Nada mal, teniendo en cuenta que la inauguración de su maternidad -Lourdes nació el 14 de octubre de 1996- estaba esperándola a la vuelta de la esquina, justo cuando el rodaje de Evita llegaba a su fin.

El coqueteo con la electrónica que asomaba en Bedtime… se profundizó en Ray of Light (1988), y William Orbit mediante, Madonna celebró sus 40 con uno de los mejores discos de la década. A saber, Drowned World/Substitute for LoveCandy Perfume GirlFrozen; algo así como “que vengan por el trono, si se atreven”. Al mismo tiempo, la Kabbalah aparecía como uno de los ejes de su vida, y mientras Beautiful Stranger se llevaba la ovación en el marco de la banda sonora de Austin Powers: The Spy Who Shagged Me (1999), la estrella encontraba en Guy Ritchie una buena razón para volver a casarse. El 11 de agosto de 2000, Rocco duplicó su tarea como madre.

Music (2000) fue un paso más de la cantante en el terreno de la electrónica, en tanto American Life fue quizá uno de los primeros en falso, desde el punto del vista de la repercusión. Nada que no pudiera remediar con algún destello de su faceta más provocadora. Beso en la boca a Britney Spears en los premios MTV, escándalo a la vista y todo volvió a su lugar. La diva estaba vivita y activa.

Tanto que Hung Up, el tema de apertura de Confessions On a Dance Floor, que incluía el sampleo de la base de Gimme Gimme Gimme, de Abba, la devolvió al podio de los más vendidos, y Madonna completaba el cuadro generando el repudio de la Iglesia Ortodoxa Rusa y de la federación de Comunidades Judías por el uso de simbología religiosa en su nuevo tour.

Simultáneamente, la adopción de David Banda, un niño de Malawi, desató una andanada de críticas que la cantante rechazó, al tiempo que preparaba I Am Because We Are, filme en el que documentaba la problemática de la población de ese país. “Todos los medios dijeron que había secuestrado a David. Sólo pensaba que lo que yo quería era salvar la vida de alguien”, dijo Madonna a la revista People, el año pasado.

Para Hard Candy (2008), Madonna convocó a Timbaland, Justin Timberlake y Pharrell Williams, un seleccionado de nombres que si bien no alcanzó para que el tema 4 Minutes alcanzara el número uno, aportó lo suyo para que la gira de presentación se convirtiera en una de las más exitosas de todos los tiempos.

Su divorcio de Guy Ritchie, a fines de 2008, fue el prólogo para la adopción, también en Malawi, de su tercer hijo, Chifundo James. En tanto, la cantante ampliaba su campo de acción a acciones benéficas, a algunas colaboraciones musicales y a emprendimientos comerciales vinculados con el cuidado del cuerpo.

Una vocación, la de ir más allá de la música, que se potenció con su contribución al proyecto secretprojectrevolution, en el campo artístico, y con su trabajo al frente de la fundación Madonna’s Raising Malawi. Por supuesto, nunca demasiado alejada de la polémica, que fogoneó esta vez con la puesta en escena del tour de presentación de MDNA. La adopción de las gemelas Stelle y Estere, en cambio, fue recibida, a comienzos, con más aprobación que críticas. Y ella misma se encargó, en aquella entrevista ofrecida a People, de definirse como una madre responsable. “Sé que soy el poli malo de la familia. La que dice no más veces. Acepto el papel de no ser la madre más popular”, confesó.

Actualmente con base en Lisboa, donde uno de sus hijos asiste a una academia juvenil de futbol, la reina del pop propone que en su cumpleaños 60 sus fans hagan donaciones a su obra benéfica para niños en Malawi. Mientras tanto, ya anunció que prepara un nuevo álbum, y sigue, por supuesto, alimentando su leyenda y la sensación de que hay Madonna en el trono para rato.

Fuente: Clarin