Toquinho: “soy un artesano de la guitarra, inicio y desarrollo de todo”

El guitarrista, compositor e intérprete Toquinho vuelve a la Argentina para ofrecer un show que se desarrollará en el teatro Ópera de la ciudad de Buenos Aires el sábado 16 de junio próximo y en el que, junto con su banda, recorrerá más de 50 años de carrera profesional.

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Nacido en San Pablo en 1946 como 000 -un apodo que recibió de su madre- se inició profesionalmente en 1966 con la publicación del disco instrumental “La guitarra de Toquinho” y obtuvo su primer suceso a los 24 años con la composición “Qué maravilla”, que realizó junto a Jorge Ben Jor.

A partir de este suceso entra en conocimiento de Vinicius de Moraes, que lo invita a acompañarlo en una serie de shows en Argentina en 1970 junto a María Creuza, que dio pie al legendario “Vinicius en La Fusa con Maria Creuza y Toquinho”, que se grabó en Buenos Aires y fue uno de los trabajados discográficos que mejor cristalizó la potencia y sofisticación de la bossa nova, transformándose también en uno de los más vendidos internacionalmente.

La “parcería” entre Toquinho y Vinicius de Moraes, se prolongó a lo largo de 11 años, hasta la muerte del poeta, y fue una de las asociaciones creativas más prolíficas y elegantes de la música popular brasileña, con canciones de extendida popularidad y cientos de versiones como “Acuarela”, “Tarde en Itapoá” o “Samba de Orly”, a la que se suma en la creación Chico Buarque.

Sobre el show que realizará en La Argentina, su relación con Vinicius y sus ideas sobre la música popular, Toquinho dio detalles, semanas antes de su presentación en el Opera.

“El show apuesta a una dinámica intimista con canciones que al público le gusta cantar junto con algunos solos de guitarra hilvanados con algunas anécdotas que suelo contar y que fueron relevantes en mi carrera. Estaré acompañado por mi banda y por la joven cantante Camila Faustina, de extrema calidad y gracia”, cuenta Toquinho en una primera aproximación al show en el que promete recrear parte del mejor repertorio de la bossa nova.

Periodista: ¿Puede contarnos cómo ha ido evolucionando su relación con la guitarra desde la infancia hasta la actualidad?
Toquinho: Mantengo la sensación de una constante renovación y una continua modernización, cada año se robustece la relación y las décadas pasan con el descubrimiento de nuevas técnicas que aumentan el vigor interpretativo y que amplían las fronteras de la relación con el público. El tiempo no apaga las llamas que arden en el alma; esta trayectoria mía tan larga, en la que sigo adorando tocar para la gente, no puede ser alcanzada sino es como una inmensa dedicación. Me considero un artesano que se apoya siempre en la guitarra, que para mí es el inicio y el desarrollo de todo. La música es una llama que me invita a mantener mi dedicación al instrumento: Estudio todos los días buscando nuevos acordes y armonías, amo hacer lo que hago y en estos años lo que más amo es estar arriba de un escenario.

Periodista: ¿Cuál es el elemento esencial de una canción?

Toquinho: La creación musical tiene que surgir de la alegría, de la amistad, del disfrute con la música y con la vida de uno. Es esencial la simplicidad, con una dosis exacta de sofisticación, hilvanada en las entrelíneas de la armonía, que den como resultado una conjunción perfecta entre melodía y poesía, donde cada palabra tiene que sonar en comunión con cada acorde correspondiente, y además que todo el conjunto tenga un mensaje que trasmita emociones y encantamiento.

Periodista: ¿Cuál es la situación actual de la bossa nova en Brasil?

Toquinho: La bossa nova continúa en una plano un poco menos relevante pero todavía influyente sobre los compositores brasileños, aun cuando pertenezcan a géneros musicales distantes. Hay que tener en cuenta que su surgimiento modificó profundamente la canción brasileña, provocando una transgresión en los patrones melódicos y poéticos de la época con un mensaje más directo basado en la simplificación de los patrones estéticos en las letras y una mayor sofisticación armónica en contrapunto con melodías generalmente simples, y también modificó la concepción del intérprete, transformándose en una experiencia que alentó el surgimiento de infinidad de cantautores, como yo, que sin la bossa quizás nunca hubiera compuesto canciones populares.

Periodista: ¿Qué fue lo más particular de su extensa relación con Vinicius de Moraes?

Toquinho: Aprendí mucho con Vinicius y también renové en él el entusiasmo por el trabajo musical. En el intercambio de experiencias admiré de Vinicius la continua disponibilidad a la creación, el placer con el que él se esmeraba por hallar la palabra exacta, la rima apropiada a cada acorde. Vinicius fue un gran músico, dotado de un oído interno admirable. Muchas veces él me alentó para que descubriera canciones en segmentos improvisados que yo realizaba; difícilmente encuentre un compañero creativo con tantas cualidades poéticas y musicales, pero lo que más extraño de él son las charlas desestructuradas y divertidas que teníamos en las madrugadas cuando tocábamos la guitarra.