“Revolution 9”: a 50 años de la canción más rara de Los Beatles

Publicada en el Álbum Blanco fue la obra más experimental y vanguardista de la banda de Liverpool. Su historia y sus antecedentes.

HJqfCELb-_930x525

“Revolution 9” fue la obra más experimental y vanguardista de los Beatles.Es la canción más rara editada oficialmente por los cuatro de Liverpool de la cual se cumplen 50 años.

Fue publicada el 22 de noviembre de 1968 dentro del disco doble llamado The Beatles y bautizado históricamente como el Álbum Blanco (The White Album), que contaba con 30 canciones.

Esta canción tiene un valor de ruptura porque dinamita con todo el registro musical de la banda hasta ese momento, la cual se había caracterizado en presentar un sonido de música popular, pero corriendo sistemáticamente los límites.

“Revolution 9” -que tiene una duración 8 minutos 21 segundos- rompió los límites después de los límites.

Un collage sonoro

Esta obra está compuesta con una estética de collage sonoro, conformado por pequeños sonidos de diferentes orígenes, como fragmentos de películas, obras musicales clásicas, lectura de textos literarios, voces en off, clusters, sonidos de piano, de bocinas y bebés, de multitudes, de situaciones bélicas y religiosas, sinfonías, murmullos, sonidos superpuestos, otros cargados de efectos de consola y en gran parte loopeados.

En el libro The Beatles Recording Sessions (The official Abbey Road Studio Session Notes 1962-1970), de Mark Lewisohn, se sostiene que fue una producción completa de John Lennon con la articulación de Yoko Ono y ayuda de George Harrison. Fue creada en las sesiones de junio de 1968.

John y Yoko

John y Yoko

En el mismo libro se detallan algunos de los elementos que se oyen en los más de 8 minutos: el mítico productor George Martin repitiendo la frase “Geoff, put the red light on” (Geoff es Geoff Emerick, el histórico ingeniero de sonido de la banda) o un breve extracto del 10 de febrero de 1967 de la parte orquestal del tema “A day in the life”, la última canción del disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

El mítico productor de Los Beatles, George Martin, también conocido como el quinto Beatle. (Roberto Essel)

El mítico productor de Los Beatles, George Martin, también conocido como el quinto Beatle. (Roberto Essel)

Pero, sobre todo, lo que se repite es la frase “number nine” (que fue parodiado por Los Simpsons en el capítulo de la banda Los Borbotones).

“John fue realmente el productor de ‘Revolution 9’”, expresó uno de los ingenieros de grabación del estudio Abbey Road. El propio Lennon contó una vez que pasó más tiempo produciendo esa obra que en hacer la mitad de las canciones que alguna vez escribió. El ingeniero, por su parte, añadió que Lennon junto con George Harrison grabaron algunas de las frases que se escuchan en la obra como “The watusi” y “The twist”. También se oyen fragmentos como “El dorado”, “economically viable”, “industrial output”, “financial imbalance” y “Take this brother, may it serve you well”.

Según se expresa en el mismo libro, Paul McCartney tenía poco interés en “Revolution 9” y los testimonios recuerdan que estaba en Estados Unidos cuando John la producía en el estudio.

Sin embargo, fue McCartney, en realidad, el primero de los Beatles en experimentar con una propuesta así: fue el 5 de enero de 1967 al crear “Carnival of light”, una obra vanguardista y experimental con muchos de los elementos que se escucharían, un año después, en “Revolution 9”.

En aquella canción hay todo tipo de efectos en las voces, distorsiones, sonidos de batería, percusiones, psicodelia al palo y hasta John y Paul gritando frases como “Are you alright?” y”¡Barcelona!”. Pero “Carnival of light” –que dura 13 minutos 48 segundos y se puede encontrar por You Tube- nunca fue editada oficialmente en un disco de Los Beatles.

Así lo explicó McCartney en una entrevista, años después, cuando le preguntaron sobre la creación de “Carnival of Light”: “Sí, estaba interesado en eso, y de hecho ahora me interesa nuevamente. Hubo muchas puntas que dejamos en los sesenta que nunca volví a agarrar. Había muchas cosas experimentales. Las cosas hindúes de George (Harrison) y todo eso. Lo que estábamos haciendo era ampliar las fronteras. Había solo una canción de (Karlheinz) Stockhausen que me gustaba. Solíamos ponerlo en todas las entrevistas: era ‘Gesang der junglinge’. Amábamos a Stockhausen”.

Para pensar “Revolution 9” hay que remitirse, precisamente, a las obras de compositores como Stockhausen, Pierre Schaeffer y Luciano Berio, enmarcados en la música concreta. Este último, para citar un ejemplo, tiene una pieza llamada “Thema (Omaggio a Joyce)” que se basa en la lectura de partes de la novela “Ulises”, de James Joyce, donde hace collage sonoros incorporando fragmentos aislados del libro, cortados y mezclados. Lo hace en 1958, diez años antes que los Beatles.

A mediados de los 60, Stockhausen crea “Hymnen”, una intervención electrónica sobre distintos himnos nacionales, con la yuxtaposición de fragmentos y el uso de efectos.

En la pieza que cita McCartney, “Gesang der Junglinge”, se pueden reconocer elementos técnicos y conceptuales que aparecerían en “Revolution 9”. No es casual, claro, que este compositor alemán esté en la famosa tapa de Sgt. Pepper’s… “Revolution 9” entra en la dimensión de las ideas del compositor John Cage, quien desde mediados del siglo XX profundizó en la experimentación sonora, en lo filosófico (un rasgo de lo conceptual) y en el azar. Su obra más emblemática fue “4:33”, un trabajo sobre el silencio.

La ruptura después de la ruptura

¿Por qué “Revolution 9” marcó una ruptura en la historia de la banda? A pesar de que en canciones anteriores habían tenido innovaciones -e incluso un híbrido cultural entre occidente y oriente de la mano de Harrison- nunca habían alcanzado este registro experimental.

Repasemos: por ejemplo, en el álbum “Revolver” experimentan con un solo de guitarra de Harrison pasado al revés en la canción “I’m only sleeping”. Lo mismo sucede con “Tomorrow never knows”, el último tema de ese disco; en dicha canción psicodélica, que marca un quiebre musical, trabajan con efectos en la voz de Lennon e incluyen un fragmento invertido del solo de guitarra de “Taxman”, todo con mezclas, aceleraciones y superposiciones de las cintas, dos años antes de “Revolution 9”. En el tema “A day in the life” de Sgt. Pepper’s … se halla otro registro experimental a partir de la saturación orquestal in crescendo que aparece en el puente de la canción.

Es decir que con “Revolution 9”, en 1968, los Beatles empujaron los límites estéticos de la banda que ya habían abierto en discos anteriores.

Una obra conceptual

Hay una paradoja en “Revolution 9”: la banda presenta en el soporte canción -y en un disco de canciones populares- una obra de carácter conceptual. Esa tensión crece con la incorporación de rasgos compositivos, enunciada en la búsqueda de una idea circular.

Así, “Revolution 9” convive con canciones tan dispares y de diferentes géneros como “Ob-la-di Ob-la-da-“, las baladas “Black Bird”, “Julia” o “Dear Prudence”; la country “Mother Nature’s Son”; la clásica “While my guitar gently weeps”; el rock “Revolution 1”, la proto heavy metal “Helter Skelter” y la blusera “Yer Blues”, entre otras. De hecho, después de “Revolution 9” (la anteúltima del disco) cierra el álbum la maravillosa canción de cuna “Good Night”, un contraste que anuncia la calma después de esa tormenta vanguardista.

La confrontación entre “Revolution 9” –la más extensa del álbum- y el resto de las canciones pone más en evidencia el grado experimental de la pieza, pero también acentúa su configuración de arte conceptual.

¿Qué es el arte conceptual? Según define el teórico del arte Gerard Genette, la obra conceptual consiste en un “gesto” de propuesta al mundo del arte, pero ese gesto no exige en modo alguno ser considerado en todos sus detalles perceptibles.

La obra emblemática del artista francés Marcel Duchamp, “Fountain”, de 1917.

La obra emblemática del artista francés Marcel Duchamp, “Fountain”, de 1917.

Lo ejemplifica a partir de los ready-mades del artista francés Marcel Duchamp, más específicamente con su obra “Fountain”, que consistió en presentar un mingitorio de porcelana como obra de arte en un museo. En ese tipo de obras, dice Genette, no es ni el objeto propuesto en sí mismo ni el acto de propuesta, sino la idea de ese acto: “El acto remite a su idea, como hoy se dice más corrientemente, a su concepto, que, como todo concepto, no ha de describirse, sino definirse”.

Es decir que “Revolution 9” toma los comportamientos estéticos/políticos de la vanguardia musical que rompe con las estructuras sonoras en el siglo XX.

Se puede leer entonces desde su definición conceptual: lo que prevalece artísticamente no es una lectura formal compositiva desde lo musical, sino la idea, el gesto y el acontecimiento de presentar esta obra como canción dentro de un disco como el Álbum Blanco. En este contexto, su valor artístico no está en sus propiedades compositivas como cualquier otra canción del disco, sino en el concepto rupturista que presenta en el discurso beatle en lo particular y en la música popular en lo general.

Pero también se ve una búsqueda menor (pero búsqueda al fin) de otorgarle rasgos de composición musical. Esto está, por ejemplo, en que la canción tiene una intención de direccionalidad y hay distintas intensidades sonoras a lo largo de la misma, jugando con la cercanía y lejanía de los sonidos. Responde a eso, sobre todo, el loop de la voz en off (la repetición del “number nine”) que recupera el nombre de la obra, pero sobre todo propone una circularidad que busca constituirla como obra.

Por último, se interpela a un oyente de otro género (el que consume canciones de estilo popular, como las restantes del disco). Hay, así, un quiebre de lo previsible en el espacio del álbum.

El Ímpetu revolucionario de la época

Así las cosas, la obra se puede leer desde su definición conceptual y olvidarse de sus detalles perceptibles sonoros; pero también se pueden encontrar rasgos estructurales de una canción, una búsqueda estética en su armado.

En esa tensión está encerrada la multiplicidad de efectos de su discurso, teniendo en cuenta que ningún discurso produce un solo efecto.

“Revolution 9”– que es parte del ímpetu revolucionario de los años sesenta — fue una revolución que rompió los márgenes de la música popular.

Fuente: Clarin, Daniel Mecca