Tim Robbins llega este miércoles al FIBA para presentar una obra de teatro reflexiva sobre la inmigración y sus alegorías

Los tripulantes de esas cáscaras de nuez cruzaban el Atlántico con la esperanza de hallar la tierra prometida más allá del océano.

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Era el siglo XVII y ese inmenso territorio en el norte de América se había convertido en un sitio de peregrinaje para quienes deseaban profesar su fe en libertad y escapar de los postulados de la Reforma Protestante.

Entre aquellos hombres se encontraba John Robbins, antepasado del actor Tim Robbins . Primero se instaló en Massachusetts y luego, en carreta, marchó hacia el oeste. El actor ganador del Oscar por Río místico no tiene muchos más datos de esta rama donde se inician las certezas de su árbol genealógico, pero quiso explorar el concepto de inmigración con su compañía cosmopolita, The Actors’ Gang.

Juntos trabajaron el concepto de identidad de un personaje colectivo, construido con voces y relatos de aquellos que quisieron ser arrullados por el “sueño americano”: el ser norteamericano. Robbins será el encargado de inaugurar con esta propuesta, The New Colossus, la nueva edición del Festival Internacional de Buenos Aires el miércoles en el anfiteatro del Parque Centenario.

He sido muy bendecido en esta vida y perseguí lo que quería hacer. He sido libre para ser y para hacer, y eso es contar historias.

En 1981 Robbins, un enamorado de Nueva York , fundó en Los Ángeles la compañía The Actor’s Gang. Desde hace casi una década dejó Manhattan y se mudó cerca del Pacífico para poder participar activamente como director artístico de este grupo multiétnico que lleva más de cien obras representadas y que contó entre sus miembros con intérpretes de la talla de Helen Hunt o John Cusack.

The New Colossus toma su título de un soneto de Emma Lazarus grabado en la escalinata en el pie de la Estatua de la Libertad, considerada hoy un sitio emblemático y mítico con el que los inmigrantes soñaban y donde comenzaban una nueva vida en “la tierra de las oportunidades”. En esta pieza con música en vivo, doce idiomas, doce orígenes y doce almas relatan su llegada a la isla Ellis en doce momentos diferentes de una nación.

-Trabaja con textos clásicos generalmente, pero esta es una historia nueva. ¿De qué modo abordó la creación de esta obra sobre refugiados?

Hace muchos años cuando estábamos ensayando Sueño de una nochede verano apareció esta idea porque dentro de la compañía había muchos debates sobre el tema. Les pedí a los actores que rastrearan las historias de sus propios antepasados. Ensayar esta obra implica mucha emoción porque los actores están honrando a su familia. Siempre es un gran desafío para un intérprete estar en un escenario, en un estado de desesperación y exposición, pero hablar sobre su familia sube mucho más la apuesta.

-¿Cuál fue la mayor complejidad a la hora de escribir y montar esta obra?

Los actores están entrenados para resolver problemas y proponer soluciones. Las historias de inmigración son relatos de obstáculos y de despedidas, pero creo que el mayor desafío reside en el lenguaje. Quería que los textos fuesen inteligentes y que hubiese humor. Confié. Todos confiamos. El idioma es una barrera a veces y queríamos que la palabra transmitiera emoción y lo que ocurría es que en los momentos de, precisamente, mayor emoción aparecía la palabra en su propio idioma.

-¿Habla otro idioma?

-Hablo un español mediocre.

-¿Cuál es el hilo conductor de esta pieza? ¿A qué conclusión arriba?

-Esto ocurrió durante la presidencia de Barack Obama durante la crisis siria. En algunos sectores de los medios europeos y de los Estados Unidos se equiparaba de modo falso a estas personas con terroristas. Una enorme mentira. Se los demonizaba y eso era enormemente irresponsable. A la conclusión a la que arribamos es que todas las personas que se fueron de su país y lo hicieron por una razón concreta: no podían seguir viviendo de modo seguro en su país. Tuvieron que escapar para encontrar la libertad. Eso nos une a todos nuestros ancestros en los Estados Unidos.

Siempre es un gran desafío para un intérprete estar en un escenario, en un estado de desesperación y exposición, pero hablar sobre su familia sube mucho más la apuesta.

-De Obama a Donald Trump, ¿cómo vive este momento, esta gestión?

-Es desagradable y vergonzoso que tengamos líderes que demonicen a gente tan pobre y tan desesperada. Es un terrible bullying. Y no es solo Trump. Es el Partido Republicano entero. Pero eso no es lo que representamos los norteamericanos y esto está pasando también en otras partes del mundo.

El fracaso más adorado

Este año se cumplen 25 años del estreno de Sueños de libertad, ubicada en el primer puesto del sitio IMDB en la categoría “película preferida de todos los tiempos”. En una cárcel del húmedo y caluroso Ohio, Tim Robbins y Morgan Freeman filmaron durante siete meses esta historia basada en un relato de 1982 de Stephen King, Rita Hayworth and Shawshank Redemption. Hace algunos meses el escritor confesó que nunca cobró el cheque de las regalías por US$5000 como gesto de respaldo al joven director, Frank Darabont, y a la productora impulsora del proyecto. Robbins no quiere hablar de la película, pero sí confiesa que desde entonces se reúne a menudo con Freeman, quien se ha convertido en un amigo entrañable.

Robbins se ha sumergido en varias ocasiones en el violento universo de las cárceles. Dirigió Mientras estés conmigo (1996), con Sean Penn y quien fuera su mujer durante 30 años, Susan Sarandon, quien compuso a una acompañante de convictos sentenciados a la pena de muerte, labor que le mereció a la intérprete el Oscar a la mejor actriz.

Además, Robbins impulsa junto con su compañía un proyecto educativo que ingresa en las cárceles para brindar talleres de teatro con el fin de proporcionar herramientas a los convictos para que puedan canalizar sus emociones de modo no dañino y para que, quienes logren la libertad, no regresen a prisión. Red, el personaje de Freeman en Sueños de libertad, teme que tantos años en prisión lo hayan “institucionalizado”, que haya perdido su capacidad de comportarse en sociedad. “Mantenete ocupado en vivir o mantenete ocupado en morir”, es el dilema que plantea Red y Robbins procura en la vida real contribuir en algo para la primera opción.

“Es vergonzoso que tengamos líderes que demonicen a gente tan pobre y tan desesperada”, dice Fuente: LA NACION-Otro movimiento importante en el mundo ahora es el#MeToo. ¿Cómo analiza lo que está ocurriendo?

-Me parece importante que se empiece a hablar de estos temas y que los hombres escuchen con atención. Es importante también para las mujeres que sepan que otras mujeres las respaldan.

-¿Percibió alguna vez en su trabajo que esto pasaba?

-Claro que sí. Hay mucha gente grosera.

-Protagonizó Here and Now, un drama familiar que tiene puntos en común con The New Colossus, como la diversidad, la inmigración

-Sí, y lamentablemente la serie se canceló. Acepté ese proyecto porque Alan Ball era el creador, porque tenía el sello de HBO y porque creo que, como una persona que puede contar historias con su trabajo, debo abordar aquello que es importante en este momento, aquello sobre lo que se debate en la sociedad. En este momento de mi vida no quiero dedicarme a cuestiones irrelevantes.

Trailer de Here and Now – Fuente: YouTube

-¿Últimamente encuentra más espacio en la TV que en el cine?

-Bueno, depende de qué tipo de TV. Me encanta trabajar para HBO. Estoy muy orgulloso del show que hice con ellos en 2015, The Brinck. Es casi una película de cinco horas. Veo que la televisión actual le permite a los realizadores ofrecer piezas más extensas de arte.

-En esta temporada de premios para el cine, ¿tiene alguna preferida?

-Sí, sí. Mi película favorita del año es la polaca Cold War, de una belleza enorme. La actriz [Joanna Kulig] ha realizado, por lejos, la mejor interpretación del año, y también pienso que la dirección es magnífica.

-¿Tuvo alguna vez algún problema por ser sincero?

-No es algo que yo deba decir. He sido muy bendecido en esta vida y perseguí lo que quería hacer. He sido libre para ser y para hacer, y eso es contar historias. A veces a millones de personas, otras a miles. Pero lo importante es que son historias que estoy orgulloso de contar. Lo que hago siempre, en todos los ámbitos, tiene que ver con poder manifestar la honestidad y la creatividad.

Fuente: Laura Ventura, La Nación.