Una obra de Benjamin Britten en una fábrica reciclada

El espectáculo "Curlew River" se ofrece en forma gratuita en el Museo del IMPA, (Querandíes 4290, CABA), los sábados 30 de mayo, 6 de junio y 13 de junio, a las 20 horas. Por Estela Telerman, especial para DiariodeCultura.com.ar.

Curlew River 25 LLB

Encomiable es la tarea que viene realizando desde 2009 el quijotesco equipo de “Lírica LADO B” liderado por el polifacético Camilo Santostéfano, que desde hace ya cinco años presenta en escenarios no convencionales, óperas prácticamente desconocidas que abarcan desde el Barroco hasta el siglo XX.

El pasado 10 de mayo tocó el turno esta vez a “Curlew River” Op. 71, primera de las tres parábolas para iglesia con música de Benjamin Britten (1913-1976) y libreto en inglés de William Plomer, basada “Sumidagawa” (Río Sumida), obra de Juro Motomasa (1395–1431), que Britten había presenciado durante una visita al Lejano Oriente en 1956. Además del material dramático original, el compositor incorporó a su obra elementos del teatro noh, dando como resultado una de las obras más inusuales y originales de la lírica inglesa del siglo XX.

El libretista trasplantó la ambientación del original a una parábola cristiana, ambientada en la época del medioevo cerca de Curlew River (un río ficticio), en Anglia Oriental. La acción se centra en la Mujer Loca, una marginada social como la mayoría de los protagonistas de gran parte de las óperas de Benjamin Britten.

La obra fue estrenada 1964 en una iglesia de Suffolk ( Inglaterra), por el English Opera Group. El elenco original incluyó a los colaboradores habituales de Britten: el tenor Peter Pears y los barítonos John Shirley Quirk y Bryan Drake.

A partir de su estreno, “Curlew River” fue una de las obras menos representadas del compositor inglés. De ahí la importancia que ha tenido este estreno latinoamericano para el ávido público de Buenos Aires

La historia se narra a través de cuatro personajes principales quienes, en el estilo del teatro noh, están representados por cantantes masculinos: el Abad (que actúa como narrador), la Mujer Loca, el Barquero y el Viajero. Ocho peregrinos integran el coro. Los cantantes están acompañados por un grupo pequeño de siete instrumentistas, todos vestidos como hermanos laicos: flauta, corno, viola, arpa, contrabajo, órgano de cámara y múltiples instrumentos de percusión ejecutados por un solo intérprete.

A la originalidad de la obra se suma lo inusual del marco escénico en el que fue presentada: el Museo del IMPA, una fábrica cooperativa en la zona de Parque Centenario recuperada por sus trabajadores. En ella, los creativos directores escénicos Diego Ernesto Rodriguez y German Ivancic lograron recrear con los movimientos del elenco y la participación de tres bailarines (Cristian Roldán, Matías Pérez y Sergio Tejeira) en el marco de una escenografía minimalista las escenas en la playa y a bordo de la nave.

Es injusto dejar de mencionar a los cantantes e instrumentistas y al equipo técnico que llevaron a cabo la monumental tarea conjunta de materializar un proyecto que parecía irrealizable, cuyo texto resultó comprensible gracias a una excelente proyección de sobretítulos. El tenor Pablo Pollitzer interpretó el rol de la Mujer Loca en uno de los mejores trabajos vocales y actorales de su carrera. El barítono Alejandro Spies que ha venido participando en los proyectos de Lírica Lado B desde sus comienzos, dueño de un cálido lirismo, ofreció un Barquero casi antológico. Gabriel Rabinovich, con excelentes dotes actorales y una voz aterciopelada, nos mostró un Viajero creíble y convincente. Excelente el Abad de Max Hochmuth, así como las extremadamente difíciles intervenciones corales de los monjes interpretados por Alejandro Luna, Álvaro Corimayo, Dane Crljen, Elías Ongay, Isaac Mojica, Juan Pablo Vercesi, Luciano Luque y Luis Asmat.

Párrafo aparte merece la intervención de la única integrante del sexo femenino del elenco de cantantes, la jovencísima Constanza Leone, de potente y aterciopelada voz, en su muy auspicioso debut como solista en el rol del Espíritu del Niño.

El conjunto de cámara (Matías Targhetta en órgano, Melina Belén Álvarez en arpa, Camilo Flórez en viola, Gustavo Giménez en flauta, Jorge Montoya en corno, Luciano Vitale en contrabajo) tuvo brillantes intervenciones solísticas, especialmente Martín Vijnovich ejecutando con destreza diversos instrumentos de percusión orientales y occidentales.

El director Camilo Santostefano, gran concertador (con la asistencia de Mariana Ferrer) tuvo a su cargo la ingente tarea de desentrañar y clarificar para el público esta compleja partitura de uno de los más grandes compositores ingleses del siglo XX.

Los melómanos porteños disponen todavía de tres sábados para asistir a este imperdible espectáculo que se ofrece en forma ¡gratuita! en el Museo del IMPA, Querandíes 4290, Buenos Aires: 30 de mayo, 6 de junio y 13 de junio a las 20 horas.