Recuperaron una obra original del “Cuchi” Leguizamón

"Corazón Alegre", un libro de composiciones de Gustavo "Cuchi" Leguizamón transcriptas por el pianista tucumano Leopoldo Deza será presentado est5e sábado, a las 19.30, en la sala Mecano, de la Casa de la Cultura de Salta, con la intención de "recuperar un hilo histórico".

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“Gran parte de lo que estamos buscando en materia de armonías en la música popular ya está ahí, en lo que ha hecho el ‘Cuchi’. Hay que estudiarlo en su obra, sus arreglos y su manera de tocar el piano porque allí hay una cultura muy grande”, subrayó Deza.

El pianista, que fue parte del grupo folclórico Mate de Luna y en Buenos Aires integró algunas formaciones de acompañamiento de Litto Nebbia, fue elegido por Juan Martín y Delfín Leguizamón, dos de los hijos del genial artista salteño, para meterse en el mundo sonoro del pianista, autor y arreglador que hubiera cumplido 100 años en septiembre pasado.

Con el centenario sobrevolando una serie de homenajes y tributos a Leguizamón, el Instituto Nacional de la Música (Inamu) y la Secretaría de Cultura de Salta propiciaron la salida de “Corazón Alegre”, que reúne 43 composiciones entre transcripciones para piano (algunas de ellas inéditas, hechas por Deza), adaptaciones para guitarra en formato cancionero (a cargo de Diego Rolón) y arreglos para dos voces interpretadas originalmente por el Dúo Salteño nunca antes editados.

El volumen que mañana será lanzado en Caseros 460, de la capital provincial, con entrada libre y gratuita, suma textos de Leopoldo “Teuco” Castilla, Juan Martín Leguizamón, Delfín Galo Leguizamón, Neli Saporiti, Santiago Giordano, Lilián Saba, Luly López Arias, María Gabriela Ayala, y dos funcionarios locales: César Mariano Ovejero (ministro de Cultura y Turismo) y Sergio Bravo (secretario de Cultura).

Como parte de la presentación, el lunes 4, las 17, en la sede de la Orquesta Infantil-Juvenil (Ejército del Norte 60), Deza abordará los recursos rítmicos, melódicos y armónicos utilizados en el cancionero de Leguizamón, arreglos de dúo y la interpretación en piano, en una clínica cuyo único requisito es la inscripción previa en un formulario disponible en la página www.inamu.musica.ar.

La puesta en común de esa herencia cultural llegará también a Buenos Aires cuando el pianista la aborde el lunes 11 de diciembre a las 18 en Espacio Tucumán (Suipacha 140, Capital).

Leguizamón fue compañero del poeta Manuel José Castilla, con el que compuso piezas emblemáticas como “La Pomeña” y “Balderrama” y trabajó también con obras de Miguel Ángel Pérez, Jaime Dávalos, Armando Tejada Gómez, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Raúl Aráoz Anzoátegui, Hugo Alarcón, Luis Franco, Jacobo Regen, Walther Adet y César Fermín Perdiguero.

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En 1962 organizó en Salta un “Concierto de campanas”, con el sonido de los campanarios de varias iglesias, experiencia que se repitió en Tucumán y hacia 1967 se reunió con Patricio Jiménez y Néstor “Chacho” Echenique para crear el Dúo Salteño proponiendo arreglos contrapuntísticos a dos voces, únicos en la historia del folclore local, sumando un nuevo aporte trascendente.

Puesto a revelar el trabajo asumido y el resultado alcanzado, Deza resumió que “lo más conocido y famoso de la obra del ‘Cuchi’ es lo más desconocido porque se va deformando por los intérpretes. Así que lo más fascinante es tratar de llegar a la versión original y descubrir que un montón de armonías que le colocábamos a esas canciones ya estaban puestas y muy buen puestas”.

En el mismo sentido, el guitarrista Rolón comentó a Télam que “me di cuenta que había entendido al ‘Cuchi’ desde las versiones pero hacerlo desde los originales es redescubrir un universo maravilloso”.

“En mi camino hice un montón de versiones de Leguizamón, pero retomar sus canciones desde la raíz es volver a maravillarse. Cuando una canción soporta versiones y enfoques es porque es buena, pero cuando además porta todo ese universo, es impresionante e increíble”, subrayó el músico que acompañó 10 años a Liliana Herrero y actualmente sostiene un dúo de guitarra con Sebastián Espósito y trabaja con Dolores Solá.

Periodsta: ¿Podría pensarse que la obra de Leguizamón es hoy más apreciable que en el momento en que fue creada y lanzada?
Leopoldo Deza: Podría decirse que esos lenguajes y armonías son moneda más corriente porque hay mucha juventud que estudia la música popular, pero ésa es apenas una mirada posible.

P: ¿O sea que evitamos pensar en creadores adelantados a su época?
LD: A mí ya me había pasado con la obra del “Chivo” Valladares (con el “Cancionero de Rolando Valladares” que Deza compiló en 2006 bajo el título “Sólo en mi rancho”) y pienso que se trata de una generación que ya venía perfilando la música que íbamos a hacer medio siglo después. Vale decir que eran adelantados pero también contemporáneos de gente muy fuerte como también lo era (Antonio Carlos) Jobim en Brasil. Lo que pasa es que después se vino para atrás y se perdió la referencia y el hilo y entre los 80 y los 90 la entrada del mercado casi que quiso borrar todo lo que se hizo antes.

P: Por lo que se hace imprescindible reponer esos lazos musicales…
LD: Totalmente. Hay que ver lo que hacían los viejos porque han puesto los pilares de toda esta cultura.

P: Además del trabajo plasmado en “Corazón Alegre” ¿Cuánto más “Cuchi” hay?
LD: En este libro hay poco más del 30% de la obra de Leguizamón, pero el plan es recopilar todo ese legado que está compuesto por unas 115 piezas.